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BARRIO A BARRIO | Fátima

La escuela infantil Anaga, cerrada desde hace mes y medio a la espera de un contador

Los 45 alumnos, de edades comprendidas entre cero y tres años, están reubicados en dos centros

Fachada de la escuela infantil Anaga, en el número 67 de la calle Prosperidad, en el barrio de Fátima.

Fachada de la escuela infantil Anaga, en el número 67 de la calle Prosperidad, en el barrio de Fátima. / El Día

Humberto Gonar

Humberto Gonar

Santa Cruz de Tenerife

La escuela infantil Anaga, que se localiza en el barrio de Fátima, está cerrada desde el 16 de febrero, cuando un pequeño incendio afectó al contador de electricidad y la Consejería de Derechos Sociales, Igualdad y Diversidad del Gobierno de Canarias tomó la decisión de reubicar a los 45 niños que integran la comunidad escolar de este centro que desarrolla el primer ciclo de Educación Infantil, de cero a tres años.

La Consejería ya había iniciado los trámites para actualizar la potencia de la luz y los trámites administrativos habían retrasado el inicio de la obra. De hecho, ya contaba con la correspondiente licencia para la instalación del contador en la fachada y las gestiones se han demorado en la actualidad a la espera de una nueva autorización, en este caso para poder proceder a la ocupación de suelo público con la maquinaria correspondiente a los trabajos.

Fuentes municipales confirmaron que, junto al visto bueno para la obra en la fachada, desde el pasado martes 4 de marzo la compañía Endesa ya cuenta con la autorización para la ocupación de la vía pública que facilitará la obra de acondicionamiento y adaptación a la nueva potencia eléctrica.

Desde la Consejería de Derechos Sociales explican que «está prevista una obra por un tema eléctrico, ya que ahora mismo esa escuela no es segura». En este sentido, precisan que «los pequeños están reubicados en otras de nuestras escuelas», en referencia a las que se localizan en el barrio de La Salud y en la vera del barranco de Santos, cerca de la calle Padre Anchieta.

Las mismas fuentes de la Consejería admiten que «la obra se ha demorado en el tiempo por un tema de permisos del ayuntamiento por ocupación de vía pública», si bien desde la Corporación local de Santa Cruz se asegura que ya están autorizadas.

Cuando se le pregunta por el tiempo que tardarán los niños en volver al centro que se localiza junto a la plaza de Fátima, desde la Consejería de Derechos Sociales se advierte de que «depende de la obra», para añadir con contundencia que «no van a volver hasta que finalice y se arregle, para garantizar que la escuela sea segura».

Escuela de Derechos Sociales

La Escuela Infantil Anaga es una de las cuatro que regenta el Gobierno de Canarias en la capital tinerfeña, si bien es la única de cuantas existen enSanta Cruz que están bajo la tutela de la Consejería de Derechos Sociales, pues las otras estés dependen directamente de Educación.

Las fuentes consultas precisan que la Escuela Infantil Anaga, en el pasado guardería, se puso en marcha hace unas cinco décadas y entre las obras de mejora estaba pendiente la adaptación de la red eléctrica. Aunque la aprobación de las licencias corresponden al Ayuntamiento, el mantenimiento de este centro en particular compete al Gobierno de Canarias.

Jesús Triana, secretario de la Asociación de Vecinos La Arboleda, fue quien alertó de la situación que se encuentran desde hace 45 días los niños de esta escuela infantil, lo que se traduce en los inconvenientes que provoca a las familias de la comunidad escolar.

Varios padres reconocen el trastorno que le supone el tener que cambiar lo que ha sido el hábito de los últimos meses o años, en función del tiempo que lleven sus hijos en el centro, ya que ahora tienen que adelantar el horario para levantarse y llegar a la escuela.

En este sentido, aprovechan para «ahora que la noticia sale en los medios de comunicación, recordar la falta de personal que existe en esta escuela que se localiza en el barrio de Fátima. Precisamente se puso en marcha esta escuela hace décadas para ayudar a las familias que precisan conciliar su día a día con trabajo y cuidado de sus hijos y, en este caso, la escuela infantil Anaga carece de la oferta de permanencia, por lo que nos tenemos que ajustar al horario, de ocho de la mañana a tres de la tarde, con las prisas que nos supone a la mayoría para acudir a nuestros puestos de trabajo».

Las familias también muestran su malestar por la falta de concreción a la hora de asegurar cuándo acabará la obra; «de hecho, es que ni ha empezado». «Ha transcurrido mucho tiempo desde que se tenía que haber llevado a cabo esta obra en la red eléctrica, y fue el susto que se registró el pasado 16 de febrero lo que llevó a la Consejería a tomar medidas», afirma una madre que, recién llegada con su hija, hace un alto en la plaza de Fátima antes de continuar a su casa y bajo un sol propio de verano.

Ayer mismo, en la puerta cerrada de la Escuela Infantil Anaga –y ya va casi un mes y medio de esta situación–, dos papeles anuncian la apertura del plazo de inscripción de cara al nuevo curso escolar, a la espera de que antes de que finalice este esté ejecutada la obra para la mejora de la red eléctrica que garantizará la reanudación de las clases; mientras los 45 pequeños están fuera de su entorno.

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