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BARRIO A BARRIO | Distrito Suroeste

Aniversario agridulce de la cesión del Suroeste a la capital tinerfeña

Frente al agradecimiento de Bermúdez por la generosidad de El Rosario, Escolástico Gil lamenta no recibir el mismo trato

Los alcaldes Escolástico Gil, de El Rosario, y José Manuel Bermúdez, de Santa Cruz, flanquea al exregidor esperancero Elías Bacallado. María Pisaca

Poco después de las diez y media de la mañana de este viernes 30 de diciembre las campanas de la iglesia de la Exaltación de la Santa Cruz –precisamente– en Llano del Moro tocaban tercera y no había misa. Anunciaban el inicio del acto conmemorativo del cincuentenario de la cesión del distrito segundo de El Rosario, que a raíz de la iniciativa vecinal pasó a incorporarse en la trama santacrucera, formando parte del actual distrito Suroeste al que pertenecen los barrios de SantaMaría del Mar, Añaza, Acorán, Los Alisios, El Sobradillo, La Gallega, Tíncer, Llano del Moro, El Chorrillo,El Tablero y Barranco Grande

Fue una celebración agridulce; frente al agradecimiento del alcalde chicharrero, José Manuel Bermúdez, que reiteró su mano tendida a colaborar con los 51.000 vecinos que habitan esta zona, la recriminación del mandatario esperancero, Escolástico Gil, que fue categórico: «El Rosario ha tardado más de cuarenta años en que otras administraciones públicas actuaran con este municipio con la misma solidaridad que tuvo con Santa Cruz en 1972».

"Santa Cruz nunca sería la cocapital de Canarias sin la cesión que realizó El Rosario"

Escolástico Gil - Alcalde de El Rosario

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Con las butacas del salón de plenos de Santa Cruz, el acto comenzó en la plaza de cara a la iglesia que lleva el nombre del municipio que creció hace cincuenta años con la cesión de 15 kilómetros cuadrados de El Rosario, que supuso la incorporación de 11.000 habitantes, dos tercios de la población esperancera.

Tras las campanadas que anunciaron el inicio del acto, un trío de cuerdas interpretó dos obras de Johann Sebastian Bach que dio paso, con el periodista Gilberto Isande en tareas de maestro de ceremonia, dando la palabra a Bermúdez, que reiteró el agradecimiento a El Rosario y su compromiso personal para que siga mejorando el distrito con nuevos servicios, después de reconocer la labor que en aquella época realizaron los alcaldes Pedro Doblado Claveríe, de quien se disculpó su ausencia, y Ernesto Rumeu de Armas. Bermúdez finalizó recordando el titular de EL DÍA de su edición del 30 de diciembre del año 1972: «Santa Cruz, más grande; El Rosario, engrandecido».

"Hoy echo de menos la altura de miras de entonces en algunos gestores públicos"

José Manuel Bermúdez - Alcalde de Santa Cruz de Tenerife

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El regidor santacrucero dejó dos avisos: «un pueblo que no conoce su historia está encaminado a su desaparición» y «hoy echo de menos la altura de miras de entonces en algunos gestores públicos».

Cerró el alcalde anfitrión del aniversario, Escolástico Gil, que entró a matar: «Este no es un acto de celebración, sino de reconocimiento a una decisión difícil», para advertir de la trascendencia que supuso la cesión del suelo. «Gracias a El Rosario, hoy Santa Cruz es la cocapital de Canarias», si bien se lamentó que tuvieran que pasar cuarenta años para que el municipio esperancero comenzara a ser compensado por la solidaridad que había mostrado. Y no se quedó ahí, sino que Escolástico Gil culpó a Carlos Alonso, expresidente del Cabildo que asistió al acto, de ese apoyo a su municipio que ha tenido continuidad con el vicepresidente del Gobierno canario, Román Rodríguez. Eso tras recriminar la rácana y el escaso apego mostrado desde otras administraciones. «El Rosario podría ser más grande, pero nunca más solidario como ha sido con Tenerife», parafraseó el alcalde esperancero cincuenta años después.

Entrega de una metopa conmemorativa al alcalde de El Rosario en 1972. María Pisaca

Elías Bacallado: «Hoy sería imposible repetir la decisión»

Junto a los actuales regidores de Santa Cruz yEl Rosario, presidió el acto Elías Bacallado, alcalde esperancero en la cesión a Santa Cruz y concejal honorario de la capital que fue en reconocimiento a esa decisión de vecinos de Llano del Moro yEl Tablero. En palabras a EL DÍA, Elías Bacallado aseguró no arrepentirse de haber cumplido con una decisión que culminó el sentir popular de los residentes del distrito segundo y que incluso algunos le recriminaron en el paso del tiempo. «Hoy sería imposible repetir la decisión», dijo en referencia a la altura de miras a la que en su discurso se había referido Bermúdez. | H.G.

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