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JOYAS DEL PATRIMONIO | Los BIC del Toscal (XXX)

Declarado Bien de Interés Cultural en la categoría de Conjunto Histórico por Decreto de 16 de enero de 2007

Viviendas en la calle La Rosa, esquina Señor de las Tribulaciones El Día

El barrio del Toscal, emplazado al norte del casco primitivo sobre un promontorio que dominaba la rada de Santa Cruz, estaba constituido por una extensa zona de baldíos y huertas surcadas por varios barranquillos. Su trama urbana se iría adaptando al terreno a finales del siglo XVIII, formando calles paralelas a la costa, como La Marina, San Francisco y La Rosa.

| e.d.

El Conjunto Histórico Barrio del Toscal comenzaría a formarse a finales del siglo XIX, debido al crecimiento poblacional que llegó a Santa Cruz de Tenerife atraído por la demanda de trabajo en las obras públicas, la actividad portuaria y el incremento comercial, dando lugar a la segunda gran expansión de la ciudad.

Ciudadela en la calle Santiago

Este barrio se convertiría en un espacio de nuevos lenguajes arquitectónicos que reflejan sus rasgos históricos, predominando el clasicismo, eclecticismo, modernismo, racionalismo y neocanario. El ámbito protegido donde se concentran se alinea alrededor de tres ejes principales con dirección sur-norte: las calles de la Rosa, Santiago y San Miguel, seccionadas por sucesivas vías perpendiculares: San Francisco Javier, San Antonio, San Martín, El Saludo y Señor de las Tribulaciones.

En esta delimitación no han sido incluidas las calles Santa Rosalía, San Francisco, La Marina, San Juan Bautista y San Vicente Ferrer al no conservarse inmuebles anteriores a 1945, a pesar de constituir el área más antigua del Toscal.

La mayoría de las casas fueron levantadas a partir de 1894 por la Sociedad de Construcciones Económicas El Progreso, cuyo director técnico era el arquitecto Antonio Pintor y Ocete.

Esta sociedad entregaba el inmueble al obrero con el compromiso de pagar una cantidad mensual a modo de alquiler, pasando a convertirse en su propietario una vez que hubiese abonado las cuotas correspondientes. El precio tope de las casas se fijaría en 5.000 pesetas.

La tipología constructiva característica era de casa terrera; es decir, viviendas de una sola planta rectangular, todas de la misma altura, con patio posterior. Su fachada es muy sencilla: una puerta central y dos ventanas situadas entre amplios zócalos y esquineras y remate de parapeto dispuesto sobre la línea de cornisa. A pesar de que simulan azotea con cornisa, antepecho ciego y baranda, todas las casas poseen una cubierta de armadura a dos aguas con teja francesa, cerrando el interior con techo raso.

Algunas construcciones muestran algo más de empaque, articulándose en dos alturas y fachadas en lenguaje ecléctico. En la planta alta muestran un cierto desarrollo vertical con puertas-ventanas de doble batiente acristalado y balcones o barandillas de rejería. El remate en fachada se compone de cornisa y parapeto ciego o con balaustre de material.

La calle Santiago conserva dos grupos de casas de gran interés. El primero, entre los números 25 al 35, y el segundo, comprendido entre los números del 43 al 47 y del 51 al 61.

En el extremo Norte de esta calle se levanta la Casa Pisaca, obra de Federico Solé y Escabia, realizada en 1890. De carácter rural inglés, tanto en su estructura como en sus formas, está articulada en dos niveles y un módulo adosado posterior.

En la calle La Rosa destacan varios inmuebles de dos plantas, con un sabor clasicista, acompañado de ciertos elementos ornamentales. Entre ellos sobresale el Grupo Escolar del Norte (Onésimo Redondo, actualmente CEIP La Rosa), diseñado por Antonio Pintor en 1898, inspirado en modelos franceses. En la trasera construyó la casa de los Maestros, realizada con el mismo lenguaje ecléctico que el colegio, pero articulada en dos plantas. Enfrente se encuentra el Hogar Escuela María Auxiliadora. De estilo racionalista, fue proyectado en 1939 por el arquitecto Domingo Pisaca y Burgada.

En un tramo de las calles San Vicente Ferrer y Santa Rosa de Lima aparecen inmuebles de tres alturas de los años 20 del siglo pasado, diseñados por Domingo Pisaca. De estilo ecléctico, proliferan las molduras con motivos vegetales, balcones apeados sobre ménsulas y rematados por florones.

En el Toscal existen dos conjuntos urbanísticos de gran interés histórico y etnográfico: Los Pasajes y las Ciudadelas.

Los Pasajes

Los Pasajes 1º de Ravina y 2º de Ravina, que enlazan peatonalmente las calles Santiago y La Rosa, son uno de los ámbitos que mejor define la singularidad urbanística del barrio del Toscal.

Sus dieciocho edificios de interés histórico, construidos entre 1900 y 1902 por Federico Solé y Escabia, director técnico de la Sociedad Constructora “La Esperanza”, muestran alineaciones de viviendas unifamiliares de una planta, con fachadas de composición sencilla y simétrica -dos ventanas y puerta-, rematadas por parapeto liso y cornisa. Unas se aproximan al clasicismo, otras son claramente eclécticas, con mayor ornamentación.

Las Ciudadelas

Las ciudadelas construidas entre 1895 y 1905, que constituyeron un modelo de hábitat urbano colectivo hasta los años cincuenta del pasado siglo, estaban formadas por pequeños habitáculos de dimensiones reducidas de una sola planta, independientes entre sí, dispuestas a ambos lados de un pasaje longitudinal ciego de anchura y longitud variables. Tenían en común un único acceso desde la calle, la cocina y el retrete.

Todavía podemos contemplar la de Pisaca, en la calle Santiago, 93; Santa Marta, en la calle Santiago, 16; Ravina, en la calle San Martín, 42-48, y la de la calle Señor de las Tribulaciones, 42-46.

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