BARRIO A BARRIO | Anaga

Las asuncionistas cierran en Tegueste tras 70 años y centran su labor en el Barrio de La Alegría

Las cinco religiosas se establecen en Santa Cruz y seguirán su labor en Anaga y algunas parroquias

El obispo, con la comunidad de monjas asuncionistas que continúan en Tenerife.

El obispo, con la comunidad de monjas asuncionistas que continúan en Tenerife. / El Día

Humberto Gonar

Humberto Gonar

El pasado 3 de junio, cuando las asuncionistas conmemoran la festividad de la canonización en 2007 de su fundadora, santa María Eugenia de Jesús, la parroquia de San Marcos en Tegueste acogió la eucaristía de acción de gracias, presidida por el obispo de la Diócesis de Tenerife, Bernardo Álvarez, por los setenta años de labor pastoral que han desarrollado en dicha localidad.

La religiosa Cristina Masso, quien fuera profesora en el antiguo colegio de La Asunción durante la etapa que estuvo en el Parque Viera y Clavijo, en la capital tinerfeña, explicó que la comunidad deja atrás los setenta años de servicio que han prestado en la que su casa que acogió cientos, miles, de convivencias, reuniones de profesores y también sacerdotes, además de servir de residencia de descanso a las hermanas mayores en la temporada estival.

La religiosa agradeció las muestas de cariño y apoyo recibidas tanto en esta celebración, con motivo del cierre de su casa de convivencias, como desde que trascendió la decisión de dejar Tegueste para centrar su labor pastoral en Santa Cruz de Tenerife, en donde están en la actualidad con los trámites del cambio de residencia. De las seis monjas que integran la comunidad de la Isla, cinco de ellas seguirán vinculadas en una vivienda de la zona de La Salle, si bien su servicio a la diócesis en la capital continuará en el Barrio de La Alegría, que se localiza a la entrada del Distrito Anaga.

Las asuncionistas llegaron a Tenerife en 1903. «¡Ya han transcurrido 121 años!», advierte la religiosa que precisa que solo por la casa de Tegueste han pasado más de medio centenar de hermanas. «La calle Santa Rosalía fue la primer casa de Las Asuncionistas en la Isla. Pronto se quedaría pequeña y se trasladaron San Diego, al convento de los franciscanos en La Laguna hasta 1915».

Entre 1914 y 1921 regentaron un colegio en La Orotava, si bien en 1905 se comenzó la construcción de su centro docente en el actual parque Viera y Clavijo, de Santa Cruz, que albergó las primeras clases en 1907, hasta que cerraron en 1978; se da la circunstancia de que la propia Cristina Masso fue profesora de la penúltima promoción del Viera y Clavijo antes del cierre, cuando ella fue destinada a otro colegio en la Península. Coincidiendo con el cierre de Las Asuncionistas, en el corazón de la capital tinerfeña, la comunidad religiosa se estableció en Tegueste, si bien desde 2012 se trasladaban desde dicho municipio hasta el Barrio de La Alegría para prestar su labor en el Centro Socioeducativo en el Barrio de La Alegría.

Junto a Santa Cruz, Tegueste y La Orotava, Cristina Masso recuerda que la comunidad también ha tenido presencia en Granadilla en sus 121 años de entrega en la Isla.

En el particular del centro pastoral que regenta en el Barrio de La Alegría, casi una treinta de niños se benefician de la labor que desarrollan en la zona, que abarca desde apoyo escolar a alumnos desde el primer curso de Primaria y hasta Bachillerato, además de impartir talleres de baile canario, pilates, informática, inglés, alfabetización y desarrollo cognitivo con la colaboración de voluntarios, una tarea que se desarrolla en la casa que se localiza en la casa que regentan en la avenida José Martí, junto al campo de fútbol Tahodio. 

Cristina Masso reitera su agradecimiento por la eucaristía de acción de gracias a sus setenta años de labor. «El pueblo de Tegueste se volcó, a la que se quiso sumar el obispo de Tenerife y que cuadramos con la festividad de la canonización de nuestra fundadora».

«Cuando llegamos a Tegueste era un pueblo que habían pocas casas y nosotras decidimos impartir formación en taquigrafía, mecanografía, así como francés, atención cultural», además de la labor propia de la catequesis. Tras el cierre del colegio de Las Asuncionistas, en Santa Cruz, la biblioteca se trasladó a Tegueste y muchos jóvenes acudían a la biblioteca de la casa para estudiar. Ahora, en su reorganización, Cristina Masso explica que parte de ese material será donado a la Fundación El Buen Samaritano, que regenta Pepe el cura de Añaza, para reiterar el compromiso de las cinco hermanas de la comunidad que continúan en Santa Cruz, que mantienen la laboral pastoral en el Barrio de La Alegría, y también prestarán apoyo en otras parroquias.