Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Miguel Ángel Castilla, el alumno aventajado de 'El Mudo' del Carnaval de Tenerife

El diseñador decano del Carnaval de Santa Cruz es autor de tres reinas adultas en la capital y firmó más de un centenar de candidatas y 29 títulos en distintos certámenes, antes de cerrar su etapa en 2020. Se formó con Miguel Delgado Salas hasta convertirse en un referente de la fiesta.

Miguel Ángel Castilla, junto a una de las 600 flores elaboradas para la decoración navideña de El Recreo.

Miguel Ángel Castilla, junto a una de las 600 flores elaboradas para la decoración navideña de El Recreo. / Arturo Jiménez

Humberto Gonar

Humberto Gonar

Santa Cruz de Tenerife

Miguel Ángel Castilla nació en 1953 en el barrio de El Toscal, en el corazón de Santa Cruz de Tenerife, un entorno que ha marcado su vida y su sentido de pertenencia a la ciudad hasta convertirse en uno de los nombres de referencia en la historia del Carnaval de Santa Cruz, que durante medio siglo ha alternado las fantasías de trajes de reinas con escaparates, arte floral y descorados, como ocurre en la actualidad con la sede principal del Círculo de Amistad XII de Enero en la calle Ruiz de Padrón, junto a la plaza del Príncipe, sociedad que mima hace más de tres décadas.

Los inicios en el diseño carnavalero

Su trayectoria artística arranca oficialmente en 1970, aunque su relación con el diseño se remonta a algunos años antes, cuando siendo apenas un adolescente comenzó a colaborar con la Agrupación Románticos. Fue entonces cuando apareció en su vida una figura clave: Teófilo Serpa, vinculado a la gerencia del grupo, quien advirtió su talento y le dio la alternativa. En aquel entorno coincidió con Miguel Delgado Sala, Miguel el Mudo, auténtico maestro de generaciones y referente absoluto del diseño carnavalero de las primeras reinas de las entonces Fiestas de Invierno y luego Carnaval junto a María Isabel Coello y Luis Dávila, y de quien se dice que Miguel Ángel fue su alumno aventajado.

«Él me enseñó todo lo que era la confección, la sastrería, el trabajo masculino del traje. Todo lo aprendí de Miguel el Mudo», recuerda. De forma paralela, cursó estudios de Bellas Artes, especializándose acuarela, y completó su formación con disciplinas vinculadas a la decoración efímera,.

El dibujo a mano como seña de identidad

Antes de que el ordenador entrara en los talleres, Miguel Ángel diseñaba «todo a mano alzada», que ha sido su seña de identidad. Sus bocetos nacían del dibujo puro, del color y de la intuición artística. «Antes los diseños eran manuales; ahora la mayoría se hacen con ordenador. Eso tiene ventajas, pero también provoca repetición».

Una carrera jalonada de éxitos

A lo largo de su carrera ha presentado más de un centenar de candidatas, entre reinas adultas, infantiles y de otros municipios. Solo en Santa Cruz logró tres cetros adultos y en el conjunto de certámenes del Archipiélago suma 29 títulos. El año 1983 fue apoteósico para él: ganó en Santa Cruz, Candelaria, Puerto de la Cruz, Tacoronte, Icod y Fuerteventura, un hito difícilmente igualable.

Materiales humildes y trajes con vida

Los primeros trajes se construían con materiales humildes y reciclados. «No había pistolas de silicona; todo era cosido. Usábamos pegamento Imedio, flores confeccionadas con cristales de lámparas rotas, plásticos brillantes… lo que apareciera», explica. A pesar de la precariedad, aquellos trajes tenían algo que hoy, a su juicio, se ha perdido: movimiento, naturalidad y delicadeza. «Los vestidos de antes tenían vida; hoy son obras de arte impresionantes, pero muchas veces estáticas».

Miguel Ángel dejó de presentar reinas adultas en 2020, el año de la pandemia, cerrando así una etapa histórica en el nuevo Carnaval.

Decoración de El Recreo

Cuando acababa el Carnaval o no presentaba, el diseño encontraba salida en la decoración. Navidad, Carnaval, Fiestas de Mayo, alfombras del Corpus en La Laguna o montajes efímeros para grandes superficies y ferias nacionales e internacionales formaron parte de su recorrido profesional. Durante 42 años mantuvo abierta su floristería, Creación Floral, en la calle Callao de Lima, desde donde consolidó un estilo propio.

Tres décadas en el Círculo de Amistad

Su vínculo con el Círculo de Amistad XII de Enero se inicia en 1990, a raíz de una llamada para resolver una decoración navideña fallida. A partir de ahí, su presencia se hizo permanente. «Empezamos con Navidad, luego Fiestas de Mayo, después Carnaval… y ya nunca dejé de estar», relata.

La decoración navideña del Círculo lleva su firma con más de 600 flores de metacrilato, de 80 centímetros, moldeadas a calor, escarchadas y trabajadas en blanco, cristal, dorado y plata. Un montaje sobrio, elegante y perfectamente integrado en la arquitectura del edificio. «Es como un palacio de cristal», explica mientras se ríe.

Trabajo en equipo y mirada al futuro

El trabajo requirió dos meses de elaboración y un equipo fiel que lo acompaña desde hace años. «Cada uno sabe lo que tiene que hacer: moldear, pegar, reciclar… aquí nada se desperdicia».

A sus 72 años, Miguel Ángel sigue diseñando, decorando y observando con mirada crítica —pero generosa— a las nuevas generaciones. De sus compañeros diseñadores, valora la limpieza de Santi Castro, la innovación de Alexis Santana, la elegancia de Jorge González o el clasicismo de Juan Carlos, reconociendo que cada diseñador aporta su sello. «Todos empezamos fallando; de ahí se aprende».

Miguel Ángel no solo es diseñador y decorador. Es memoria viva del Carnaval, heredero de un grande que elevó el diseño a arte: Miguel Delgado Salas.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents