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¿Qué cuentan las paredes del Templo Masónico de Santa Cruz?

La resolución del Gobierno para declarar el edificio como Lugar de la Memoria Democrática señala que fue utilizado por Franco para interrogatorios y torturas, como así lo demuestran los restos humanos encontrados

Inauguración del Templo Masónico de Santa Cruz, archivo.

María Pisaca

Santa Cruz de Tenerife

Ubicado en la calle de San Lucas, en la zona centro del municipio chicharrero, el Templo Masónico de Santa Cruz de Tenerife acumula entre sus paredes numerosos vestigios de la historia de España del siglo XX. Fue testigo del pensamiento intelectual, republicano y progresista, a través de los masones, pero también fue testigo del sufrimiento de aquellos que, después, fueron perseguidos por el régimen franquista. Este espiritual y majestuoso edificio, lleno de símbolos de la masonería, fue requisado por la dictadura y convertido en un centro de interrogatorios y de torturas, como así lo demuestran los restos humanos que aparecieron en el inmueble, en el año 2009, en el transcurso de unas obras de reparación.

Así lo señala el Gobierno central, que, precisamente, ha incoado un expediente de declaración de este histórico inmueble de Santa Cruz como Lugar de la Memoria Democrática, por ser un enclave de «alto valor memorial», en el que «se cometieron graves violaciones de los derechos humanos y crímenes contra la humanidad», al haber sido objeto de «persecución sistemática» por parte del régimen franquista desde los primeros días del golpe de Estado de julio de 1936.

El Templo Masónico de Santa Cruz, construido hace más de 120 años y clausurado en 1990, volvió a abrir sus puertas en octubre de 2025, tras una costosa y compleja rehabilitación, con el fin de convertirse en un museo y centro de interpretación, en el que quede constancia de que los masones, lejos de realizar rituales de brujería, que fue lo que el régimen franquista difundió, utilizaron este edificio como espacio de convivencia cívica, educación laica, pensamiento crítico y compromiso social. El de la capital chicharrera fue el único templo masón que sobrevivió a la dictadura.

Masonería

La masonería es una fraternidad internacional e iniciática, filosófica y ética, que busca el perfeccionamiento moral e intelectual de sus miembros «para mejorar la sociedad». Se organiza en logias o talleres y promueve la dignidad humana, la tolerancia, la igualdad y la solidaridad a través de un sistema educativo basado en símbolos, ceremonias y rituales. Su objetivo es fomentar el progreso social y el desarrollo del pensamiento libre. Fue una sociedad secreta en sus orígenes. Se estima que, en la actualidad, hay unos seis millones de masones en todo el mundo. Los requisitos para que alguien pueda convertirse en masón son: ser mayor de edad, ser apadrinado o recibir la invitación oficial de otro masón y, finalmente, ser aceptado mediante una votación en una sesión masónica.

Logia Añaza

El 8 de agosto de 1895, se constituyó en el municipio de Santa Cruz de Tenerife la logia Añaza, que hasta 1902 operaría bajo los auspicios del Grande Oriente Ibérico, para posteriormente integrarse en el Grande Oriente Nacional de España. En 1923, pasó a formar parte de la Gran Logia de Canarias y, en 1931, tras una divergencia de pareceres, se dividió en dos: la logia Añaza número 270, adherida de nuevo al Gran Oriente Español, y la logia Añaza número 1, con una cifra menor de miembros, que fueron expulsados del templo. Añaza 270 se mantuvo en el templo de la calle de San Lucas y en el Gran Oriente Español hasta la sublevación militar de 1936, cuando fue disuelta y sus bienes confiscados por los sublevados.

Características

El edificio de la calle de San Lucas, que albergaría las actividades de la logia Añaza, se levantó entre los años 1899 y 1902, según el proyecto del arquitecto tinerfeño Manuel de Cámara y Cruz. Este inmueble fue considerado como el mayor centro de la masonería en España hasta la ocupación militar de 1936. «El edificio se erige en paradigma de la estética masónica y es la primera construcción masónica creada exprofeso para servir de templo, con una fachada que exterioriza los símbolos iniciáticos y que ha permanecido, aunque deteriorada, inalterada desde 1923. Cabe destacar que ha convivido de forma pacífica con el resto de la ciudad, constituyendo un admirable ejemplo de tolerancia e integración de la masonería en la sociedad santacrucera y canaria», se indica en la resolución con la que se incoa la declaración como Lugar de la Memoria Democrática, publicado en el BOE el 9 de enero.

