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BARRIO A BARRIO | El Toscal

Satisfacción entre los colegios de La Rosa por la coordinación municipal de la obra

Las direcciones de ambos centros celebran la transparencia y colaboración desde el Distrito Centro

Humberto Gonar

Humberto Gonar

Santa Cruz de Tenerife

Pocas veces una obra, en plena vorágine, ha sido tan celebrada incluso con ruido y el trajín de maquinaria y obreros. Es el caso de los trabajos que se desarrollan en la calle de La Rosa, que comenzaron en julio del año pasado y que, después del hallazgo de canalizaciones que obligaron a realizar un by pass para no dejar al barrio de El Toscal sin agua, entre otras eventualidades, está previsto que finalicen en el verano de 2026, casi un año después de lo previsto.

Con el concejal de Infraestructura y Obras, el nacionalista Javier Rivero, a la cabeza para intensificar los trabajos e incrementar el ritmo, se procedió a modificar el calendario de las fases e incrementar la mano de obra. El objetivo a corto plazo era que en el verano se ejecutara el grueso de la tercera fase para que las excavaciones e instalación de infraestructura pesada no fuera incompatible con la actividad lectiva de los dos colegios que tienen su sede en esta céntrica vía: el CEIP La Rosa, donde reciben clase 175 alumnos, y el Hogar Escuela, con unos 800.

Con El Toscal abierto en canal, con una imagen más propia de barrio en guerra y el caldo de cultivo de meses de demora sobre el calendario inicial, los trabajos de rehabilitación de la principal vía se han adentrado en el ámbito más delicado, donde la demora de los plazos habría supuesto un caos en pondría el solfa a las dos comunidades educativas que reciben a diario unos mil alumnos.

Junto a la programación de la obra, y el papel de Pepito Grillo para insistir a la contrata de que los trabajos tenían que cumplir las previsiones, entró en acción el equipo del Distrito Centro-Ifara, con Purificación Dávila al frente, arropada por Sergio de Armas y Raquel Rodríguez. Basta escuchar a los directores de los colegios CEIP La Rosa y Hogar Escuela María Auxiliadora para conocer cómo desde el ayuntamiento se ha tratado con mimo y entre algodones a la comunidad educativa, que a la postre se han convertido en los mejores embajadores de los trabajos que mostrarán a El Toscal como un barrio señero de la ciudad.

Y llegó el día clave

El pasado lunes 9 de septiembre comenzaba las clases y llegaba la prueba de fuego para los centros de la calle de La Rosa.

Javier Rivero se había comprometido en acometer el grueso de los trabajos a la altura de los colegios aprovechando el verano; de hecho, ya se procede al hormigonado en el margen de la calle de La Rosa más próximo al Hogar Escuela, donde el antiguo acceso al colegio quedó fuera de servicio. Ya desde el Covid se habilitó esos dos accesos, por lo que la comunidad escolar ya se ha acostumbrado a este tránsito. A eso se suma el despliegue policial para garantizar la seguridad.

El director pedagógico del Hogar Escuela María Auxiliadora, Javier García, agradece la colaboración, predisposición y transparencia mostrada desde el Distrito Centro, con su concejala Purificación Dávila a la cabeza, desde el minuto uno. Ya desde mayo celebraron las primeras reuniones para planificar los trabajos en verano y el inicio del curso. «La concejala ha estado a pie de obra, en el colegio, reuniéndose con sus técnicos para que todo esté coordinador y preparado, como así ha sido», precisa Javier García, hasta el punto que, por poner un pero, se refiere al paso de maquinaria y materiales para una obra privada anexa al centro por San Juan Bautista, y cuyo paso se coordina también con el Distrito Centro.

«El Hogar Escuela está aquí –La Rosa– desde 1942 y aunque estamos rodeados por obras creemos que estos trabajos son muy importantes y la calle va a quedar muy bonita; hacía falta un lavado de cara y embellecer el corazón de Santa Cruz», dice el director pedagógico de Las Salesianas. «En el verano, mientras el claustro preparaba las clases, sí notamos la vibración de los trabajos pero ahora no», precisa Javier García, para justificar que el grueso de la obra se ha ejecutado y resta la colaboración de la acera, «que es casi artesanal, según nos han explicado». Ahora ya se preparan para cuando la obra avance a finales de octubre desde San Antonio a San Francisco Javier, según las previsiones.

Frente a este colegio, otro histórico: el CEIP La Rosa, hasta hace dos años el Onésimo Redondo, el grupo escolar que entró en servicio en 1907. Al frente de la dirección, Amparo Rosa, profesora del centro desde hace veinte años y los últimos cinco como responsable del centro. Explica que de las cuatro entradas se han habilitado dos, por San Antonio, cerca de La Rosa, para facilitar el paso de sus 175 alumnos. La directora cree fundamental los apeaderos habilitados desde el domingo en la calle San Antonio y confían en que esta medida no sea transitoria.

La concejala del Distrito Centro también se ha comprometido a vallar el paso cuando avancen las obras. «Lo han hecho bien», y confía que sea la tónica habitual cuando se cierre San Antonio para acometer los trabajos en el tramo comprendido hasta San Vicente Ferrer. En su caso, resta la ejecución de la acera del centro a la altura de la fachada, que se prevé ejecutar aprovechando las vacaciones de Navidad, según el compromiso del concejal Rivero.

Purificación Dávila hace partícipe de la buena acogida a la implicación y coordinación con el área de Infraestructura y Movilidad, que no dudó en habilitar los apeaderos, así como el dispositivo de seguridad de la Policía. Supera con nota la obra de La Rosa en el tramo de los colegios, pese a las molestias propias de los trabajos.

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