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Jesús Gil, el rey de los belenes, autor de la recreación que se expone en el ayuntamiento de Santa Cruz

Más de cuarenta años avalan a Jesús Gil haciendo belenes, desde sus inicios con plastilina, fósforos y papel arrugado. En la recreación hebrea que se muestra en la capital, guiños a la fuente Morales o un rincón de retales propios del próximo Carnaval

Portal de Belén de Santa Cruz

Humberto Gonar

Humberto Gonar

Humberto Gonar

Santa Cruz de Tenerife

Ya es Navidad en el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife gracias al montaje del belén elaborado por el artesano Jesús Gil García, instalado a los pies de un árbol con bolas inflables que parecen compradas a granel en internet. Las escalinatas de la Casa de los Dragos acogen uno de los nacimientos trabajados por este belenista lagunero, convertido ya en un clásico gracias a las recreaciones instaladas en las Casas Consistoriales durante los últimos seis o siete años.

Los orígenes de un belenista

Recuerda su primer nacimiento con plastilina, palillos de fósforos y papel arrugado, que elaboró cuando tenía seis o siete años. En casa no había figuras y su madre lo animó a construirlas con lo que tuviera a mano. Vecino del casco histórico de La Laguna, Jesús confiesa que el belén no es para él una afición estacional, sino un hobby que dura todo el año: «En enero desmontamos y ya estamos pensando en el siguiente». Su reto es superar el listón de la edición anterior, por lo que se mantiene en constante aprendizaje y atento a nuevas técnicas.

Tradición e innovación

En los últimos años ha incorporado herramientas como la impresión 3D o la cortadora láser, en un mano a mano entre tradición e innovación sin renunciar a la esencia del relato que recrea. El belén de este año en el Ayuntamiento es costumbrista, inspirado en la vida cotidiana de Jerusalén: un mercado donde incluso hay un puesto de retales y un brindis por el feliz acontecimiento. Cada rincón esconde detalles minuciosos, desde una carreta de tea —tallada a mano durante dos semanas— hasta mecanismos artesanales como un tornero que gira gracias a un sistema diseñado por el propio Gil. «La gente tiene que venir a buscar los pequeños guiños que dejamos», comenta.

Escenas, detalles y licencias

Dan forma al belén municipal la anunciación a la Virgen, dentro de una casa flanqueada por una torre de tres plantas; la escena de los pastores, en una zona desértica, y la vida agrícola en el lado izquierdo, donde campesinos y animales conviven en un escenario lleno de detalles. Incluso parece existir un tributo a la Fuente Morales, una de esas licencias que Jesús deja a la interpretación del visitante. Quien sí falta es el caganer que muchos colocan en sus montajes: «eso es una tradición de Cataluña», aclara.

Consejos y convicciones

Aunque fabrica casas, enseres y paisajes, reconoce que las figuras —salvo excepciones— las compra por falta de tiempo. Algunos de los belenes que ha creado en 40 años desbordan su taller; no ha querido desmontarlos por su carga emocional. Cuando se le pide un consejo para quienes empiezan, no duda: la proporción. «Si las figuras son de 30 centímetros, la puerta no puede medir 20. En un belén todo debe funcionar como en la vida real». Y otro: la perspectiva, colocando figuras grandes delante y pequeñas detrás.

El alma del belén

En un belén no pueden faltar las escenas esenciales: el pesebre, la Cabalgata o la adoración de los Reyes Magos y la anunciación a los pastores. Aunque respeta otras formas de crear nacimientos —como los universos de Lego o Playmobil— reconoce su preferencia por el trabajo artesanal porque «tienen más alma y más esfuerzo detrás». Devoto de la Semana Santa, que incluso prefiere a la Navidad, observa con cautela los intentos de unificar calendarios litúrgicos: «Cada cosa tiene su tiempo y su momento; no hay por qué mezclar».

Una pasión que ilumina

A Jesús, el de La Laguna, se le ilumina la mirada cuando habla de belenes. Su voz contagia oficio, pasión y un vínculo emocional que lo une a su madre. Para él, construir un nacimiento no es solo recrear una escena: es contar una historia distinta cada año, con paciencia, técnica y la misma ilusión que aquel niño que un día moldeó su primer pesebre con plastilina.

La estrella de Gusyluz

Como si de un belén viviente se tratara, la representación instalada en el Ayuntamiento tiene su particular estrella con la visita de los niños del centro infantil Gusyluz, con Miguel Sicilia Hormiga entre los profesionales que cuidan a generaciones de nuevos chicharreros. Antes de pedir el alcalde, José Manuel Bermúdez, que se hiciera la luz del árbol con bolas inflables, el regidor recordó a los niños que todo está preparado ya para la llegada de los Reyes Magos; solo resta portarse bien al menos hasta la noche del 5 de enero.

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