Escuela

Pero este templo no solo fue sede de ceremonias masónicas. La logia Añaza creó en 1909 una «concurrida» escuela laica que impartía clases gratuitas a adultos, «aplicando un programa de estudios que respondía a las corrientes pedagógicas progresistas de la época». Los alumnos fueron educados de acuerdo con los planteamientos de una enseñanza laica de corte ferreriano, especialmente durante la Segunda República. Además, la logia organizó conferencias y otras actividades de educación no reglada, como la impresión de un periódico «en el que se difundían valores de progreso». Asimismo, «hay constancia de la preocupación de la logia por problemas extendidos en Santa Cruz, como la ludopatía, o el apoyo a distintas causas sociales».

Golpe de Estado

En la resolución publicada en el BOEse recuerda que el Archipiélago canario estuvo, desde los primeros momentos, en el epicentro del golpe de Estado del 18 de julio de 1936. El bando de guerra dictado por Franco, origen del inicio del golpe, está firmado en Santa Cruz de Tenerife. Los militares golpistas, desde los primeros momentos, tuvieron bajo control el territorio con escasa o nula resistencia. No hubo una división significativa dentro del ejército establecido en las islas que hiciera peligrar el levantamiento armado.

Represión

«En contraste con esa situación, siempre alejada del frente de guerra, la represión fue cruenta. Los campos de prisioneros fueron numerosos (Fyffes, Paso Alto, Gando); los barcos se hacinaron de presos en el Puerto chicharrero (conocidos como prisiones flotantes); los desaparecidos en los pozos volcánicos o los «apotalados» (como se siguen llamando en las islas a los desaparecidos en el mar dentro de un saco lleno de piedras) se cuentan por centenares».

Persecución

En este contexto, se produjo la persecución contra la masonería en Canarias, donde se incardina el discurso antimasónico del régimen de Franco, constante a lo largo de toda la dictadura. Las actuaciones de represión contra la masonería comenzaron el 19 de julio de 1936, cuando un grupo paramilitar allanó el Templo Masónico. Se incautó de todos los archivos y documentación masónica, que posteriormente serían enviados a Salamanca por el teniente coronel Del Campo Tabernilla, nombrado por los golpistas juez especial para perseguir la masonería, «todo ello dentro de un plan sistemático para organizar la represión y perseguir a los masones en todo el país».

Sacrificios

En la fachada del templo se colocó una nota firmada por el Secretariado de la Falange Española, en la que se anunciaba la organización de visitas a la Sala de Reflexiones del edificio. «Éstas consistían en un circuito guiado, tergiversado y conducido por los falangistas tinerfeños, que alimentaba y alertaba a la población sobre los supuestos fines oscuros de la masonería. Esta circunstancia contribuyó a la desnaturalización de la identidad masónica, que empezó a percibirse en la ciudad con pánico y miedo, al extenderse la creencia de que en el templo se llevaban a cabo sacrificios de niños y rituales de brujería».

Torturas

Posteriormente, y a partir del decreto de unificación de todas las milicias paramilitares existentes en la isla de Tenerife, el edificio pasó a ser sede de la Falange hasta 1939, cuando quedó a disposición del Parque de Intendencia para el almacenamiento de víveres. Más tarde se utilizaría como farmacia militar. El 1 de marzo de 1940 se promulgó la Ley de Represión de la Masonería y el Comunismo, y el templo pasó a convertirse en centro de interrogatorios y torturas. En 2009, en el transcurso de unas reparaciones en el templo, aparecieron restos humanos que «corroboran los testimonios de quienes allí fueron cruelmente represaliados».

