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Infraestructuras | Zona de baño

La playa de Las Teresitas se pone viseras fotovoltáicas

Los ocho concesionarios de los kioscos invierten 1,2 millones en hacer sostenible sus negocios

Visera fotovoltáica de uno de los dos kioscos de Brisas del Mar. Jorge Martínez

Las obras comenzaron en diciembre; ya está uno abierto y el viernes se prevé que otros dos retomen su actividad. Entre los empresarios, el ejemplo de superación del dueño de Brisas del Mar.

Los siete empresarios que se hicieron con la concesión de los ocho kioscos de la playa de Las Teresitas ultiman la adaptación a las condiciones impuestas por el área de Obras e Infraestructuras de Santa Cruz que gestiona el nacionalista Dámaso Arteaga, y que entre otros requisitos les obligaba a ejecutar inversiones para habilitar baños tanto para sus clientes como para los usuarios de esta zona de baño, así como acometer la instalación eléctrica y la puesta en marcha de un placas fotovoltáicas que dejaran en el olvido los ruidoso y contaminantes motores en aras de consolidar una zona más sostenible y respetuosa con el medio ambiente. 

En cada kiosco se ha tenido que afrontar la instalación de la pérgola, así como el kiosco prefabricado, las fosas y el depósito de agua más la instalación de las placas fotovoltáicas.

En aras de lograr este objetivo, desde el pasado mes de diciembre, y luego en enero, los diferentes kioscos han acometido unos trabajos que consisten en habilitar unas viseras fotovoltáicas formadas cada una con veintidós módulos, que se localizan en el carril O, junto al muro que limita la playa de Las Teresitas.

Junto al canon que abonan al año cada uno de los empresarios, que oscila entre los 18.000 y los 39.000 euros al año –tienen una concesión por cuatro años–, también asumían el compromiso de costear cada uno de ellos las obras con los requisitos referidos, que supone en total una inversión que asciende a 1,25 millones de euros.

"Es necesario seguir incorporando fuentes de energía a los servicios de la capital"

José Manuel Bermúdez - Alcalde de Santa Cruz de Tenerife

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El alcalde de la capital, el nacionalista José Manuel Bermúdez, considera que «es necesario seguir desarrollando políticas en todos los ámbitos que nos permitan incorporar nuevas fuentes de energía a los servicios de esta capital. Como la movilidad, los centros educativos, las instalaciones deportivas o los edificios municipales, los kioscos de Las Teresitas se incorporan a este proyecto conjunto que permite a la capital seguir avanzando en el proceso de descarbonización que ya hemos iniciado».

El primero de los kioscos de Las Teresitas en abrir ha sido Agüita Salada, mientras que para este viernes se prevé que retomen su actividad tras las obras uno de los dos establecimientos de Brisas del Mar y El Caracol, mientras el reto prevé entrar en servicio la primera semana de abril, coincidiendo con la Semana Santa. La carencia precisamente de kioscos de Las Teresitas motivó el pasado domingo, día de gran afluencia en la playa, largas colas de usuarios, algo que desde este fin de semana ya se prevé mejorar hasta la reapertura total del resto en quince días.

En la visita realizada por el concejal de Obras, Dámaso Arteaga, se pone en valor la importancia de las mejoras que realizan los kioscos con la implantación de estas viseras fotovoltáicas. «Atrás quedan los motores ruidosos en aras de una playa más sostenible y eficiencia y la inversión, a la larga, se podrá recuperar, ya que al mes se gastaba una media de 4.000 euros en el gasoil».

"Los empresarios de los ocho kioscos costean las mejoras sostenibles y sin motores de gasoil"

Dámaso Arteaga - Concejal de Obras del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife

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Estas instalaciones fotovoltáicas con almacenamiento en batería y apoyo puntual de grupo electrógeno consiste en pérgolas que ocupan unos cien metros cuadrados cerca de cada kioscos, que se localizan junto al carril 0, con una altura que oscila entre los 3,20 y los 3,80; aunque no es el objeto principal de esta instalación, digna de mención es el área de sombra que generan para los usuarios fuera de la zona de baño.

A la conversación se une José Juan Gutiérrez, del kiosco La Isla, que se localiza en el primero de los accesos, que recuerda los horarios de la apertura de estos establecimientos, desde las diez de la mañana a las seis de la tarde en invierno o hasta las ocho de la tarde, en verano, para precisar que «realmente estamos operativos desde el mediodía, las dos horas anteriores nos dedicamos a preparar la puesta en marcha».

José Juan Gutiérrez, el empresario de la desaparecida terraza Isla del Mar, logró por segunda vez la concesión, en una andadura que comenzó hace cuatro años. «Fue una etapa muy difícil porque nos coincidió con el covid». En su caso coincidió que para regular los accesos se delimitó su zona para los mayores de 65 años y también se tuvieron que enfrentar inicialmente con la ambigüedad de los horarios, que luego se resolvió.

El concesionario del kiosco La Isla reconoce la importancia que supone para la playa de Las Teresitas del turismo de crucero. «Los rusos llegan aquí y flipan», dicen, para sorpresa de su interlocutor porque no se cansan de mar... También destaca José Juan Gutiérrez de los visitantes llegados desde Estados Unidos.

Otro de los empresarios inmersos en la actualidad en la mejora de su kiosco es Suso, de El Bambú, que confía en poder abrir al público el 30 de marzo. Recuerda que el cierre de estas terrazas se hicieron efectivas en dos períodos, uno el 9 de diciembre y otro, el 24 de febrero, para no desatender al público potencial de Las Teresitas.

Eloy es otro de los propietarios de los kioscos clásicos de la playa, El Caracol, que está a la espera de la inspección de este viernes –en el que personal de Obras supervisará los trabajos junto a técnicos de Costas–. En su caso, cuenta con nueve trabajadores, que se dividen en dos turnos para cubrir la atención todos los días de la semana. Sobre la implantación del nuevo sistema de energía fotovoltáica en los kioscos no muestra preocupación dada las características de los días soleados y el apoyo de un generador que permite cubrir las necesidades.

El concejal advierte que en algún caso es preciso también renovar los electrodomésticos para sacar mayor rentabilidad al sistema de implantación energética, si bien los concesionarios aseguran que el problema con el que se han encontrado, en algún caso, es en la incompatibilidad a la hora de poner en marcha los mecanismos cuando se han adquirido a diferentes suministradores, un contratiempo ya resuelto.

El ejemplo de Juan Manuel

Otro de los empresarios, en este caso novel, que espera abrir el kiosco es el concesionario de Brisas del Mar, quien durante 18 años fue encargado y otros puestos que han estado operativos en la playa de Las Teresitas y que ahora se emancipa y por todo lo alto, pues gerenciará dos terrazas. 

Es el caso de Juan Manuel Santos, para quien no le es ajeno este mundo, pues también ha trabajado con su suegro Eugenio Rodríguez. «Empecé cargando hamacas hasta que me asocié con el otro propietario del kiosco Disfruta; a diferencia del resto, lo trabajamos la familia; soy yo quien friega en mi kiosco»», cuenta Eugenio, que elogia la adaptación de su yerno, con la visera ya lista para afrontar un futuro próspero en una playa sostenible.

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