BARRIO A BARRIO | Zona Centro
La iglesia de San Francisco busca donaciones que permitan salvar y mantener su patrimonio
La comunidad parroquial, con una ayuda del Cabildo, aporta 600.000 euros en cuatro años, pero falta casi el doble para afrontar nuevos retos

El párroco de San Francisco, el vecino promotor de la campaña de donaciones y la concejala del Distrito Centro. / María Pisaca

Dice el dicho popular que «aquello que no se conoce no se ama» y en el particular de la iglesia de San Francisco de Asís de la capital tinerfeña se plantea una variación: «conocer para conservar». Y con un añadido. «Entre todos».
Han transcurrido cuatro años y medio desde que Miguel Ángel Navarro Mederos asumió la gestión de este templo. Antes de párroco de San Francisco, ya desde 2008 era delegado diocesano para Patrimonio, lo que facilitó más aún si cabe el conocimiento del legado que tiene esta iglesia y, en particular, del arduo trabajo que había que afrontar para no sólo recuperar desde la imaginería a la orfebrería y además mantenerla.
Este reto ha sido compartido por la comunidad parroquial que ha acompañado a Miguel Ángel Navarro en cuantos proyectos de recuperación del patrimonio se han ido trazando en los últimos cuatro años y medio. «Desde que llegamos, todo ha sido reparar lo que el tiempo y el salitre marino habían dejado al borde del colapso», confiesa. El templo, joya del barroco canario, parecía intacto a ojos del visitante, pero la carcoma y los xilófagos se habían ensañado con los retablos. «Lo que brilla es pan de oro… debajo no hay madera, en muchos casos solo vacío».
La restauradora, cuenta Miguel Ángel, se lo advirtió con crudeza. Dos iglesias en la isla de Tenerife estaban al borde del colapso patrimonio, y una era precisamente San Francisco de Asís.
Más de 600.000 euros se han invertido en cuatro años y medio, una cuarta parte proveniente del Cabildo Insular de Tenerife. El resto, fruto del tesón de los feligreses, donativos anónimos y un párroco que ha hecho de cada contacto una oportunidad para rescatar arte sacro y memoria.
«Las tejas, los cuatro retablos, las imágenes, el órgano…», enumera sin apartar su mano del lápiz y la vista de la cuartilla en la que hace número para saber el trabajo desarrollado y lo que resta.
Entre todos
Cuando parecía que estaba clara la hoja de ruta trazada por el párroco en comunión con la comunidad parroquial, llega un día al templo Antonio Rodríguez, aparejador y curioso vecino apasionado por el patrimonio. «Un día vine y vi todo patas arriba. No conocía ni al párroco. Pero me acerqué, y desde entonces me involucré».
Por recurrir al refranero popular de nuevo. Se unió el hambre con las ganas de comer. Y de esa colaboración de Antonio Rodríguez con la parroquia que gestiona Miguel Ángel Navarro nació el proyecto Entre Todos, lema que acompaña esta cruzada. Un mensaje claro: esto no es solo de los creyentes, sino de toda la ciudad.
Aparejador y ahora feligrés, Antonio Rodríguez impulsó la parte más visible de esta campaña: la difusión. Con modestia —y determinación— diseñó uno de ls folletos más completos que una iglesia ha tenido en Canarias. Subió todo a Wikipedia, con el detalle de un archivista y la pasión de quien siente que la piedra, el arte y la fe también son identidad. «No soy historiador. Soy ciudadano. Esto es mío, aunque no comulgue todos los domingos».
Este trabajo ha contado también con la colaboración de Gerardo Fuentes, profesor de la ULL que ha supervisado el contenido de los textos.
También se han distribuidos atriles explicativos, de carteles de bienvenida —«para que la gente sepa que esta iglesia también los acoge culturalmente»— y de un hito más: un punto de donación específico para restauración, único en su tipo. «Aquí, incluso si no crees, puedes contribuir. Porque esto también es tuyo».
La concejala del Distrito Centro de la capital tinerfeña, Purificación Dávila, no oculta su admiración por la comunidad. «Ninguna parroquia ha hecho un esfuerzo así. Lo que han logrado con recursos propios es impresionante. Este lugar no solo es culto, es cultura», pone en valor a la hora de refererirse al legado que se custodia en todo el recinto religioso y hasta sorprendida por la aportación económica durante estos cuatro años y medio.
La iglesia permanece abierta no solo para rezar, sino también para visitar. Porque como dice el párroco, «esto es un templo antes que todo». Pero es compatible con el descubrimiento, con la mirada curiosa del turista y la emoción y respecto de los vecinos.
El retablo que sigue esperando
Queda mucho por hacer. El retablo de San Antonio aún espera. También parte de la nave central, cuyo coste podría superar los 300.000 euros. «Esto no se puede hacer a trozos. O se hace de una vez, o no se hace», resume Antonio, mientras recuerda que la restauración de la basílica de Nuestra Señora de los Ángeles en Asís avanza con varios equipos a la vez. Ese es el modelo: una intervención conjunta en el presbiterio.
El impulso de Antonio Rodríguez, que ha puesto en orden las referencias tanto en una pequeña guía de mano que es todo un lujo como en las referencias históricas sobre San Francisco en Wikipedia, supone un espaldarazo a la preocupación por el arte que siempre ha distinguido a Miguel Ángel Navarro, allí donde ha estado o se le ha requerido.
El párroco de este templo que perteneció al extinguido convento franciscano de San Pedro Alcántara –su torre data de 1777– invita a todos a sumarse a esta campaña de donación que permitirá no solo salvar y poner en valor el patrimonio de la iglesia de San Francisco, sino la historia de Santa Cruz.
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