Suscríbete

eldia.es

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Joyas del patrimonio | Los BIC de la capital (XXV)

Castillo de Paso Alto

Declarado Monumento Histórico Artístico por Decreto del 22 de abril de 1949 | Delimitado BIC por Decreto del 25 de julio de 1985

Castillo de Paso Alto, 1955. E. D.

El ingeniero militar Leonardo Torriani, al efectuar en 1587 un estudio de las fortificaciones existentes en la Isla, observó que para la defensa del Puerto de Santa Cruz era necesario completar el sistema de protección con dos bastiones colocados en ambos flancos del mismo que cubrieran toda la costa, para que sus tiros cruzados completaran los del Castillo de San Cristóbal e impidieran cualquier desembarco. Por ello, el Castillo de San Juan se levantaría en la caleta de Negros y el Castillo de Paso Alto, en el lugar donde los vientos dominantes y las corrientes marinas obligaban a los barcos a pasar muy cerca de la costa.

En este lugar existía, desde 1582, un fortín denominado Santo Cristo, que en 1625 sería transformado en baluarte con 4 piezas de bronce y 4 de hierro. Esta fortaleza recibiría mucho daño durante el ataque del Almirante Robert Blake, en 1657, cuando los barcos ingleses dispararon sobre ella 1.200 balas y 200 palanquetas que, al impactar en el risco de La Altura, provocaron desprendimientos de piedras que mataron a cinco soldados tinerfeños.

En 1669, el Capitán General Conde de Puertollano encargaría al ingeniero López de Mendoza que levantara en este lugar una fortaleza con una plataforma irregular a ras del agua y, a su espalda, un edificio de dos plantas en el que, aprovechando el desnivel del terreno, el techo del piso bajo sirviera de plataforma a la planta alta, con 65 metros de magistral para artillería.

Debido a que el 18 de diciembre de 1774 un violento temporal le causó graves destrozos, el ingeniero militar Andrés Amat de Tortosa lo levantaría de planta semicircular, situando la plaza de armas en la planta superior, además del alojamiento del Castellano y de los oficiales, la cocina, la despensa y el cuerpo de guardia, mientras que en la inferior se ubicaban la capilla, el alojamiento para la tropa, el calabozo, el almacén de pólvora y pertrechos. Llegaría a ser el segundo en importancia del puerto, después del Castillo de San Cristóbal, y estaba artillado con diez cañones de a 24, ocho de a 16 y cuatro de a 8. Su guarnición la formaban un oficial, un sargento, dos cabos y 17 soldados, estando previsto que en tiempo de guerra fueran 9 oficiales, 9 sargentos, 9 cabos y 280 soldados.

Fue construido en el lugar donde los vientos dominantes y las corrientes marinas obligaban a los barcos a pasar muy cerca de la costa

Durante la Gesta de Julio de 1797, el Castillo de Paso Alto participaría eficazmente contra el ataque de Horacio Nelson, según consta en el siguiente informe que el gobernador del Castillo le envió al general Gutiérrez describiendo el daño causado por el enemigo. «Habiendo reconocido en el castillo a mi cargo el estrago ocasionado el desembarco del día 22 y el bombardeo que la noche del 24 ejecutaron la fragata y la obusera de la Escuadra Inglesa del Almirante Horacio Nelson, al haber arrojado más de 41 bombas sobre el castillo, solo una de ellas cayó en la cocina, rompiendo algunas tejas y un pedazo de tabique de una alacena contigua a un cuarto donde había paja para las bestias, sin que esta se hubiera incendiado, mientras que otra hizo explosión dentro de la capilla, en donde se halla el Cristo de Paso Alto, sin que los seis cascos en que se abrió causara el más leve daño».

En 1898, ante la posibilidad de una invasión por parte de Estados Unidos, se construyó en el lado Sur la Batería Anexa y la Batería de la Cortina, con 50 metros de magistral para la artillería. Dichas baterías serían demolidas en 1965 para construir el Club Deportivo Militar de Paso Alto.

Otros usos

A principios del siglo XVII, el castillo fue utilizado como calabozo del pirata tinerfeño Ángel García, Cabeza de Perro, antes de su ejecución en los Molinos de Anacleto. En 1808 estuvo preso Juan Primo de la Guerra, III Vizconde de Buen Paso, y durante la guerra civil española fue utilizado como prisión militar.

Declarado inadecuado para la defensa en 1951, el Ministerio del Ejército lo rehabilitaría para instalar un museo dedicado a la Gesta del 25 de julio de 1797, inaugurado el 2 de mayo de 1955. Veintitrés días más tarde, la Comandancia de Obras y Fortificaciones de Canarias lo entregaría a la Junta de Obras del Puerto de Santa Cruz de Tenerife para que este organismo pudiese realizar la carretera de San Andrés, demoliendo su gola de entrada.

Actualidad

El Castillo, de 1.420 metros cuadrados, con su gola de entrada mirando a la Avenida de Anaga, linda a la derecha con el Club Militar de Paso Alto; a la izquierda, con el Centro Superior de Náutica y al frente, con la Dársena de Anaga del Puerto de Santa Cruz de Tenerife.

Su única entrada está flanqueada por dos pilastras de piedra artificial, rematadas por pirámides altas, y otras diecisiete de menor tamaño unidas por gruesas cadenas de hierro forjado, colocadas entre jardineras.

La explanada superior, semicircular, limita en el frente de mar por un ancho parapeto en el que se abren cinco troneras que, hasta 1997, acogieron cinco cañones de bronce emplazados sobre cureñas de madera con ruedas de hierro. En la parte opuesta al mar existen dos pérgolas, compuestas cada una por seis pilastras de piedra artificial y un entramado de seis por cinco vigas de hormigón, decoradas por las buganvillas que dan sombra a los bancos de piedra existentes.

El descenso al patio de armas se verifica por una amplia escalinata, situada junto al muro de contención de la Avenida de Anaga, que desemboca en una fuente de tres cuerpos. A ambos lados de la citada fuente se levantan dos pérgolas similares a las de la explanada superior.

En el muro frontal del mencionado patio se abren tres arcos de medio punto recubiertos de sillería y dos puertas laterales, con las mismas características, que dan acceso a los espacios interiores abovedados y comunicados entre sí. Estos salones reciben luz natural a través de tres grandes ventanales de sillería de piedra natural con vidrieras de colores emplomados, decoradas con el emblema del Ejército y los escudos de la isla de Tenerife y de Santa Cruz. El salón central, destinado a capilla donde estuvo el Cristo de Paso Alto, tuvo un altar de piedra artificial con el símbolo alfa-omega grabado en la pared, que indicaba que Cristo es el principio y el fin.

Compartir el artículo

stats