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Recibimiento exprés para los Reyes Magos en el Heliodoro: "Queridos niños, la lluvia no puede con nosotros"

La lluvia obliga a reducir a 20 minutos el acto de bienvenida a Sus Majestades ante cerca de 12.000 personas; se mantiene la cabalgata a las siete en Santa Cruz

Los Reyes Magos llegan al Heliodoro

El Día

Humberto Gonar

Humberto Gonar

Santa Cruz de Tenerife

El estadio Heliodoro Rodríguez López acogió este jueves uno de los recibimientos más breves que se recuerdan a los Reyes Magos. La lluvia persistente obligó a la organización a limitar a apenas 20 minutos el acto de bienvenida a Sus Majestades de Oriente, que arrancó con puntualidad a las cinco de la tarde.

La decisión de acortar el espectáculo fue tomada por el concejal de Fiestas, Javier Caraballero, ante la intensidad del agua y la previsión meteorológica, adelantando la llegada de los Reyes coincidiendo con la aproximación del helicóptero que los trasladaba desde Oriente.

Y justo cuando ya los reyes daban la vuelta al estadio a saludar a los niños, amainó la lluvia.

El recinto presentó inicialmente una media entrada, aunque el aforo fue creciendo hasta rozar las 12.000 personas, de las 18.000 localidades puestas a la venta. Padres y niños se convirtieron en los grandes animadores del acto, coreando de forma constante el ya clásico «¡Que venga Melchor, que venga Gaspar, que venga Baltasar!», mientras el grupo Pica Pica, de implantación nacional, amenizaba la espera en los prolegómenos.

A las 5.20 horas, cuarenta minutos antes de lo previsto, y tras dos pasadas del helicóptero sobre el estadio, los Reyes Magos hicieron acto de presencia a bordo de tres Volkswagen, accediendo al centro del terreno de juego. Allí fueron recibidos por el alcalde de Santa Cruz de Tenerife, José Manuel Bermúdez, quien les entregó la llave mágica —no el paraguas— que les permitirá entrar esta noche en los hogares de todos los niños para dejar sus regalos.

Más de 2.000 niños integrantes de los 16 grupos coreográficos dieron ejemplo de profesionalidad y resistencia, soportando estoicamente el chaparrón sobre el césped del Heliodoro. La zona de Tribuna presentó un lleno absoluto, mientras que San Sebastián, a cielo abierto, registró menor afluencia, con el paraguas como único refugio posible.

Aunque el agua hizo temer inicialmente por un adelanto de la cabalgata, finalmente todo sigue previsto para las siete de la tarde, momento en el que se espera que la intensidad de la lluvia afloje. A partir de ahora, cuenta atrás para la esperada visita de Sus Majestades, con cita en las calles de Santa Cruz si el tiempo lo permite.

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