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Santa Cruz de Tenerife convertirá la bóveda de su Templo Masónico en un "gran videomapping"

El concejal de Cultura en Santa Cruz de Tenerife quiere dotar al Templo Masónico de un "impresionante espectáculo" que atraiga a turistas y residentes

Bóveda del Templo Masónico de Santa Cruz.

Bóveda del Templo Masónico de Santa Cruz. / Andrés Gutiérrez

Santa Cruz de Tenerife

El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife convertirá la bóveda del Templo Masónico en un "gran videomapping". Así lo anunció el concejal de Cultura, Santiago Díaz, del PP, durante la presentación del presupuesto con el que contará su área este año, que asciende a siete millones de euros. Precisamente, y según lo destacó, uno de los hitos principales para este ejercicio, dentro del área de Cultura, será la dotación técnica y museográfica del Templo Masónico, situado en el número 25 de la calle San Lucas, en la zona centro de la ciudad.

Ésta se ejecutará en dos fases, según explicó. Una de ellas consiste en la intervención en la bóveda de este emblemático monumento arquitectónico para convertirla en un videomapping. "Nuestra idea es llevar a cabo una proyección virtual atractiva en la bóveda, en el techo, para que ésta acoja un impresionante espectáculo, que atraiga a turistas y residentes durante todo el año. Esta técnica audiovisual, con la que se crean experiencias inmersivas, se utiliza en otros edificios culturales del país y son todo un éxito", comenta el concejal.

Díaz indica que el objetivo de esta iniciativa es que los visitantes puedan conocer de primera mano, y de una forma diferente y atractiva, la historia de la masonería y del Templo Masónico de Santa Cruz de Tenerife. Aclara que aún se está calculando el coste de este proyecto para poder convertirlo en realidad, "aunque no será menor de 200.000 euros".

"Estamos trabajando a partir de las directrices de la Comisión Insular de Patrimonio Histórico del Cabildo de Tenerife. Actualmente, estamos analizando la viabilidad técnica y económica. Lo que sí queremos es que sea todo un espectáculo y que llame mucho la atención", manifiesta el concejal.

A lo largo de este año se llevará a cabo la dotación museográfica del Templo

Asimismo, durante este año se llevará a cabo la dotación museográfica del Templo Masónico. "Lo prepararemos para recibir y acoger los elementos del Archivo de Salamanca que se expondrán en Santa Cruz de Tenerife. Para ello, destinaremos 350.000 euros a la adquisición de vitrinas e instalación de iluminación adecuada, entre otras actuaciones", explica Díaz.

El concejal recuerda que el Ayuntamiento chicharrero y el Gobierno central están impulsando la firma de un acuerdo con el Archivo de Salamanca para la cesión de los documentos y elementos pertenecientes a las logias masónicas de Canarias que se encuentran en esa institución. En concreto, Santa Cruz de Tenerife reclama más de 60 elementos, entre los que se encuentran el estandarte de la Logia Añaza informes de obras, cartas, fotografías, insignias, sellos y joyas.

"Con estas actuaciones en el Templo Masónico, queremos convertirlo en un museo o centro de interpretación donde se pueda conocer la historia de la masonería. Esta propuesta se apoya, además de en el material original que podamos recibir, en un potente desarrollo de audiovisuales que nos permitan acceder a toda la historia de un modo atractivo, adaptado y muy visual", afirma el edil responsable del área de Cultura.

El Templo Masónico de Santa Cruz, un edificio con más de 120 años de historia y único en España, volvió a abrir sus puertas el pasado 27 de octubre, tras una complicada obra de restauración, que costó más de tres millones de euros y cuya ejecución se prolongó durante tres años. Este monumento arquitectónico fue sede, en la capital chicharrera, del pensamiento intelectual, republicano y progresista, en una época en la que aquellas ideas eran vistas con sospechas por las autoridades y por la iglesia. El 15 de septiembre de 1936, en el primer decreto contra la masonería dictado por el general Franco, este inmueble fue incautado y cedido a la Falange. Posteriormente, el ejército lo utilizó como farmacia militar, como óptica para los soldados, y cómo área de acuartelamiento y oficinas. Fueron estos usos lo que evitó que el Templo Masónico de Santa Cruz fuera derribado. Cerró sus puertas en 1990.

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