El Puerto de Santa Cruz de Tenerife recula y suspende el polémico derribo del silo de grano
La Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife paraliza "temporalmente" la demolición del antiguo silo de grano ante el anuncio del Ministerio de Cultura de incoar la protección del edificio como Bien de Interés Cultural

Antiguo silo de grano de Santa Cruz de Tenerife / Arturo Jiménez
El antiguo silo de grano de Santa Cruz de Tenerife se salva del derribo, al menos de momento. El Puerto chicharrero ha reculado ante la presión del Ministerio de Cultura, del Gobierno de Canarias, del Cabildo y del Colegio Oficial de Arquitectos (COA) para evitar su demolición. El Consejo de Administración de la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife ha acordado este miércoles, 22 de abril, en una sesión extraordinaria, suspender "temporalmente" el procedimiento de ejecución del derribo, para la que ya se había elegido a una empresa, así como encargar un estudio sobre su estado y valores patrimoniales. Lo hace ante el anuncio del Ministerio de Cultura de incoar un expediente de protección del silo como Bien de Interés Cultural (BIC), según lo indicó el presidente de Puertos de Tenerife, Pedro Suárez, quien no ocultó su enfado ante el "debate mediático" que se ha generado con este asunto.
Finalmente, las advertencias y peticiones realizadas por las distintas administraciones, así como por el Colegio Oficial de Arquitectos, han conseguido que el silo de Santa Cruz, el único de este tipo que existe en todo el país, siga en pie. A la Autoridad Portuaria no le ha quedado otro remedio que rendirse y cesar, por ahora, en su empeño de derribar este inmueble, situado junto a la autovía de San Andrés, para conseguir más terreno disponible para la actividad el Puerto chicharrero. Y es que Pedro Suárez seguía defendiendo este miércoles la necesidad que tiene la instalación portuaria de Santa Cruz de ganar espacio para el tráfico de contenedores y para la reparación naval, "pues actualmente nos hemos quedado prácticamente sin espacio".
Por ello, explicó que la decisión tomada en el Consejo de Administración de la Autoridad Portuaria responde al aviso que ha realizado el Ministerio de Cultura sobre la posible protección del inmueble, "pues nos han comunicado que en las próximas semanas se publicará en el Boletín Oficial del Estado (BOE), la incoación de un expediente de declaración como BIC del silo". "Por lo tanto, y apelando al principio de prudencia, hemos decidido parar el expediente de contratación del derribo. Con este anuncio en el BOE, Puertos de Tenerife, que también pertenece al Gobierno central, podrá protegerse ante las posibles indemnizaciones que reclamen las empresas que han participado en la licitación de la demolición", comentó Suárez.
Asimismo, el Consejo de Administración ha aprobado encargar un estudio sobre el estado y los valores patrimoniales del inmueble, e instar al resto de administraciones, las que han exigido la paralización de la demolición, a incoar los correspondientes expedientes de protección. "Existe la duda de que el Ministerio de Cultura tenga competencias en la declaración como BIC del silo de Santa Cruz, por ello, también se ha aprobado este punto", detalló el presidente de la Autoridad Portuaria, quien matizó que actualmente el edificio no tiene ningún tipo de protección.

El presidente de Puertos de Tenerife, Pedro Suárez, y el subdirector, Airam Díaz Pastor. / María Pisaca
Pedro Suárez también aprovechó para señalar que le ha sorprendido el debate mediático que se ha generado con este asunto y la reacción del resto de administraciones, refiriéndose al Gobierno de Canarias, al Cabildo de Tenerife y al Ayuntamiento de Santa Cruz, pues, y según apuntó, todas ellas pertenecen al Consejo de Administración del Puerto y "en su momento aprobaron la licitación del derribo del silo". Asimismo, aseguró que ninguna mostró interés en el inmueble cuando Puertos de Tenerife les preguntó sobre la posibilidad de salvarlo. También dejó claro que la Autoridad Portuaria no ha negado a nadie el acceso al silo, aunque admitió que existe un informe que alerta de riesgo por caída de cascotes y del mal estado en el que se encuentra el inmueble.
