Centenario del fallecimiento de Esmeralda Cervantes en Santa Cruz de Tenerife
Clotilde Cerdá, su nombre de nacimiento, es una arpista que se codeó con la realeza europea y fue alabada por genios como Richard Wagner o Víctor Hugo

Esmeralda Cervantes toca el arpa cuando era niña / El Día
Clotilde Cerdá Bosch, nacida en Barcelona el 29 de febrero de 1861, es hija de Ildefonso Cerdá Sunyer, famoso urbanista creador del ensanche de Barcelona, y de la pintora Clotilde Bosch Carbonell. En 1864, cuando Ildefonso les abandona, al enterarse de que Clotildina era fruto de una relación extramatrimonial, su madre pasaría a ser dama de honor de Isabel II de Borbón, en el palacio de Castilla de París, donde permanecía exiliada, la cual promovería los estudios musicales de esta niña prodigio, contratando al gran maestro del arpa Félix Godefroid, quien la daría a conocer presentándola en distintos palacios parisinos, donde cautivaría al auditorio.
Aunque sería el 12 de abril de 1873, con 12 años, cuando ofreció un concierto de arpa en el Teatro Imperial de Viena (Austria), con motivo de la Exposición Universal. En la recepción que posteriormente se celebró en la embajada de España recibiría los mayores elogios de las personas notables que allí se encontraban, entre ellas el eminente escritor francés Víctor Hugo, quien la bautizó con el seudónimo de ‘Esmeralda’, en memoria de la heroína de su novela ‘Nuestra Señora de París’, a la vez que Isabel II de Borbón le añadía el apellido Cervantes, el más ilustre de las letras españolas.
Aquí comenzaba su brillante carrera internacional como interprete excepcional del arpa, pues Richard Strauss la llevó de gira con su orquesta por las principales ciudades europeas, recibiendo en Múnich los elogios de Richard Wagner, quien la calificó de «genio» ante el rey Luis de Baviera. Después viajaría a Bélgica, Holanda e Inglaterra, donde tocó para la reina Victoria y el príncipe de Gales en el Palacio de Buckingham.
Al cumplir los 14 años, iniciaría sus giras de conciertos por América, continente que visitaría seis veces, y siempre haciendo escala en el Puerto de Santa Cruz. Actuaría en Argentina, Brasil, Uruguay, Chile, Cuba y México, asi como en la Exposición Internacional de Filadelfia de 1876, y en el Madison Square Garden de Nueva York, donde reunió a más de diez mil personas. En Europa actuó en Madrid, Barcelona, París y Roma, ciudad donde formó parte del elenco artístico del concierto del acreditado pianista Franz Liszt, quién al oírla exclamó que era la primera vez que sentía el arpa.
Esmeralda Cervantes viene por primera vez a Santa Cruz de Tenerife en julio de 1880 para actuar en el concierto que ofrecía la Sociedad Filarmónica Santa Cecilia en el Teatro Principal (Guimerá), en de los actos de la fundación de la ciudad. Volvería a dar otro concierto en el Teatro Principal, esta vez accediendo a la petición del capitán general Valeriano Weyler, que tenía la finalidad de obtener fondos para la financiación de las obras de la plaza que hoy lleva su nombre.
El día 9 de agosto realizaría la ascensión al Teide, desde La Orotava, excursión de tres días en la que fue acompañada de Patricio Estévanez, director del ‘Diario de Tenerife’. A su regreso, Esmeralda y su madre fueron recibidas en la Logia Tinerfe nº 114, siendo elegida hermana hospitalaria de honor y grado 3º. El 19 de agosto de 1880 abandonaría Tenerife y comenzaría una gira por distintas ciudades europeas. Al cumplir los 30 años, quiere cambiar su vida itinerante y se presenta a las oposiciones a cátedra de arpa del Real Conservatorio de Madrid y, al no obtenerla, comienza a dar clases en su piso del Paseo de Gracia, en Barcelona.
Luego viaja a Estambul, invitada por el sultán Abdul Hamid II, y allí permanecerá año y medio en el palacio Topkapi, enseñando a tocar el arpa a la sultana, hasta que el gobierno turco le encarga que represente al país en la The World’s Columbian Exposition, en Chicago. Durante su estancia en América actúa en la Casa Blanca, ante el presidente Cleveland, y también ante el cuerpo diplomático, en el Metzerott Hall de Washington. Tras un breve período de descanso, viaja a Rusia para tocar en San Petersburgo, Moscú y Odessa.
En 1895, el compositor Carlos Gomes la invita a establecerse en Belém de Pará, Brasil, donde conoce a Óscar Grossmann, un industrial ceramista brasileño de origen alemán con el que contrae matrimonio, iniciando el período más estable de su vida. Como el clima caluroso y húmedo de Belém le afectaba a su salud, decide regresar a su ciudad natal, haciendo escala en Tenerife el 22 de diciembre de 1901. Durante la estadía del barco, Patricio Estévanez logra que actúe el día 23, en medio de una de las funciones de la compañía de zarzuela de Antonio Paso. Tras esta actuación continuaría el viaje hasta Barcelona. Regresando a Tenerife en el mes de noviembre de 1902, donde fijará su residencia buscando la benignidad de un clima favorable para su salud.
