Tenerife recuerda el azote de la tormenta Delta: 200.000 abonados sin luz y daños millonarios hace 20 años
«Hoy estamos más preparados que aquel 28 de noviembre de 2005». Así de categórico se muestra el alcalde de Santa Cruz, afirmación que comparte la consejera de Seguridad y Emergencias del Cabildo, mientras los vecinos viajan dos décadas atrás cada vez que perciben una bocanada de aire caliente

Estado que presentaba la plaza de España la mañana del 29 de noviembre de 2005, después de la tormenta. / El Día

Tres años después del fatídico 31 de marzo de 2002, cuando una riada azotó Santa Cruz de Tenerife y dejó ocho fallecidos, además de graves daños en unas 700 viviendas y más de un millar de vehículos, la tormenta tropical Delta volvió a golpear el Archipiélago. El fenómeno dejó a oscuras no solo a la capital chicharrera, sino también a 200.000 abonados de Tenerife, la isla más afectada.
El presagio en el aire
Entrada la tarde-noche del lunes 28 de noviembre de 2005, una bocanada de aire caliente –densa y extraña– se adentró en la capital como un presagio de que algo grave iba a ocurrir. Anochecía, pasadas las seis y media, y un calor inusual para el ocaso del otoño, en medio de una tensa calma, dio paso a un vendaval. En apenas un instante, aquella masa de aire recorrió la costa y las ciudades del Archipiélago. Esa sensación quedó grabada para siempre en la memoria colectiva.
El Suculum, una noche de miedo
Veinte años después, Ruymán Izquierdo, entonces presidente de la Asociación de Vecinos El Suculum, admite que cometió la imprudencia de salir de casa de su novia –hoy su esposa– rumbo al barrio, alertado por el huracán. «Empezó a volar todo», recuerda. Al llegar a la plaza, los jóvenes le avisaron de que el viento había vencido la pesada puerta de madera de la iglesia y, temiendo daños mayores, se apresuraron a sacar las imágenes y ponerlas a salvo en la sede de la asociación, mientras veían cómo las planchas de los techos salían despedidas y el barrio quedaba desolado.

Foto de satélite de la tormenta tropical 'Delta' el 28 de noviembre de 2025 sobre Canarias / E.D. / L.P.
Un desastre distinto a la riada de 2002
La situación vivida con Delta no fue comparable a la de la riada de 2002, cuando se registraron precipitaciones sin precedentes: 130 litros por metro cuadrado en una hora.
En el caso de Delta, el fuerte viento dañó el tendido eléctrico y venció varias torretas, hasta el punto de que «nos quedamos una semana sin luz», recuerda José Ángel Rojas, vecino de El Suculum y empresario. «Tuvimos que tirar todo lo que teníamos en las cámaras de frío».
Sin embargo, la imagen más impactante que conserva es la devastación del monte de Anaga. Coincide con Izquierdo: «El huracán afectó a zonas de tanto valor como El Pijaral, en el Parque Rural, que siguen recuperándose todavía hoy, veinte años después».
Vientos de más de 200 km/h y caos generalizado
Más de 200.000 personas se quedaron a oscuras, la telefonía móvil y fija colapsó y se suspendieron clases y operaciones quirúrgicas en todos los hospitales. Las rachas de viento superaron los 200 km/h, provocando caídas de árboles, desprendimientos, daños urbanos y pérdidas millonarias en la agricultura.
De la noche quedaron imágenes imborrables: las planchas de los techos elevándose por los aires, los robustos laureles de Indias derribados en la avenida de Anaga o las torretas eléctricas dobladas como si fueran de plastilina, sobre todo en el Sureste de la Isla.
Tenerife, la isla más castigada
La caída de seis torres de alta tensión dejó a oscuras casi toda el área metropolitana, mientras el viento arrancaba árboles de varias toneladas en Santa Cruz. Además, causó daños en el Hospital Universitario de Canarias y unas 500 personas durmieron en el aeropuerto Tenerife Norte, que sufrió desperfectos en su techumbre.
Siete carreteras fueron cerradas, incluida la conexión entre las autopistas del Norte y del Sur. En el distrito Suroeste de Santa Cruz, recuerda el concejal y entonces dirigente vecinal de El Rosarito, Javier Rivero, la riada de 2002 causó más daños que Delta, que afectó sobre todo a torres de alta tensión.
La agricultura –especialmente el plátano del Norte y los cultivos del Sur– tardó meses en recuperarse. La zona del Valle de Güímar fue una de las más castigadas. En concreto, Güímar tardó meses en recuperar la normalidad y fue necesario recurrir a grupos electrógenos durante un largo periodo.
Lección aprendida
La actual consejera de Seguridad y Emergencias del Cabildo, Blanca Pérez, formaba parte del gobierno de la alcaldesa Ana Oramas cuando Delta afectó también a La Laguna. Como concejala de Urbanismo y Vivienda, recuerda que cuatro días antes se había alcanzado un acuerdo con los vecinos de La Higuerita para desconectar y soterrar la línea de alta tensión que pasaba frente a sus casas. En ese núcleo cayó una torreta sobre la vivienda de un matrimonio octogenario.
Veinte años después, Pérez sostiene que tanto la riada como Delta supusieron un punto de inflexión y que desde entonces se ha avanzado de manera notable en sistemas de prevención y alertas. La última demostración fue la tormenta Claudia, semanas atrás. Reconoce que prefiere «llegar al límite» con las alertas antes que pecar de pasividad.
También pone en valor el trabajo de José Miguel Ruano, entonces consejero de Presidencia del Gobierno canario, subrayando que se adoptaron medidas sin disponer de los sistemas actuales y tomando como referencia protocolos de Estados Unidos.
Mejoras en infraestructuras y coordinación
El alcalde de Santa Cruz de Tenerife, José Manuel Bermúdez, aseguró que la ciudad ha dado «un salto notable» en prevención y respuesta ante fenómenos meteorológicos extremos en los últimos veinte años.
Recordó que una de las principales lecciones fue reforzar la infraestructura eléctrica. «Las nuevas torres que se instalaron son mucho más resistentes y capaces de soportar vientos muy superiores», explicó.
En materia de protección civil, señaló que los planes de emergencia fueron revisados y actualizados, incorporando protocolos que hoy permiten una mejor coordinación entre los cuerpos y recursos de intervención.
Bermúdez advirtió que «nunca se está preparado del todo para unos vientos como los que tuvimos ese día, ni para un ciclón, una tormenta tropical o un tornado». Aun así, concluyó con un mensaje de tranquilidad: «Hoy estamos más preparados que cuando se produjo Delta».
Un episodio entre los más dañinos del país
El investigador Pedro Dorta, de la Cátedra Universitaria de Reducción del Riesgo de Desastres y Ciudades Resilientes de la Universidad de La Laguna (ULL), explicó en 2020 que la tormenta Delta figura entre los episodios meteorológicos más dañinos del país.
Señaló que está catalogada como «el décimo fenómeno con mayores repercusiones económicas en España» desde que existen registros. Y eso que solo fue la cola del Delta lo que azotó a las Islas.
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