Lugar de la Memoria Democrática

«Por haberse desarrollado en el Templo Masónico de la calle de San Lucas, en Santa Cruz de Tenerife, hechos de singular relevancia por su significación histórica, simbólica o por su repercusión en la memoria colectiva, vinculados a la memoria democrática, la lucha de la ciudadanía española por sus derechos y libertades, la memoria de las mujeres, así como con la represión y violencia sobre la población como consecuencia de la resistencia al golpe de Estado de julio de 1936, la guerra, la dictadura, el exilio y la lucha por la recuperación y profundización de los valores democráticos, resulta oportuno honrar a las víctimas pertenecientes a la masonería, así como a todas las víctimas canarias del golpe militar de 1936 y la posterior represión de la dictadura franquista», se establece en el expediente para declarar este inmueble Lugar de la Memoria Democrática.

El Gobierno central alega, con el fin de justificar esta declaración, que el Templo Masónico de la logia Añaza en Santa Cruz de Tenerife constituye un lugar donde se cometieron graves violaciones de los derechos humanos y crímenes de la humanidad, al haber sido objeto de persecución por parte del régimen franquista. «Sus archivos y documentación fueron incautados, sus miembros detenidos, torturados y, en muchos casos, ejecutados o desaparecidos, mientras que el propio edificio fue utilizado como centro de represión, interrogatorios y almacenamiento militar».

Estas actuaciones se enmarcan en un plan de persecución contra la masonería, representando el terror, la represión y la criminalización de la libertad de pensamiento, convirtiendo el templo en un símbolo de la violencia política y de la vulneración de los derechos fundamentales durante la dictadura franquista, según se expone en la resolución estatal.

El titular de este edificio es actualmente el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife. Se lo compró al Gobierno central en el año 2001, por unos 600.000 euros. El inmueble fue declarado Bien de Interés Cultural, en la categoría de Monumento, el 6 de noviembre de 2007. El 11 de abril de 2024, al amparo de la Ley 5/2018, de 14 de diciembre, de Memoria Histórica de Canarias y de reconocimiento y reparación moral de las víctimas canarias de la Guerra Civil y la dictadura franquista, la Comisión Técnica de la Memoria Histórica del Gobierno de Canarias acordó, por unanimidad, iniciar el procedimiento para declarar el Templo Masónico de la calle de San Lucas como Monumento de la Memoria Histórica de Canarias, «al representar el memorial a la totalidad de las víctimas perseguidas por el franquismo y como reconocimiento público y permanente de las víctimas canarias».

Un edificio único

El de Santa Cruz de Tenerife es el único templo masónico de todo el país que quedó en pie tras la Guerra Civil y también es el único de Europa del estilo de masonería egipcia. Entre sus muros, durante las primeras décadas del siglo XX, acogió ideas que, en su momento, fueron revolucionarias, como la libertad de conciencia, defendiendo el pensamiento libre sin imposiciones religiosas ni dogmas; la educación laica y científica, promoviendo la enseñanza basada en la razón, la ciencia y el humanismo, cuando aún predominaba la educación religiosa; la igualdad entre los seres humanos; el progreso social y el internacionalismo; y el anticlericalismo ilustrado, contra la intromisión del poder eclesiástico en la vida pública.

Rehabilitación

Tras años de lucha por parte de los masones para que se llevara a cabo su rehabilitación, finalmente, en septiembre de 2022, el Ayuntamiento chicharrero, dirigido por el alcalde nacionalista, José Manuel Bermúdez, inició las obras para recuperar el Templo Masónico, con el fin de convertirlo en un centro de visitantes. La ejecución de los trabajos se prolongó durante tres años y supuso una inversión de más de tres millones de euros, financiados por el Ministerio de Cultura. Se llevó a cabo una minuciosa restauración del inmueble, para la que, en muchas ocasiones, se tuvo que usar pincel, con el fin de respetar la historia y simbología del templo. Este inmueble está considerado, por sus características, uno de los edificios masónicos más bellos del mundo.

Protocolo de colaboración

El pasado 9 de enero, el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife y el Gobierno central firmaron un protocolo de colaboración para recuperar los elementos de la masonería canaria, fondos documentales y bienes, que fueron sustraídos del histórico edificio por el franquismo y que, actualmente, se encuentran en el Archivo de Salamanca. El Consistorio chicharrero reclama más de 60 elementos, entre los que se encuentran el estandarte de la Logia Añaza, informes de obras, cartas, fotografías, insignias, sellos y joyas.

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