Sobre un futuro uso para el silo, en el caso de que finalmente sea declarado BIC, Suárez asevera que sólo puede tener un uso industrial según el Plan Especial del Puerto. "Además, está rodeado de actividad portuaria, de una industria química, de depósitos de combustible y de una machacadora de cemento". Aseguró que, en la actualidad, no existe ninguna propuesta ni de empresas privadas ni de administraciones públicas para recuperar el edificio y darle una nueva utilidad.
Esta polémica batalla comenzó el pasado 15 de octubre, después de que El DÍA adelantara en exclusiva la intención de la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife de derribar el antiguo silo de grano. El Puerto sacó a licitación las obras de demolición, por un importe de 1,5 millones de euros y un plazo de ejecución de siete meses, alegando que se trata de una construcción obsoleta cuya estructura se encuentra "extremadamente deteriorada", para la que no existe posibilidad alguna de recuperar el uso de almacenamiento de grano ni de albergar cualquier otro uso.
Un mes más tarde, el Colegio Oficial de Arquitectos (COA) se reunió con este organismo estatal para intentar salvar el inmueble. La Autoridad Portuaria se comprometió a suspender la demolición si el COA encontraba en un plazo de seis meses un concesionario interesado en el edificio. Sin embargo, a punto de cumplirse el plazo, el COA acusó a Puertos de Tenerife de bloquear la recuperación del silo, indicando que había impedido el acceso al edficio para comprobar su estado ante una posible propuesta, la del delegado especial del Estado en el Consorcio de la Zona Franca, Manuel Martínez, que planteó la posibilidad de convertirlo en una incubadora tecnológica.
Comenzaron las primeras reacciones de las diferentes administraciones. El Gobierno de Canarias solicitó al Ministerio de Cultura que frenara el derribo de manera urgente y pidió al Puerto que le abriera las puertas del silo para comprobar si realmente se encuentra en estado de ruina, así como para valorar posibles soluciones. El Ayuntamiento de Santa Cruz, cuyo Catálogo de Bienes recomienda a la Autoridad Portuaria proteger el inmueble, planteó la posibilidad de llegar a un acuerdo entre todas las administraciones. El Cabildo de Tenerife exigió a la Autoridad Portuaria la elaboración de un informe sobre los valores patrimoniales del silo, pero ante el silencio del Puerto, amenazó con acudir a los tribunales para pedir una medida cautelarísima que frene la demolición.
Por su parte, el Ministerio de Cultura remitió un escrito a la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife defendiendo la preservación de este edificio de 34 metros de altura por sus "importantes valores patrimoniales" e instando al Puerto a protegerlo, por tratarse del único silo de estas características que queda en España. Pero a pesar de todas estas advertencias y peticiones, el procedimiento de licitación convocado por la Autoridad Portuaria seguía adelante y ésta se mantenía en silencio. Tal y como lo adelantó también este periódico, la Mesa de Contratación finalizó hace unos días, proponiendo un adjudicatario para ejecutar el derribo, la empresa Hercal Diggers. Fue elegida entre siete propuestas para eliminar el edificio en un plazo de siete meses y por un importe de 990.140 euros, medio millón menos de lo planteado por el organismo estatal en un principio.
Pero, finalmente, el Puerto ha tenido que rendirse ante tanta presión y el antiguo silo de grano se salva de momento. Éste fue construido en los años 60 para el almacenamiento de cereales, ante la escasez, dentro de la política implementada por el régimen franquista a través del Servicio Nacional de Trigo. El edificio dejó de utilizarse hace más de 30 años. Este inmueble pertenece al tipo P, una de las veinte tipologías de silos que se diseñaron en el país. De dicha tipología, específica para zonas portuarias y para garantizar el tránsito de los cereales, sólo se construyeron dos edificaciones, una en el Puerto de Málaga y otra en el de Santa Cruz de Tenerife. La de Málaga fue derribada. Otros silos, de otras tipologías, han sido recuperados para diferentes usos, convirtiéndolos en teatros, centros culturales, museos u oficinas.
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