Una amplia representación de los cuarenta vecinos que residen en el Pasaje Marañuelas, en el barrio de Los Lavaderos que pertenece al Distrito Centro-Ifara, trasladaron a EL DÍA su indignación y repulsa por las intenciones del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife de cerrar esta vía que «desde toda la vida ha sido peatonal y que en los últimos años ha sufrido cambios, como la misma denominación. En julio pasado se suprimió la cartelería de la noche a la mañana y se reemplazó el que se leía pasaje por calle», cuentan los residentes de esta zona.

En las reuniones mantenidas con portavoces del equipo de gobierno, Fela cuenta que desde la Asociación de Vecinos Los Lavaderos incluso aportaron la documentación gráfico de que en la zona del pasaje más próxima a Pino de Oro había dos señales que impedían el paso.Al día siguiente de ese encuentro, dicha señalética desapareció para avanzar en la conversión de esta vía en una calle abierta al tráfico.

La noche del pasado miércoles un nuevo episodio puso en alerta a los vecinos del Pasaje Marañuelas, con la instalación de unas señales que anunciaban el inicio de las obras que hacía temer por la supresión de unas vallas colocadas por los propios residentes para impedir el paso de vehículos. «Aquí no hay posibilidad de que pasen los vehículos: ni existen aceras ni hay seguridad para que transiten los vehículos. ¿Qué pasa si mis nietos salen de casa y los atropella un coche?», se pregunta Yayi. «No quiero pensar en esa situación, pero los llevo a los tribunales», advierte. Pero antes de que esto ocurra, reclama un interlocutor desde el ayuntamiento para evitar llegar a ese punto.

También Margarita recuerda que el Pasaje Marañuelas antes era un paso de piedras hasta que se realizaron obras de mejora, pero nunca estuvo abierto al tráfico. «¿Cómo van a pretender que pasen coches? ¿Y las personas que transitan por la zona, especialmente a las ocho de la mañana porque dejan los vehículos en la parte de arriba y vienen caminando a su puesto de trabajo ya sea en el hotel Mencey o Hospitén Rambla?». «¿Y aquellos que vienen en silla de ruedas», se interpela mostrando fotografías. «Si hasta las murgas sacaron en las canciones la situación de este barrio y nadie ha hecho nada», se lamenta.

Consuelo asegura que llamó a la coordinadora de distrito, Alicia Gotera, para advertirle que estaban dispuestos a acudir a la vía judicial, y se comprometió a darnos una respuesta. «Queremos que alguien nos reciba; le escribimos al alcalde y nos dijo que desconocía la situación y que se pondría en contacto con nosotros», cuenta otra vecina que dice haberle escrito al regidor a través de Facebook.

Margarita es propietaria de una de las casas del Pasaje Marañuelas. «Desde el 31 de marzo de 2002 estaba una casa en ruinas. Ante el riesgo de que el techo se cayera, lo arreglamos. Hasta se metía la gente a sacarse fotos», cuenta esta propietaria que ve cómo se rehabilitó la casa y comenzaron los trámites para abrir la calle al tráfico.

Versión del concejal de distrito

En un escrito de respuesta remitido por el concejal del distrito Centro-Ifara, Guillermo Díaz Guerra, a los vecinos recuerda que él nunca se ha reunido con los vecinos sobre este tema, para advertir que su área «no abre o cierra carreteras», sino que solo vela por el funcionamiento de los servicios públicos en la zona.

Recuerda que en el Pasaje Marañuelas «hemos detectado unas vallas en medio de la calzada y ancladas a soportes públicos verticales impidiendo el tráfico de vehículos. La Policía nos informa de que dichas vallas con toda probabilidad habían sido sustraídas y colocadas en esa ubicación por algún desconocido –nunca por servicios municipales. Además, nos informa la Policía local de que no existe ningún inconveniente para que ese pasaje esté cerrado al tráfico de vehículos ya que los motivos del cierre viario –reparación de fachada por caída de cascotes– desaparecieron hace años».

Después de advertir el concejal Díaz Guerra de la pena de prisión de entre seis meses y dos años al que se enfrenta quien coloca en la vía pública obstáculos imprevisibles o sustrae la señalización, el responsable del distrito confirma que ha puesto en conocimiento del área de Movilidad esta situación, no sin dejar entrever por su sorpresa por la inmediata respuesta, que atribuye a la rápida actuación de la Policía ante la posibilidad de un posible delito contra la seguridad vial.

«Hemos planteado otras soluciones, sobre conectar con Rubens Marichal López en sentido ascendente, para evitar la sobrecarga en José Naveiras en la parte alta de 25 de Julio, y la respuesta se ha dilatado meses».

Guillermo Díaz Guerra dice compartir de forma absoluta las inquietudes de los vecinos respecto a las afecciones al barrio por un presunto incremento en la frecuencias y densidad del tráfico e incluso en la seguridad peatonal en el Pasaje Marañuelas, pero insiste que si los vecinos quieren que se limite al paso peatonal se debe gestionar de forma administrativa y no colocarse una valla en aras de consolidar un viario peatonal, de tráfico restringido o la adopción de las medias existentes para garantizar la seguridad de los peatones en la zona. Pero siempre «en el seno de ese expediente donde deba proponerse la solución que más satisfaga a todas las parte y conjugue el interés general».