Barrio a barrio: El Chorrillo/El Humilladero
Vecinos de El Chorrillo soportan la falta de presión en el agua potable
Situación inhumana, denuncian: solo se bañan con agua caliente el fin de semana cuando funciona el termo de gas; la lavadora tarda dos horas

Raquel muestra el caudal de agua doméstica que le llega hasta el establecimiento, el Bar Susana. / Andrés Gutiérrez

Vecina de El Chorrillo, María José Cejas echa mano del teléfono para pedir ayuda a quien la quiera escuchar. Está harta y no entiende nada de lo que pasa.
«El otro día, cuando vino la Virgen de Candelaria, hasta pintaron los contenedores; ya me dirás tú para qué, pero no tuvieron el interés en resolver la falta de presión del agua en esta zona», comenta indignada, justo en un barrio que lleva el nombre de El Chorrillo.
María José espera al redactor a las puertas de Remar, la asociación que tan pronto hace una mudanza como te vende una mesita de noche. No está sola en sus demandas. En el Distrito Suroeste, Rosa Fumero apuntala sus palabras. En su caso, vive allí desde 1998 y es madre de un hijo.
«El problema de la falta de presión en el agua lleva ya más de dos años, pero la situación en los últimos seis o siete meses es imposible. Y lo saben en Emmasa, porque ya han venido lo menos ochocientos técnicos, y también lo saben los políticos, pero se esconden», denuncia Rosa Fumero desde el Bar Susana, que regentan Marcos y su pareja Raquel.
«¿Tú sabes la solución que te dan los técnicos de Emmasa?», pregunta Rosa, para después revelar la “receta” que, según dice, le ofrecieron como solución provisional:
«Proponen que quien tenga un saloncito en la parte baja de su casa ponga un depósito y una bomba para que impulse el caudal hacia arriba».
Los vecinos están indignados. Aseguran vivir en condiciones infrahumanas.
«Y de todo esto está informado el concejal de Distrito, Javier Rivero», añaden. «Él lo sabe, pero no dice nada», le reprochan al responsable de zona, al que vieron «hace poco por aquí».

De izquierda a derecha, el marido de Raquel, del Bar Susana, junto al encargado de Coelca y Rosa Fumero, vecina de El Chorrillo. / Andrés Gutiérrez
La alternativa que ofrece Emmasa no convence. De nuevo Rosa Fumero toma la palabra: «Esto ocurre desde la rotonda más próxima a la subida al colegio Rodríguez Campos hasta la gasolinera de la carretera general. Está todo mal por la carretera general», lamenta.
En ese momento, Raquel, que regenta el Bar Mónica —como se llamaba su madre—, rompe su habitual prudencia y muestra al periodista la pantalla de su lavadora:
«Mira, este es el mensaje que me sale: No entra el agua. Compruebe el grifo y la manguera.»
«Es el colmo», añade indignada.
Rosa vuelve a intervenir: «No puedo disfrutar del baño porque el termo es de gas y no calienta; le falta presión».
Fran, otro vecino, asiente: «¿Sabes lo que hago? Espero al fin de semana, porque son los únicos días en los que disfruto bañándome. De resto, nada funciona».
Ni el agua de consumo, ni el termo, ni la lavadora.
«A ver, explícame tú cómo se puede vivir sin agua en pleno siglo 2025», interpela María José Cejas, harta de sentirse abandonada.
«En esta zona de El Chorrillo —aunque ahora algunos la llamen El Humilladero— estamos todos afectados», coinciden los residentes.
«Cuando comenzamos a vivir aquí seríamos unos cuarenta o sesenta», recuerda María José. «Ahora, en El Humilladero, puede haber unas seiscientas personas a la hora de almorzar».
Olvido institucional
Además de la falta de presión, los vecinos denuncian el olvido institucional. «¡La lavadora me tardó dos horas en llenar!», cuenta otra residente. Aseguran que tanto el Ayuntamiento de Santa Cruz como el Cabildo los tienen “abandonados”.
Como ejemplo, reclaman un paso de peatones en la carretera general.
«Los conductores no respetan», denuncia un trabajador de Coelca, que se une a la conversación en el bar. «El problema es que no han pintado las líneas para delimitar los aparcamientos, y cada uno estaciona como quiere».
También piden reubicar los contenedores, que «quitan visibilidad tanto a peatones como a conductores».
«Los podrían mover a la esquina del campo de fútbol», sugiere uno sin demasiada esperanza. «En ese paso de peatones sufrió un accidente una muchacha encantadora», añade el empleado.
Como si encadenara un triple salto, María José lanza otra queja: la ausencia de aceras en el carril superior de El Humilladero.
«Queremos vivir tranquilos, no que sea una agonía el regreso de nuestros hijos del colegio Rodríguez Campos, que tienen que ir por la carretera sin acera, desafiando a la muerte». Y termina, entre ironía y resignación: «No nos privamos de nada en El Chorrillo», ríen los vecinos, cansados de esperar soluciones.
Tarife busca soluciones a los problemas de presión
Vecinos de El Chorrillo, en el Distrito Suroeste, denuncian falta de presión en el suministro de agua doméstica. El concejal de Servicios Públicos, Carlos Tarife, confirma la existencia de estos problemas y explica que la situación se ha agravado con el desarrollo del polígono industrial cercano.
Según detalló el también primer teniente de alcalde, Carlos Tarife, la solución pasa por realizar un cruce en la Carretera General del Sur para conectar la red del polígono con una tubería de capacidad suficiente que garantice la presión y el caudal adecuados para los vecinos. «Hay que hacer un cruce de la Carretera General del Sur para conectar la red del polígono con una tubería con capacidad suficiente», explicó. «La ejecución de esta obra corresponde al promotor de los terrenos, y que desde el Ayuntamiento ya se han iniciado contactos para agilizar los trabajos». | H. G.
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