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Héctor Expósito gana a la quinta el cartel anunciador del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife 2026

De estudiante a cartelista oficial: el joven palmero firma la obra favorita de sesenta y dos propuestas, incluso entre dos autores consagrados

Hector Expósito gana a la quinta el cartel anunciador del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife 2026.

Hector Expósito gana a la quinta el cartel anunciador del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife 2026. / Andrés Gutiérrez

Humberto Gonar

Humberto Gonar

Santa Cruz de Tenerife

A sus 26 años recién cumplidos, Héctor Expósito, natural de Santa Cruz de La Palma, acaba de entrar en la galería de artistas y autores de los sesenta y cinco carteles anunciadores del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife.

Esta galería virtual de obras de arte cuenta con más carteles que autores, porque creadores como el recordado Juan Galarza firmaron más de un reclamo. A favor de Héctor Expósito, que ha sido el creador favorito del jurado y del público entre las 62 obras propuestas. De la histórica participación de veinte mil votaciones, el finalista más joven de los cinco elegidos en la recta final de la selección recibió uno de cada tres votos emitidos, con el añadido de que se codeó con dos autores que en 2012 —caso de Alfonso Bravo— y en 2024 —Arón Morales— firmaron carteles oficiales.

Una carrera de fondo desde los 18 años

Héctor Expósito participó por primera vez en el concurso popular para elegir el cartel anunciador del Carnaval cuando tenía dieciocho años y, en total, acumula cinco intentos: en cuatro de ellos siempre quedó entre los finalistas, a un puñado de votos para alzarse con la victoria que coronó el pasado viernes.

Ser autor del reclamo que promocionará la fiesta turística de la capital tinerfeña a nivel internacional es «poner la guinda al pastel que llevo preparando todos estos años», confesaba el artista.

Su primera incursión en el concurso popular se remonta a 2018, con 18 años, y sorprendió colándose en la final del cartel del Carnaval 2019. Aquella vez, recuerda, se quedó a «una docena de votos» de convertirse en el autor del cartel oficial. Era el punto de partida de una carrera de fondo que alcanzó su cénit la noche del 14 de noviembre.

El creador de la Isla Bonita participó nuevamente en 2022, 2023 y 2024. En todas esas ocasiones fue finalista, pero la victoria se le resistía. «Por eso este año no estaba seguro de presentarme», admite. El impulso decisivo llegó de quien mejor lo conoce: su pareja. «Me animó muchísimo y además me ayudó durante el proceso de ejecución del cartel. Le debo bastante».

Un talento moldeado paso a paso

Héctor Expósito es un creativo que se ha ido formando con constancia. Aunque desde niño sintió fascinación por inventar, crear y dar forma a ideas propias, en su familia no había antecedentes artísticos. Su padre trabaja en mantenimiento de ascensores y su madre es administrativa, un entorno alejado de las artes gráficas.

Formado inicialmente en La Palma —en el IES José María Pérez Pulido y la Escuela de Arte Manolo Blahnik—, continuó sus estudios en Tenerife, en la Escuela de Arte Fernando Estévez. Allí cursó diseño gráfico, aunque decidió no terminarlo. Actualmente estudia un ciclo de diseño de mobiliario en Geneto, un ámbito que le ha permitido reencontrarse con la creatividad desde un enfoque más práctico.

La jornada de la final del cartel fue especialmente intensa. Horas antes de conocer el resultado, Héctor había tenido un examen de CNC, maquinaria para tallado e impresión en madera. «Iba con nervios dobles: los del examen y los del cartel», bromea.

Una musa llamada Celia Cruz

El cartel ganador, Es más bello vivir bailando, es una apuesta segura: Celia Cruz. Expósito reconoce que, en un primer momento, dudó en volver a recurrir a la icónica figura de la reina de la salsa, sobre todo después de que en 2024 Arón Morales —ganador entonces y finalista dos años después— también presentara una propuesta basada en ella. «Temía que pudiera parecer repetitivo», admite.

Pero el lema elegido para 2026, Ritmos Latinos, disipó cualquier duda. «Encajaba al cien por cien».

Su obra se estructura en torno a una representación de Celia en la parte inferior, irradiando musicalidad. Desde ella se despliega una gran peluca llena de color y ritmo, formada por elementos del imaginario latino: un tucán, una fruta tropical, un murguero disfrazado de payaso tocando un saxofón en forma de chicharro, bongós, figuras de baile y formas que evocan movimiento. «Lo más complicado fue hacer que todos estos elementos convivieran bien entre sí. Era un rompecabezas», explica.

La adaptación de la identidad gráfica a distintos soportes resultó más sencilla. «Una vez definido el cartel, ya encuentras el modo de llevarlo a otros formatos», señala.

El impacto del triunfo

Aunque su creación fue la que conquistó al público y al jurado, Expósito tenía su favorito: el de Alfonso Bravo, una propuesta con animación e Inteligencia Artificial. «Era muy versátil y se adaptaba de maravilla; me gustaba mucho».

El sistema de votación —60% público y 40% jurado profesional— le parece equilibrado: «El cartel es para el pueblo, así que tiene sentido que la gente vote. Pero que exista una valoración profesional aporta criterio y calidad».

Para el joven palmero, este triunfo supone un impulso decisivo. «El Carnaval lo ve muchísima gente; está en boca de todos. Haber llegado a los cinco finalistas ya generó repercusión, así que ganar… es increíble».

La noche del fallo la vivió acompañado: sus padres viajaron desde La Palma, su pareja lo arropó y compañeros de sus estudios también acudieron a apoyarlo. Tras años de intentos, su perseverancia tuvo premio.

«Es algo que he perseguido durante muchos años», admite. Fue emocionante verlo junto a los otros tres finalistas, el más joven, con humildad y la ilusión de un niño en la víspera de Reyes. Estaba pendiente de ver cómo iba a reaccionar el ganador… y resultó que el ganador era él.

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