Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

El mamotreto de Añaza vuelve a registrar accesos ilegales pese al refuerzo de seguridad en Santa Cruz de Tenerife

La Policía Local sorprendió el sábado a tres menores en el interior y los vecinos alertaron este domingo de la presencia de un hombre que logró llegar hasta la cubierta del edificio abandonado

Salva la vida a su hermano de lo alto del mamotreto de Añaza, en Santa Cruz de Tenerife

El Día

Humberto Gonar

Humberto Gonar

Santa Cruz de Tenerife

El mamotreto de Añaza, el hotel inacabado y abandonado del litoral del distrito Suroeste de Santa Cruz de Tenerife, ha vuelto a registrar accesos ilegales pese al refuerzo reciente de las medidas de seguridad. En las últimas 24 horas, al menos cuatro personas han logrado entrar en el inmueble, cuya demolición continúa en fase administrativa mientras el Ayuntamiento trata de impedir nuevos riesgos para la población.

Según fuentes policiales, el primero de los incidentes se produjo en la jornada del sábado, cuando agentes de la Policía Local sorprendieron a tres menores en el interior del edificio, conocido también como el “edificio de la muerte”. Los menores entraron para hacer grafitis y fueron localizados durante labores de vigilancia y obligados a abandonar la estructura, considerada de alto riesgo por su estado de deterioro. Los agentes reclamaron la presencia de sus padres.

Especialmente significativo fue el que tuvo lugar a primera hora de este domingo, cuando los vecinos alertaron de un nuevo acceso. Un hombre de 46 años consiguió subir hasta la cubierta del inmueble, de 22 plantas. No se encontraba solo, sino en compañía de su hermano cuya presencia fue fundamental para que depusiera sus intenciones. Ambos hermanos son vecinos de la zona. Media hora después de la denuncia vecinal, efectivos policiales se encontraban en la zona junto a una ambulancia que trasladó al varón a un centro sanitario para recibir atención, no por heridas físicas.

Un problema recurrente

Estas entradas al mamotreto de Añaza se producen apenas semanas después de que el Consistorio reforzara la protección del edificio tras varios incidentes recientes. A finales de enero ya se denunció la entrada de turistas extranjeros que accedieron hasta la última planta para tomar fotografías, pese a la señalización de “peligro extremo” y a la instalación de nuevas vallas y mallas metálicas. Los propios visitantes llegaron a justificar su presencia alegando que el inmueble aparecía en internet como un punto de interés turístico.

Antecedentes trágicos

El edificio acumula un largo historial de sucesos graves. El pasado mes de diciembre falleció una menor de 13 años tras precipitarse en el interior, elevando a al menos cuatro las víctimas mortales registradas en esta construcción abandonada desde hace más de medio siglo. Los vecinos llevan años reclamando una solución definitiva ante la continua presencia de curiosos y jóvenes que acceden al lugar pese al evidente peligro.

El camino hacia el derribo

Mientras tanto, el Ayuntamiento de Santa Cruz continúa tramitando el complejo expediente para su demolición. La Gerencia Municipal de Urbanismo ha iniciado el procedimiento de expropiación forzosa del inmueble, cuyos terrenos pertenecen a unos 900 propietarios, en su mayoría extranjeros, y que recibirán una compensación económica de cero euros, al tratarse de un suelo sin aprovechamiento urbanístico y cuya demolición responde a motivos de seguridad pública.

Más medidas de protección

De forma paralela, el Consistorio ejecuta nuevas actuaciones preventivas, entre ellas la eliminación de accesos al sendero colindante, el derribo de escaleras interiores en varias plantas, la reparación del vallado perimetral y el enrejado de huecos accesibles en fachada. Estas obras, valoradas en más de 112.000 euros, buscan reducir al máximo las intrusiones mientras se culmina un expediente de demolición que supera ya los ocho años de tramitación.

Mientras, no falta quien desafía a la suerte.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents