Tráfico de drogas y prostitución: los problemas que los vecinos del barrio de El Perú denuncian desde hace décadas
La comisión mixta, formada por vecinos y responsables del Distrito Salud-La Salle, ha planteado medidas para frenar el tráfico de drogas y la prostitución, que alteran la convivencia vecinal en El Perú

Zonas del barrio de El Perú que preocupan a los vecinos / María Pisaca

Los vecinos del barrio de El Perú no lanzan las campanas al vuelo, pero sí admiten algunas mejoras en puntos negros que se fijaron hace cinco meses y medio, si bien todas las afecciones se refieren a la situación de continua y frecuente inseguridad ciudadana que existe tanto en el referido barrio de El Perú como en Divina Pastora, Villa Ascensión y Cuesta de Piedra.
El pasado 20 de octubre se constituyó una comisión mixta en la que residentes, junto a las responsables del Distrito Salud-La Salle, Zaida González y Tamara del Pino, se afanaron en establecer una hoja de ruta planteada por los vecinos y a la que los responsables políticos han comenzado a dar respuesta, un trabajo en el que también participa el primer teniente de alcalde, Carlos Tarife. Para los residentes en el barrio de El Perú, la clave pasa porque no mengüe la vigilancia tanto de efectivos de la Policía Local como de la Policía Nacional, cuya presencia se deja sentir y mejora la calidad de vida.
La raíz de la problemática que soportan los vecinos desde hace décadas está directamente vinculada al tráfico de drogas, lo que motiva el tránsito de docenas de personas durante todo el día, en un flujo incesante hacia la zona de La Cuesta de Piedra, lo que se traduce en graves problemas que afectan a la convivencia vecinal y la calidad de vida de las miles de personas que residen en el referido vecindario.
Un diagnóstico detallado
En un informe de trece páginas, junto al tráfico de drogas y el menudeo, los vecinos enumeran el consumo de sustancias ilegales en la vía y los espacios públicos, la práctica de sexo y prostitución también a la vista de todos, así como reyertas y peleas, defecaciones y orines, suciedad y vaciado de contenedores y papeleras, vandalismo urbano, robos y destrozos en propiedades privadas —como rotura de vehículos o sustracción de pertenencias personales—, robos y hurtos en comercios, así como a vecinos y visitantes de la zona, incluso con violencia, sin pasar por alto casos de ocupación de espacios comunes y privados, convertidos por algunos en improvisados puntos sucios.

Las escaleras entre el polideportivo y el colegio, uno de los puntos negros que señalan los vecinos. / María Pisaca
Estos episodios no son esporádicos, sino que se han convertido en el pan nuestro de cada día, lo que ha provocado el hartazgo vecinal y la indignación de los residentes, que decidieron trasladar la situación y exigir una respuesta inmediata tanto al Distrito Salud-La Salle como a la Subdelegación del Gobierno de Santa Cruz de Tenerife.
Más allá de la radiografía realizada a pie de calle, los residentes que promovieron la comisión mixta, que ha celebrado ya tres reuniones en menos de medio año desde su constitución, fijaron soluciones desde cuatro ámbitos: seguridad ciudadana, acciones sociales, intervención en vía y espacios públicos y mejoras en la trama urbana mediante actuaciones de embellecimiento en áreas concretas.
Acciones concretas
Refuerzo policial y seguridad ciudadana
En lo que respecta a seguridad ciudadana, desde la demanda planteada en octubre se han incrementado intervenciones para desmantelar, desarticular y acabar con el tráfico de drogas y el menudeo en las referidas zonas. En paralelo, se reclama una labor de prevención policial para frenar robos, hurtos y destrozos, mediante la coordinación entre Policía Local y Policía Nacional, especialmente para evitar el consumo de drogas, la prostitución en la vía pública y las reyertas.
Complementan las acciones reclamadas operaciones para evitar el vaciado de contenedores en la calle Eladio Roca y Salazar, así como un mayor control sobre vehículos abandonados. En este sentido, se han retirado dos furgones y otros tantos turismos que eran utilizados para el menudeo de droga, el consumo e incluso la práctica de prostitución, según los vecinos.

El paseo de Las Palmeras y el parque Corpus Christi, donde los vecinos piden cerrar las zonas ajardinadas. / María Pisaca
Junto a la participación en seguridad ciudadana, los vecinos plantean también acciones sociales que garanticen asistencia y ayudas a mujeres que ejercen la prostitución, facilitando su reinserción social, tratamiento de adicciones, atención sanitaria y apoyo económico.
Espacios públicos y zonas conflictivas
Los vecinos solicitaron hace seis meses el cerramiento de la zona ajardinada inferior que linda con los bloques 16, 17, 18, 19 y 20 de Divina Pastora, así como con el parque Corpus Christi, con una longitud aproximada de 173 metros. Según los residentes, en este espacio se producían actos delictivos, tráfico y consumo de droga y prácticas sexuales, una situación que ha disminuido gracias a la presencia policial.
También se planteó el cierre de las escaleras de los Paseos Peatonales 1 y 2 de Villa Ascensión, entre las calles Eladio Roca Salazar y Manuel García Calveras, utilizadas principalmente para consumo de drogas, vertido de basura, prácticas sexuales y ruidos constantes, ahora mitigados por los operativos policiales y la mejora del servicio de limpieza.
Asimismo, se propone el cierre de los jardines exteriores del polideportivo de El Perú, vinculados a actividades relacionadas con drogas y prostitución, situados además junto al CEIP Villa Ascensión. Los vecinos reclaman además mejoras en la iluminación pública y la poda de vegetación para aumentar la seguridad.
Mejoras urbanas y limpieza
Se plantea una revisión detallada de la iluminación urbana en calles, parque, polideportivo y paseos para evitar zonas de penumbra. Desde el Distrito Salud-La Salle se reconocen mejoras en el operativo de limpieza y en el entorno del polideportivo.
La calle Eladio Roca y Salazar ya ha sido asfaltada y se prevé una segunda fase que incluirá las aceras. El cierre de las escaleras y del parque Corpus Christi continúa su tramitación administrativa, junto a la reconversión de un parque infantil en un parque para perros.
Los vecinos admiten avances, pero insisten en que nada sería posible sin la presencia policial permanente. Y que no falte, reiteran.

Calle Manuel García Calveras donde se suprimeron diez de los quince aparcamientos que existían hasta hace un año. / María Pisaca
Diez aparcamientos menos
Trece meses transcurrieron para que los vecinos de la calle Eladio Roca y Salazar obtuvieran una explicación a la desaparición de diez de los quince aparcamientos que se suprimieron en la calle Manuel García Calveras, y que incluso fue preciso que los residentes acudieran a la Diputación del Común para encontrar la respuesta. Al final, todo se limitaba a la mejora de la vía, que se convertiría en la única salida de los vehículos que accedieran a la calle Calveras y a la necesidad de garantizar un ancho mínimo de tres metros.
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