La sombra de un pelotazo urbanístico aborta la venta de suelo del Círculo de Amistad en El Mayorazgo
El presidente del Círculo de Amistad niega que la directiva tenga interés en la enajenación por comisiones: «Era una operación inmobiliaria interesante»

Fachada del Círculo de Amistad XII de Enero, en la calle Ruiz de Padrón, donde se celebró la asamblea. / Andrés Gutiérrez

El teatro del Círculo de Amistad XII de Enero vivió la tarde del martes 4 de octubre una junta extraordinaria y urgente convocada por la directiva que preside Andrés Rodríguez para consultar sobre la venta de los terrenos en El Mayorazgo, en el Distrito Suroeste de la capital tinerfeña.
El resultado: rechazado por aclamación, después de que algunos socios hicieran constar su temor a que se tratara de un “pelotazo urbanístico” o que existieran comisiones. Hasta se llegó a insinuar que los directivos tenían tarjetas black del Círculo o que se pagaban la ropa con cargo a la sociedad.
Una finca con historia
El terreno se encuentra en Hoya Fría, junto a la urbanización Hespérides y otro solar que en el pasado perteneció a una empresa de Gran Canaria, hoy en disolución.
El Círculo de Amistad compró primero una parcela en 1968 y luego otra para construir las instalaciones deportivas que, a la postre, se edificaron en Barranco Hondo.
En el primer intento por levantar la zona deportiva fuera de las limitadas instalaciones de Ruiz de Padrón, sede central del Círculo, se desestimó El Mayorazgo por su orografía y porque existía una servidumbre militar, dada la proximidad de Hoya Fría, que impedía levantar más de una planta para no interferir en el tiro de los cañones.
Desde entonces, la sociedad ha mantenido esta propiedad como reserva económica y ha costeado, con derrames, proyectos como la construcción de las instalaciones deportivas de Barranco Hondo, la ampliación de la sede central hacia la calle Emilio Calzadilla y, la última, la instalación de las placas fotovoltaicas, aprobada en julio también en asamblea vespertina.
Asamblea con tensión y lleno absoluto
La crispación marcó la asamblea del martes. Algunos admiten que llegaron a sentir vergüenza por la actitud de ciertos socios. Para unos, los planes del presidente fueron víctima de un boicot; otros no compartieron las prisas que rodearon la abortada operación inmobiliaria, más allá de no entender «por qué ahora y para qué».
Quince minutos antes del inicio de la junta, más de 300 personas esperaban en cola –que llegaba hasta la puerta del Museo de Bellas Artes– para acceder al teatro, donde se instalaron sillas adicionales y se abrió la parte alta.
«Nunca ha venido tanta gente a una asamblea», se escuchó entre los asistentes.
El presidente y sus diecisiete directivos defendieron el único punto del orden del día: la venta de los terrenos en El Mayorazgo «por un precio no inferior al mayor de las tasaciones obtenidas; es decir, 710.000 euros».
En el último año se recibieron dos propuestas para la compra: una de un socio –presente en la asamblea– y otra de una empresa de fuera de Tenerife. La directiva encargó dos tasaciones, una a un arquitecto y otra a una inmobiliaria, y con estos datos se convocó la asamblea hace siete días.
Antecedentes y valoración
«Desde la fecha de la adquisición hasta hoy esos terrenos han sido improductivos para la sociedad», sentenció el presidente.
En números redondos, las dos tasaciones concluyen que el mejor precio de venta asciende a 710.000 euros por 49.509 metros cuadrados, lo que situaría el metro cuadrado en 14,34 euros.
Andrés Rodríguez, abogado experto en urbanismo, precisó que la mitad de la finca de El Mayorazgo está afectada por el dominio público marítimo-terrestre y por una servidumbre de protección.
Otro condicionante más: el último Plan General de Ordenación (PGO) que aprobó Santa Cruz, en 2013, calificaba esos terrenos como rústicos de protección. Dicho plan fue anulado por los tribunales y volvió a entrar en vigor el planeamiento de 1992, con su adaptación básica de 2005, actualmente vigente, que devuelve los terrenos a su condición de suelo urbanizable sectorizado no ordenado.
Las claves urbanísticas
La concejala de Urbanismo de Santa Cruz, Zaida González, confirmó dicha calificación y recordó que el desarrollo de esa parcela depende de un plan parcial que deben promover sus propietarios: una parte es del Círculo y otra perteneció a la empresa grancanaria, ahora en manos del banco malo (Sareb).
Para hacer productiva la parcela, los privados deben impulsar el plan parcial, aprobarlo el Ayuntamiento de Santa Cruz y costear las obras de urbanización, que podrían ascender a cinco millones de euros, antes de poder vender o edificar.
El planeamiento permitiría, en ese caso, construir viviendas unifamiliares de dos plantas en formato de ciudad jardín.
Urbanismo contempla tres opciones en la nueva ordenación urbanística en trámite: suelo urbanizable no ordenado, parte afectada como suelo urbanizable no ordenado y parte como suelo rústico de protección paisajística o suelo rústico común ordinario
De ahí que la directiva entendiera que «era un buen momento para intentar vender este inmueble, ante el riesgo de volver a una calificación menos ventajosa y que supondría un activo interesante para un potencial comprador».
A eso se suma que, según el artículo 1 de sus estatutos, el Círculo de Amistad XII de Enero es una asociación sin ánimo de lucro –motivo por el que no paga IBI– y sus fines son «exclusivamente literarios, artísticos, culturales, recreativos y deportivos».
Por aclamación
Sobre las «prisas» que se le imputan a la directiva por promover la venta, el presidente explicó que la posibilidad de enajenar la parcela se planteó por primera vez en 2022, durante el mandato del anterior presidente, Francisco Perera.
«Entonces se recibió una oferta y mantuve una reunión con el socio proponente, a la que acudió también Andrés Rodríguez, sin más más noticias del tema hasta que se volvió a hablar hace una semana», recordó Perera.
En la asamblea no faltó quien llegó a proponer cambiar los estatutos del Recreo para permitir el desarrollo urbanístico.
Rodríguez, que fue concejal del PP en Candelaria y concurrió como número seis en Santa Cruz en las pasadas elecciones –quedando a las puertas de ser director gerente de Urbanismo–, aclaró que ninguno de sus clientes de despacho, entre ellos Promotora Punta Larga, está interesado en esta operación.
Como presidente del Círculo, recordó que había planteado que el dinero de una eventual venta se invirtiera mediante presupuestos participativos, a propuesta de los socios.
Tras hora y media de asamblea, Andrés Rodríguez dio por concluido el tenso debate y procedió a la votación.
Según los estatutos del Círculo, quienes están de acuerdo se quedan sentados y los detractores se ponen en pie.
No hizo falta contar. «Se rechaza por aclamación», dijo el presidente, quien tras la asamblea comparte esta reflexión: «Hicimos lo que correspondía: consultar a la sociedad de manera democrática. La junta acatará el mandato de los socios. Respetamos la decisión, pero creo que hubo falta de conocimiento sobre las circunstancias reales de la parcela». Tema zanjado para el presidente.
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