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Una campaña permite 'el regreso a casa' de hijos de socios del Real Club Náutico de Tenerife

La institución fundada en 1902 y presidida en la actualidad por Andrés Orozco ha finalizado una campaña para ampliar el número de socios con la incorporación de quienes un día tuvieron la oportunidad de darse de alta y lo dejaron pasar. Bajo esta premisa, en tres meses, la masa social ha sumado doscientas altas.

Andrés Orozco, presidente del Real Club Náutico de Tenerife.

Andrés Orozco, presidente del Real Club Náutico de Tenerife. / El Día

Humberto Gonar

Humberto Gonar

Santa Cruz de Tenerife

El Real Club Náutico de Tenerife, institución señera de la capital tinerfeña que comenzó su andadura el 26 de diciembre de 1902, acaba de adoptar una decisión inédita con la puesta en marcha, durante tres meses, de una campaña que ha permitido la ampliación en doscientos nuevos socios de un colectivo que supera los cinco mil miembros que forman parte de esta institución localizada en el frente litoral de la capital tinerfeña, justo a las puertas de Anaga.

Una segunda oportunidad

Templo del deporte de Santa Cruz de Tenerife y referente para generaciones que han practicado la vela, el tenis, la natación y el baloncesto, la directiva que preside desde mediados de 2024 Andrés Orozco ha brindado la posibilidad de volver a casa a quienes, de una forma u otra, pudieron adquirir la condición de socio y, por las circunstancias que fueran, dejaron pasar esa oportunidad.

Muchas veces se dice que las oportunidades son como el tren, que solo pasa una vez y hay que aprovecharlo, y el equipo de trabajo que dirige los destinos del Real Club Náutico de Tenerife ofertó, con gran aceptación, una segunda oportunidad mediante una campaña específica que se puso en marcha desde octubre hasta diciembre del pasado año.

Los ‘hijos’ del Náutico

Los estatutos de la institución regulan que, llegados los 29 años, los hijos de los socios tienen la posibilidad de continuar con dicha condición dándose de alta, casi un privilegio que se reserva a los ‘hijos’ del Náutico, pues la admisión de nuevos socios ajenos a la sociedad está cerrada desde hace años.

Fuera de esta campaña, que abrió las puertas a quienes nacieron, se criaron y crecieron en la institución, existe la posibilidad de saldar una cuota de 1.100 euros por cada año en el que se ha permanecido ajeno a la sociedad, lo que puede suponer un montante fuera de muchas posibilidades.

200 nuevas altas

En esta ocasión, la campaña que abrió las puertas al regreso de los hijos del Náutico permitió volver a casa por un máximo de cinco mil euros, al margen de que el tiempo de desvinculación fuera superior, y la respuesta para recuperar la condición de socio no se hizo esperar, con doscientas nuevas altas, entre ellas algunas personas que superan los setenta años.

Una iniciativa bien acogida

Andrés Orozco reconoce que se trató de una iniciativa bonita a la que se acogieron incluso antiguos miembros de la sociedad que superan los cuarenta y cincuenta años de edad.

Premio a la fidelidad

Frente al regreso de quienes vuelven a vestir los colores del Náutico, el presidente de la institución recuerda la consideración que reserva la sociedad para aquellos que llevan más de 45 años como socios del Real Club Náutico de Tenerife, a quienes, como premio a la fidelidad, se les dispensa de pagar las cuotas desde que alcanzan ese hito, una condición de la que disfrutan 800 de los cinco mil miembros de la entidad chicharrera.

Un presidente de perfil discreto

El presidente de la sociedad, enemigo de los focos y amante de mantener un perfil bajo, admite su orgullo por la disponibilidad que le brinda la vida para hacer algo por un club que le ha dado tantas satisfacciones. Inexcusablemente se traslada al salón de su casa, donde atesora la fotografía de su madre cuando estaba embarazada de él, correspondiente a la primera vez que visitó las instalaciones de la institución que preside en la actualidad.

Gestión sin prebendas

Con orgullo, pero sin prebendas, preside la institución Andrés Orozco, quien recuerda que estar al frente de la centenaria sociedad de Santa Cruz no lo priva de cumplir con el correspondiente pago de cuotas y servicios que se ofertan desde la entidad, algo que, por otra parte, considera sano por la libertad que supone también a la hora de valorar la cobertura que recibe y se presta a los socios.

Una masa social intergeneracional

Entre las señas de identidad de las que presume el Real Club Náutico destaca una masa social de todas las edades que disfruta de una sede ubicada en un lugar ideal de la capital tinerfeña, donde los jubilados disfrutan del merecido descanso tras la actividad laboral y se alternan incluso con niños en edad escolar que practican las disciplinas deportivas que se ofertan en la institución.

Deporte y ocio a medida

Baloncesto, tenis, frontenis, natación y náutica, junto al squash —vinculado a la modalidad de frontenis—, se practican en la sociedad con un programa a medida: como escuela, que facilita el aprendizaje del deporte y hasta la posibilidad de llegar a federarse y competir, y otra vertiente más orientada al ocio, en el caso de la navegación o incluso de la natación, actualmente en auge dentro de la cultura creciente de cuidarse cada vez más.

Mirando al futuro

Con la satisfacción de haber sido la sociedad privada con mejor valoración por el Comisionado de Transparencia, recuerda que hasta 2041 el Náutico disfruta de la concesión para el uso y disfrute de sus instalaciones, sin desdeñar proyectos de mejora, tanto en obras necesarias como en la renovación del mítico pabellón deportivo, testigo de acontecimientos del baloncesto. Todo, eso sí, a su debido tiempo, conforme a los plazos, las posibilidades de desarrollo que brinda el Plan Especial del Puerto, los correspondientes estudios económicos y la decisión de los socios. Ahora, lo que toca es larga vida para el Real Club Náutico de Tenerife.

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