Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

'Una acción, un voto', la premisa que promueven los díscolos del Círculo de Amistad para cambiar los estatutos

Un grupo de socios de El Recreo promueve cambios en los estatutos para garantizar una gestión más transparente y democrática, tras discrepancias en decisiones como el plan de inversiones o la venta de unos terrenos

Fachada de la sede principal del Círculo de Amistad XII de Enero, en la calle Ruiz de Padrón.

Fachada de la sede principal del Círculo de Amistad XII de Enero, en la calle Ruiz de Padrón. / Andrés Gutiérrez

Humberto Gonar

Humberto Gonar

Santa Cruz de Tenerife

El Círculo de Amistad XII de Enero, también conocido popularmente como El Recreo, celebrará este jueves día 12 de marzo una junta general extraordinaria que podría ser histórica de prosperar la iniciativa que refrendan 298 socios de los 472 que integran un grupo de WhatsApp que se creó en julio del año pasado para promover el cambio en los estatutos con un doble objetivo: reparar la falta de transparencia que advierten y garantizar la democracia en la toma de decisiones y de gestión.

El grupo de díscolos de la directiva, término que rechazan porque entienden que conlleva un componente peyorativo y prefieren discrepantes, solo tienen en común su condición de socios del Círculo y comparten como objetivo la transparencia y la democracia, que echan de menos ahora.

El origen del conflicto

El origen de la desconfianza se inicia en la junta extraordinaria del 29 de julio, convocada en pleno periodo vacacional y en la que se presentó un plan de inversiones vinculado a la instalación de placas solares. Según los socios críticos, la propuesta incluía numerosas actuaciones que no guardaban relación directa con el proyecto energético y que fueron sometidas a votación en bloque.

El paquete fue aprobado, aunque dejó entre algunos socios la sensación de haber tenido que aceptar inversiones sin suficiente información previa.

La polémica por la venta de terrenos

La tensión aumentó con una nueva convocatoria extraordinaria en octubre para debatir la venta de unos terrenos. La propuesta fue finalmente rechazada, pero la movilización histórica en una junta, con unos cuatrocientos socios asistentes y colas nunca vistas, parecía poner en la picota a la directiva que preside Andrés Rodríguez, único candidato que optó a suceder al presidente Francisco Perera en abril de 2024.

Desde ese momento comenzó a organizarse un grupo de socios que compartían inquietudes similares. De esa iniciativa nació un grupo de WhatsApp. Los participantes aseguran que el objetivo del grupo no es confrontar, sino intercambiar información y analizar la situación del club, especialmente ante las dificultades —según denuncian— para acceder a documentación y datos que los estatutos contemplan como disponibles para los socios.

Impulsores de las reformas

A partir de ahí, Encarna Mena y Luz María Yanes han sido, entre otras, firmes defensoras de medidas correctoras como el cambio en los estatutos para mejorar la gobernanza interna, criterio compartido, entre otros, por Luis Sanz, quien admite su preocupación por la entidad ahora después de treinta años como socio.

Los artículos de la discordia

En la modificación de los nueve artículos de los estatutos, confían que se sometan a votación uno a uno, como han solicitado, dicen.

Entre las iniciativas plantean implantar el principio de «una acción, un voto» para garantizar igualdad entre socios. Ocurre que, por estatutos, se reconoce la condición de socios predilectos a quienes llevan más de 40 años pagando de forma ininterrumpida las cuotas y derramas.

Al adquirir dicha condición, pueden vender la acción y dejársela a un familiar y sin embargo mantienen el derecho al voto, duplicando el sufragio, pues votan como socio predilecto y también quien la adquirió o se beneficia de ella. Eso sin entrar en la consideración del beneficio económico si fue objeto de venta.

Limitación de mandatos y control económico

Entre otras modificaciones en los estatutos defienden limitar los mandatos directivos a cuatro años, ampliables a ocho como máximo, para evitar casos como ocurre con directivos que llevan desde hace casi dos décadas.

También piden elegir en asamblea a los censores de cuentas en lugar de que sean designados por la junta directiva e impulsar una auditoría externa anual e independiente de la gestión económica.

El grupo insiste en que su objetivo final es garantizar una gestión «clara, traslúcida y democrática», y tienen como máxima la premisa: «una acción, un voto».

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents