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Inspectores municipales analizan el estado del vallado y el coste del "cierre" del mamotreto de Añaza tras las muerte de una niña de 13 años

El Ayuntamiento admite que existen dificultades con el intento de las notificaciones a los propietarios alemanes del edificio para proceder a la expropiación y demolición

Mamotreto de Añaza.

Mamotreto de Añaza. / El Día

Santa Cruz de Tenerife

Inspectores municipales del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife analizan el estado en el que se encuentra el vallado de seguridad del conocido como mamotreto de Añaza, el inacabado y abandonado hotel situado en la costa del Suroeste desde hace 52 años, en el que el jueves 4 de diciembre una menor de 13 años perdió la vida. Así lo indica la concejala de Urbanismo, Zaida González, del PP, quien también informa de que los inspectores están valorando el coste económico del "cierre" del edificio, de toda la planta baja para impedir el acceso a otras plantas, "aunque no sabemos aún si esto es posible".

La concejala señala que el Consistorio chicharrero ha colocado, "en numerosas ocasiones", vallas y señalización que prohíben el acceso, pero, añade, éstas han sido vandalizadas. Por esta razón, y por el peligro existente, desde el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife se solicita a la población que no acceda, bajo ningún concepto, a este inmueble. El mamotreto de Añaza se ha cobrado la vida de varias personas, al menos cuatro, y, desgraciadamente, sigue atrayendo a jóvenes que ven este espacio como un lugar en el que retar a la muerte y sacarse fotografías para las redes sociales.

Expediente de demolición

Con respecto al expediente de demolición del hotel inacabado, la concejala responsable de la Gerencia Municipal de Urbanismo indica que el Ayuntamiento sigue trabajando para que éste se concluya lo antes posible y poder derribar el edifico. En la actualidad, apunta, se están realizando los trámites necesarios para proceder a la expropiación del mismo, con el fin de poder ejecutar su demolición. Eso sí, Zaida González admite que se trata de un expediente complicado y que no está siendo nada fácil notificar la expropiación a los propietarios del hotel, unos 300 promotores alemanes.

"Ya tenemos el dinero y el proyecto para derribarlo, pero no podemos hacerlo sin notificar la expropiación a los dueños del hotel. Estamos en permanente contacto con el consulado alemán para encontrar la manera de realizar las notificaciones, porque no localizamos a los propietarios y porque en Alemania no se utiliza el mismo sistema que en España, a través del Boletín Oficial del Estado. Debemos encontrar la fórmula que sea válida para el Registro de la Propiedad, de manera que podamos expropiar e inscribir el hotel y la parcela en la que se encuentra como propiedad del Ayuntamiento para poder derribarlo. Y en esto estamos", comenta la concejala.

Antecedentes

El expediente de demolición de este hotel inacabado de 22 plantas, construido hace 52 años por promotores alemanes, se lleva tramitando en el Ayuntamiento capitalino, a través de la Gerencia de Urbanismo, desde hace ocho años. Su construcción se inició en 1973 y dos años más tarde se paralizaron los trabajos. Desde entonces lleva este edificio abandonado. Fue a finales de 2016, cuando el Consistorio anunció, a través del entonces edil de Urbanismo, Carlos Garcinuño (PP), el inicio del procedimiento para derribar el mamotreto de Añaza. Aunque ya en anteriores mandatos se había intentado localizar, sin éxito, a los responsables de este edificio, la Corporación local puso en marcha una última búsqueda, asegurando que si esta vez no se lograba encontrarlos, se encargaría de la demolición.

Con el objetivo de cumplir su promesa, en octubre de 2017, y como ya habían pasado 44 años desde la solicitud de los permisos para construir el hotel y 42 desde la paralización de las obras, el Ayuntamiento, con el edil Carlos Tarife al frente de Urbanismo, caducó la licencia. Este trámite ya facilitaba a Urbanismo la posibilidad de intervenir de manera subsidiaria. La Gerencia comenzó a buscar presupuesto para ejecutar la obra.

En 2020, comenzó la tramitación del procedimiento de restablecimiento de legalidad del inacabado edificio. En 2023, la Gerencia Municipal de Urbanismo, ya con la edil Zaida González (PP) al frente, licitó y adjudicó la redacción del proyecto de demolición del edificio. A principios del año pasado, el Ayuntamiento decidió que la opción más adecuada para derribar este esqueleto de hormigón es a través de la expropiación del suelo que ocupa. Toda esta actuación, incluyendo la expropiación y las obras de demolición, costará tres millones de euros, que serán financiados por el Gobierno de Canarias y el Cabildo. En la actualidad, se sigue trabajando en el expediente de expropiación.

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