El Partido Animalista Pacma ha iniciado una recogida de firmas con el fin de regular el uso de la pirotecnia en Santa Cruz de Tenerife. Así, miembros del equipo de la formación política se ubicarán en diferentes puntos de la isla para recoger miles de firmas físicas antes del próximo 10 de noviembre.

"Estamos cansados de ver el sufrimiento al que están sometidas las personas mayores, niños con autismo, bebés y animales año tras año sin ningún tipo de protección por parte de las instituciones", explica en una nota el coordinador provincial del Partido Animalista, Cristo Gil.

A esa iniciativa ya se han sumado más de 30 empresas que se han establecido como puntos de recogida para que los ciudadanos puedan acudir a firmar en todas partes de la isla.

"Ha sido anunciar que íbamos a hacer una recogida de firmas masiva para regular y limitar el uso de la pirotecnia en Santa Cruz de Tenerife y personas de todos los puntos de la isla, de otras islas e incluso de la Península nos han contactado", apunta Gil.

Desde Pacma sostienen que la intención es llegar a acuerdos con el consistorio, encargado de gestionar los ruidos en el área municipal, para que cada año el uso de los petardos quede más limitado en cuanto a zonas de uso, fechas, manipulación por parte de menores y distancia a núcleos urbanos o donde pueda molestar a animales.

También se hablará de la contaminación que producen los desperdicios de los cartuchos.

"Existe una serie de colectivos que son especialmente vulnerables y sensibles con los ruidos, y cada vez que llega una fecha señalada o hay una celebración, tienen que salir corriendo", comenta Gil. Concretamente es el caso de los niños pequeños, ancianos, personas con autismo y casi todos los animales.

No en vano, perros y gatos padecen graves ataques de pánico, se escapan y se pierden o son atropellados, o directamente fallecen por los estruendos como es el caso de las aves.

La formación política espera lograr, como ya se ha hecho en otros municipios españoles, que la pirotecnia "quede cada vez más aislada" y su uso más controlado, afectando lo mínimo al conjunto de la población y apostando de forma creciente por una modalidad "más silenciosa".