Fija su residencia en Tenerife
Comienza a dar clases de música y solfeo en el Ateneo, heredero del Gabinete Instructivo, y en la Escuela Pública Superior de niñas. También da clases particulares de solfeo, piano, canto y arpa, en su domicilio de la calle de la Rosa, 25. En colaboración con la Junta de Caridad de Señoras, el 18 de abril de 1903 organiza un concierto en el Teatro Guimerá, a beneficio de la Casa de Maternidad. El 27 de julio vuelve a actuar en el teatro, en los actos conmemorativos de la fundación de la ciudad y, el 9 de diciembre, en los del centenario de la creación de la Corporación Municipal.
El 14 de junio de 1904, Esmeralda es nombrada presidenta de la recién creada Sociedad Filarmónica, formada por 30 músicos de la isla, dirigidos por Ricardo Sendra, que también lo era de la Banda de Música Municipal, ofreciendo conciertos todos los fines de semana de julio y agosto en la Alameda de la Marina. El 19 de noviembre, la Sociedad inauguraría un local propio en la calle del Castillo, actuando Esmeralda junto a la orquesta y el tenor local Miguel Feria. Con motivo de la visita de la Escuadra española, en febrero de 1905, en la que el Ayuntamiento de Santa Cruz les ofreció a los marinos una función de gala en el Teatro Guimerá, Esmeralda, además de tocar el arpa, hizo una fantasía a cuatro manos, en dos pianos.
En las Fiestas de Mayo de 1903 y 1904 fue la presidenta del Festival de Bandas de Música, celebrado en la Plaza de Toros, organizado por el Club Tinerfeño, actual Real Club Náutico. En este periodo de tiempo publicaría una serie de artículos en el ‘Diario de Tenerife’, titulados ‘Recuerdos de Viajes’.
El 19 de marzo de 1905, Esmeralda partiría ara La Habana (Cuba) contratada por el Gobierno para dar clases de arpa en su conservatorio. Al año siguiente se trasladaría a México, donde impartirá la docencia en el Conservatorio Nacional de Música y Declamación, hasta el 22 de diciembre de 1917. Su vuelta a España, concretamente a Barcelona, se produce en 1918. Le había tocado la lotería y se toma unos años de descanso, viajando como turista por distintos países europeos.
A finales de 1921 llega a Santa Cruz de Tenerife. Compra un viejo caserón, en la calle Bernabé Rodríguez 1, con entrada por la calle del Pilar, lo derriban y construyen un chalet con jardín, huerta y casa para el servicio, según el proyecto del arquitecto Antonio Pintor.
Colaboraciones religiosas
Esta vez no tendrá ninguna actuación pública en nuestro teatro, pero sí colaborará en algunos eventos religiosos, como el Triduo Sacro en honor de la Virgen del Perpetuo Socorro, celebrado en la iglesia de San Francisco, interpretando algunas piezas religiosas al arpa, junto al coro de música sacra Santa Cecilia, y en la inauguración de la capilla del Colegio de la Asunción, donde ejecutó varias composiciones al arpa y acompañó con el órgano a las alumnas que cantaron la misa. En las Fiestas de Mayo de 1924 dirigió el Coro de Señoritas del Círculo de Amistad XII de Enero en su actuación en el Teatro Guimerá y también actuaría en una fiesta que se celebró para recaudar fondos para ayudar a los soldados españoles que luchaban en Marruecos.
En marzo de 1925 sufre una hemiplejia que la deja inválida, siendo atendida por su ahijada Virginia Espinosa. Al año siguiente le repite el accidente cardiovascular. Fallece a primeras horas de la mañana del día 12 de abril. Su entierro fue una enorme manifestación de duelo, así como su funeral, que se celebró en la iglesia de San Francisco.
En su recuerdo, el Círculo de Bellas Artes le organizó una velada necrológica, en la que participaron los artistas más relevantes de la Isla. El Ayuntamiento le dedicó la calle que enlaza Santiago Cuadrado con la prolongación de Salamanca. La Tertulia Amigos del 25 de Julio la homenajeo en el Salón de Plenos del Ayuntamiento, con una conferencia sobre su biografía y una exposición con sus fotografías, libros, partituras, arpas y, un busto suyo, de mármol ligur, obra del gran escultor Mariano Benlliuren, que se encontraba en el altar de su mausoleo y actualmente se encuentra expuesto en el Museo Municipal de Bellas Artes.
Esmeralda simpatizó tanto con nuestra tierra y con nuestra gente que, después de recorrer todo el mundo recogiendo aplausos, distinciones y simpatías, eligió Santa Cruz de Tenerife para su retiro y descanso definitivo, junto a su marido, Oscar Grossman, durmiendo ambos la paz eterna en el cementerio de Santa Lastenia. n
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