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Igueste de San Andrés conmemora el 130 aniversario del Semáforo de Anaga

El colectivo Semáforo de La Atalaya pone en valor la infraestructura que marcó la identidad de generaciones con actos sobre la historia de los vigías y la evolución de la vigilancia marítima en Tenerife

Familiares de vigías y organizadores del 130 aniversario del Semáforo de Igueste de San Andrés, junto a la placa conmemorativa del homenaje.

Familiares de vigías y organizadores del 130 aniversario del Semáforo de Igueste de San Andrés, junto a la placa conmemorativa del homenaje. / El Día

Humberto Gonar

Humberto Gonar

Santa Cruz de Tenerife

El pueblo de Igueste de San Andrés, de la mano del colectivo Semáforo de La Atalaya, conmemoró el pasado 7 de diciembre el 130 aniversario de la puesta en marcha de la que fue una de las infraestructuras de vigilancia costera y comunicación marítima más importantes de Tenerife. Una efeméride que toma cuerpo gracias al empeño de Javier de Vega y Mari Carmen León, quienes lideran el grupo de entusiastas que hace posible varios actos culturales, divulgativos y de memoria histórica, punto de encuentro para vecinos, historiadores, instituciones y amantes del patrimonio.

Doble celebración: un año del Centro de Interpretación

Fruto del trabajo, celebración doble en Igueste en esta ocasión, pues se conmemora también otro hito: el primer aniversario del Centro de Interpretación del Semáforo y las Atalayas de Anaga, ubicado en el colegio José Pérez Rodríguez. Este espacio museístico, promovido por el propio colectivo a través de los presupuestos participativos y apoyado por el Ayuntamiento de Santa Cruz, se ha convertido en un lugar clave para explicar los cinco siglos de vigías que han marcado la historia de esta franja de costa —desde las atalayas defensivas del siglo XVI hasta el cierre del Semáforo en el año 1971—.

Los actos conmemorativos comienzan en Los Lavaderos

Los actos conmemorativos comenzaron el viernes 5 de diciembre con una visita guiada a la exposición «Humos, Fuegos y Atalaya: la red histórica de vigilancia costera de Santa Cruz», instalada en la sala de Los Lavaderos. La ruta, organizada por Semáforo de La Atalaya, contó con la presencia de una representación de la Comandancia Naval de Santa Cruz, miembros de la Tertulia Amigos del 25 de Julio, el cronista oficial de la ciudad y numerosos vecinos y curiosos.

De las señales antiguas al Semáforo moderno

Miguel Ángel Noriega, integrante del colectivo, ofreció una explicación detallada de la exposición, que recorre desde los sistemas de señales de humo y fuego utilizados durante siglos en Anaga hasta el funcionamiento del Semáforo moderno. La explicación se detuvo especialmente en dos elementos centrales de Igueste: la antigua atalaya, pieza clave del sistema defensivo insular, y el Semáforo, su evolución tecnológica y la vida cotidiana de sus vigías.

Un cortometraje para recordar a los vigías

La jornada continuó con la proyección en primicia del cortometraje Historia de dos vigías del semáforo de Igueste, realizado por el colectivo. La producción audiovisual reconstruye, a través de testimonios familiares, la vida de dos personajes esenciales: Salvador Iglesias Barbero, uno de los primeros vigías en 1895, quien tras trabajar en la instalación se estableció en Igueste, se casó allí y dejó una amplia descendencia local; y Francisco Botti Moltó, uno de los últimos vigías. Junto a sus compañeros, cerró oficialmente la instalación en 1971, entregando las llaves a la Comandancia de Marina.

La dimensión humana de un trabajo extremo

La película emocionó al público al mostrar la dimensión humana de una labor casi heroica: largas jornadas en soledad, responsabilidad absoluta sobre la seguridad marítima y una vida marcada por el viento, la humedad y el aislamiento.

La ofrenda floral a los semaforistas

El domingo 7 de diciembre se celebró el segundo acto conmemorativo: a las 11:00 horas, en la plaza del pueblo de Igueste de San Andrés, la tradicional ofrenda floral a los semaforistas, colocada ante una placa que recuerda a quienes dedicaron su vida a la vigilancia costera desde la montaña.

Un momento del homenaje a los vigías del Semáforo de Igueste de San Andrés en la plaza del pueblo.

Un momento del homenaje a los vigías del Semáforo de Igueste de San Andrés en la plaza del pueblo. / El Día

Ruta guiada y visita al Centro de Interpretación

Tras la ofrenda, los asistentes participaron en una ruta guiada por Igueste, que finalizó en el Centro de Interpretación. Allí se realizó una visita detallada a la exposición permanente, donde se recrea la evolución de cinco siglos de vigilancia, desde las atalayas defensivas hasta el cierre de la estación semafórica. La jornada concluyó con un brindis colectivo, símbolo del compromiso del pueblo con la preservación de su historia.

La importancia del Semáforo

La instalación semafórica de Igueste entró en funcionamiento oficialmente en 1893, en pleno auge de las comunicaciones marítimas. En una época sin radio, sin telegrafía inalámbrica y sin previsiones meteorológicas modernas, la vigilancia humana y la transmisión visual de señales eran esenciales.

Funciones vitales para la seguridad marítima

El Semáforo se encargaba de avisar al Puerto de Santa Cruz de la llegada de barcos, comunicar situaciones meteorológicas adversas, servir como punto de observación permanente reforzado por la red de atalayas históricas de Anaga, e informar de necesidades logísticas que pudieran traer los buques; de ahí su relevancia.

Un mirador estratégico sobre el Atlántico

Construido a más de 300 metros de altura, su emplazamiento no era casual: desde allí, los vigías dominaban un amplio arco del Atlántico. Para cumplir esta función, los vigías —muchas veces aislados por la orografía y los temporales— realizaban guardias de día y noche en una instalación dura, fría y sin comodidades.

El Semáforo y la vida en Igueste

Para Igueste, entonces un caserío aislado, el Semáforo supuso actividad, empleo y vínculos con la capital. Muchos vigías formaron familia en el pueblo, dejando una huella que perdura.

Un colectivo que preserva la memoria

El colectivo Semáforo de La Atalaya —que trabaja de forma altruista para documentar, divulgar y mantener viva la memoria de la instalación— subraya que su objetivo es doble: proteger el patrimonio material y salvaguardar la memoria de sus protagonistas, los vigías y sus familias.

«El Semáforo no es solo un edificio; es la memoria viva de un pueblo que ha crecido mirando al mar», defienden desde el colectivo.

300 visitantes en el Centro de Interpretación

Desde su inauguración, el Centro de Interpretación del Semáforo y las Atalayas de Anaga, ubicado en el colegio José Pérez Rodríguez de Igueste de San Andrés, ha recibido más de 300 visitantes, entre escolares, colectivos senderistas, federaciones de montaña, investigadores y curiosos. El Semáforo de Igueste, aunque cerrado desde hace más de medio siglo, continúa siendo una referencia emocional y cultural para los habitantes del pueblo y para la isla como quedó patente en la conmemoración de su 130 aniversario.

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