La asociación de vecinos de Las Moraditas de Taco denuncia el estado de abandono de la plaza que se localiza a la entrada de esta barrio que se localiza en el Distrito Ofra-Costa Sur y ahonda en la protesta realizada por la plataforma vecinal de este núcleo, que denunció días atrás que la Policía Local use como almacén los bajos de la plaza del barrio.

Entrar en coche a Las Moraditas a las diez o las once de la mañana es misión imposible, «imagínense cómo será por la tarde cuando muchos vecinos residen al barrio después de haber finalizado su jornada laboral». Junto a la plaza, donde se ha concertado la cita con el presidente de la asociación vecinal, Ignacio Mendoza, y la secretaria del colectivo, su hija Guacimara. Desde la misma plaza se ve bajar a un camión por una calle de notable pendiente que, para salir del barrio, transita en sentido contrario porque es imposible que pueda realizar la circunvalación para dar la vuelta al barrio y salir a la autopista.

En la misma plaza, Ignacio y Guacimara se refieren al uso como depósito de motos de la Policía: «Si nosotros no podemos estacional, no puede guardar nadie ningún vehículo», incide Guacimara, a sabiendas de que son motos que se almacenan hasta que sean subastadas.

Pero la polémica por las plazas de aparcamientos que se habilitaron a comienzo de los años noventa y que se ofertaron a los vecinos para su compra casi se queda en una anécdota frente a las grietas y humedades que se localizan en las dos casas contiguas a este espacio, como ocurre con las viviendas de Ignacio y Susi. «Cuando llueve, el agua se filtra por estas fisuras que cada vez son más grandes. El vecino se ha encargado de arreglar su vivienda y la titular de la otra casa y está ahora mismo en obras, pero desde el Ayuntamiento no se hace nada por arreglar estas grietas que cada vez son más grandes», afirman Ignacio y Guacimara, mientras no pasan por alto el mal estado de los imbornales, llenos de restos de vegetación y colillas.

Una quincena de coches abandonados permanecen en la vía pública, ocupando las plazas que existen

«La última vez que vinos a un barrendero fue hace varias semanas». Guacimara puntualiza: «lo único que nos han hecho este año en Las Moraditas es el parque infantil en la plaza». «Todo eso se anega cuando llueve y por ahí se cuela el agua», se lamentan.

También están cansados de las promesas incumplidas u obras de poca utilidad, como la pérgola metálica que colocaron sobre los bancos para generar sombra. «Ni las palomas se posan ahí», para asegurar que desde el distrito Ofra-Costa Sur les han comentado que la solución sería instalar unas lonas que generan sombra, pero que eso tendría un presupuesto de 8.000 euros.

«El ocho de marzo tuvimos una reunión con el entonces concejal de Urbanismo, Carlos Tarife, del PP, a quien le expusimos la preocupación por la situación de los solares, muchos de ellos sin murar y sucios. Se comprometió realizar desde la Gerencia un estudio para conocer la titularidad de los terrenos a fin de requerir a los dueños la limpieza y el cerramientos», explica Guacimara. Ignacio, su padre y presidente de la asociación la interrumpe: «De eso han transcurrido ya dos meses. Tarife está ahora en Servicios Públicos y Urbanismo no ha hecho nada. Tendremos que pedir una nueva reunión con el otro concejal para volver a plantear nuestra demandas».

La falta de aparcamientos podría tener una solución transitoria, en opinión de la directiva de la asociación vecinal de Las Moraditas: «habilitar la zona de las obras del eje Ofra-El Chorrillo, como ya le propusimos. Incluso hubo un vecino de una de las empresas del barrio que se ofreció a allanar todo aquello. Al principio nos dijeron que sí se podía, luego lo descartaron... Ahí han estado en obras porque dicen que se desplazó uno de los pilares del puente», explica Ignacio, en referencia al tablero que cursa la autopista aunque no se dejó sin acceso rodado. La situación empeora porque hay una quincena de vehículos abandonados y que ocupan las pocas plazas que hay. «Llamamos a la Policía, nos dicen que lleva un trámite porque se abre un expediente y se coloca una pegatina... luego la quitan y ahí siguen aparcados».

Indignación con los solares

Ignacio, presidente de Las Moraditas, incide en la «tomadura de pelo» con los solares, y conduce al visitante hasta la calle Chafiras, frente al número 33. «Ahí dijo Tarife que iba a actuar; creo que se consultó la titularidad y se conoció que era propiedad del Ayuntamiento de Santa Cruz, pero nadie ha intervenido ni ha procedido al cerramiento. Ahí lo que corresponde es desmontarlo y poner un muro», cuenta desde la asociación vecinal.

Otro ejemplo. Junto al número 32 de la calle Tamaduste, donde reside Cande. «Llevamos más de veinte años esperando por una solución; al lado de mi casa está este solar con continuos desprendimientos pequeños. Antes de salir con el coche tengo que barrer la calle; algunas personas se han caído porque se resbalan sobre las chinitas que están caídas en la acera. Es una vergüenza como está; están esperando a que pase una desgracia», cuenta Cande en presencia de Ignacio y Guacimara, cansados de que sus demandas caigan en saco roto.