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Vecinos de Añaza, indignados y consternados por la muerte de una niña de 13 años en el mamotreto del Suroeste, exigen su derribo inmediato

Los residentes de este barrio de Santa Cruz se niegan a seguir esperando y anuncian manifestaciones si el Ayuntamiento no toma medidas urgentes

Mamotreto de Añaza.

Mamotreto de Añaza. / Andrés Gutiérrez

Santa Cruz de Tenerife

Los vecinos del barrio de Añaza, en el municipio de Santa Cruz de Tenerife, exigen al Ayuntamiento la demolición inmediata del conocido como mamotreto de Añaza o del Suroeste, el inacabado y peligroso hotel situado en la costa de esta zona de la ciudad, en el que el jueves 4 de diciembre una niña de 13 años perdió la vida.

"Estamos indignados y consternados ante lo sucedido. Ya son al menos cuatro los fallecimientos que se han producido en los últimos años por culpa de este edificio. Llevamos pidiendo desde hace muchos años que lo tiren o que mejoren las medidas de seguridad para impedir el acceso al mismo", manifiesta la presidenta de la Asociación 8 de Marzo, Mari Guanche.

Los vecinos de Añaza se preguntan "cuántas vidas más van a tener que perderse" para que el Consistorio chicharrero "haga algo". Comentan que las vallas y señales que colocó el Ayuntamiento en su momento en el mamotreto de Añaza, situado en la costa de Acorán, no son suficientes.

"Esas medidas no son las más adecuadas para el tipo de riesgo que existe en este edificio. Cualquiera puede acceder a él. Lo que tienen que hacer es derribarlo de una vez, que llevan un montón de tiempo con trámites administrativos. Ya no queremos seguir esperando más", asevera Guanche.

Manifestaciones

En este sentido, la presidenta de la Asociación 8 de Marzo anuncia que los vecinos de Añaza no descartan tomar medidas contra el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, como llevar a cabo manifestaciones.

Edificio de la muerte

Mari Guanche señala que al hotel inacabado de Añaza también se le conoce como el 'edificio de la muerte', porque "también son varias las personas que han intentando suicidarse allí". "Esto no puede seguir así, no podemos seguir esperando a que mueran más personas en este mamotreto. El Ayuntamiento debe hacer algo ya", comenta.

Expediente de demolición

El expediente de demolición de este hotel inacabado de 22 plantas, construido hace 52 años por promotores alemanes, se lleva tramitando en el Consistorio capitalino desde hace ocho años. Su construcción se inició en 1973 y dos años más tarde se paralizaron los trabajos. Desde entonces lleva este edificio abandonado. Desde la Corporación local se han colocado vallas y señalización de peligro, que han sido vandalizadas en numerosas ocasiones.

Fue a finales de 2016, cuando el Ayuntamiento anunció, a través del entonces edil de Urbanismo, Carlos Garcinuño (PP), el inicio del procedimiento para derribar el mamotreto de Añaza. Aunque ya en anteriores mandatos, se había intentado localizar, sin éxito, a los responsables de este edificio, el Consistorio puso en marcha una última búsqueda, asegurando que si ésta vez no se lograba encontrarlos, se encargaría de la demolición.

Con el objetivo de cumplir su promesa, en octubre de 2017, y como ya habían pasado 44 años desde la solicitud de los permisos para construir el hotel y 42 desde la paralización de las obras, el Ayuntamiento, con el edil Carlos Tarife al frente de Urbanismo, caducó la licencia. Este trámite ya facilitaba a Urbanismo la posibilidad de intervenir de manera subsidiaria. La Gerencia comenzó a buscar presupuesto para ejecutar la obra.

En 2020, comenzó la tramitación del procedimiento de restablecimiento de legalidad del inacabado edificio. En 2023, la Gerencia Municipal de Urbanismo, ya con la edil Zaida González (PP) al frente, licitó y adjudicó la redacción del proyecto de demolición del edificio. A principios del año pasado, el Ayuntamiento decidió que la opción más adecuada para derribar este esqueleto de hormigón es a través de la expropiación del suelo que ocupa. Toda esta actuación, incluyendo la expropiación y las obras de demolición, costará tres millones de euros, que serán financiados por el Gobierno de Canarias y el Cabildo. En la actualidad, se sigue trabajando en el expediente de expropiación.

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