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BARRIO A BARRIO | Anaga

De Pasaje San Pedro a calle Goya Alonso, en la Anaga profunda

Afur rinde tributo a su dirigente vecinal durante cuarenta años, que ha puesto Anaga en el mapa

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Afur rinde tributo a Goya Alonso, su dirigente vecinal durante cuarenta años E. D.

«He estado en muchos actos de concesión de calles pero pocos tan entrañables como este». Así lo reconoció el secretario de la Corporación, que junto a otros miembros se trasladaron a Anaga.

Anaga rompió el dicho de que «nadie es profeta en su tierra». El expediente de honores iniciado por el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife para reconocer la labor de Goya Alonso, la presidenta de la Asociación de Vecinos La Cumbrecilla, en Afur, llegó a término en el mediodía de ayer en lo que más parecía la fiesta de cumpleaños de la homenajeada por la cantidad de personas que se dieron cita en el Paseo de San Pedro, que desde ayer toma el nombre de Gregoria Alonso Goya.

La placa que se inauguró ayer resume la entrega de más de cuarenta años de entrega a dar voz y lugar por los vecinos de Anaga, y así se lo reconoció no solo la Corporación y el expresidente de Cabildo de Tenerife, Carlos Alonso, sino también dirigentes de otros pueblos del Parque Rural, y hasta amigos de la homenajeada que se trasladaron de Icod de los Vinos.

Aunque la anfitriona invitó al grupo folclórico de Roque Negro para animar el acto, la jefa de Protocolo sorprendió a la homenajeada con la presencia de la Agrupación Amigos del Arte de San Andrés, que tras interpretar un pasodoble, dieron paso a las palabras del secretario del Ayuntamiento que por unas horas cambió el Palacio de los Dragos por Afur para certificar el cambio de nombre del Paseo de San Pedro que desde ahora toma el nombre de Goya Alonso. A la plaza solo le faltó añadir Goya Cañona, pues es el sobrenombre que heredó de su padre, Domingo Cañón –el último alcalde pedaneo de Afur–, y que han heredado dos de los nueve hijos, José y la propia Goya, a quien no le han dolido prendas por trabajar en recoger cisco en los montes de Anaga o alternar en los despachos de los políticos con el objetivo de sacar adelante las demandas de los vecinos. Da lo mismo si son de Afur o de cualquier otro lado de Anaga en particular. Y si no, basta que le pregunten a los técnicos y gestores públicos, que saben de la insistencia de Goya Alonso en su pelea por lo que considera una justicia social.

El propio alcalde de Santa Cruz, José Manuel Bermúdez, lo contó en un discurso más escrito con el corazón que para cubrir los minutos que le reservaba el protocolo. «Aquí quedará reflejado el nombre de quien desde hace más de 40 años trabaja de manera incansable por la prosperidad de sus vecinos y vecinas, por el desarrollo de su pueblo, de toda Anaga».

Bermúdez, el alcalde –porque también estuvo presente Severiano Bermúdez, su padre y que fuera presidente de la Federación de Asociaciones del Litoral de Anaga y exconcejal de Santa Cruz–, aseguró que «me tocó hacer en muchas ocasiones de secretario de Goya, recogiendo recados que hacía llegar lo antes posible». A partir de ahí, recordó cuando la dirigente vecinal cargaba con la hucha para recaudar fondos para organizar las fiestas patronales, peleando desde 1977 en los pasillos del Ayuntamiento lo que para su pueblo era de justicia. «Goya es casi omnipresente», sentenció. «Allá donde uno va para escuchar a los vecinos y vecinas de Anaga, allá está Goya», de la que destacó su afán de superación personal, su capacidad para decir no a las dificultades, su ansia para mejorar, para conocer. Y de nuevo, otra frase de las que enamoran al referirse a los valores de Anaga. Y es que, según Bermúdez, Goya es Anaga.

Por si faltaba algo, los Amigos del Arte de San Andrés lo bordaron al interpretar: «Ay, Santa Cruz». Fue una declaración de Santa Cruz a Anaga, y de Anaga a Goya Alonso; Goya Cañona de Afur.

El Protocolo saltó por los aires con el tributo que, al margen de la placa, le quisieron rendir dirigentes vecinales, como el histórico Santiago Déniz, de María Jiménez, que la sorprendió con una placa, esta para llevar a casa; la foto de Goya, de su juventud, que le regaló su amiga Berta; los versos de Callita, de La Cumbre, dedicados a Goya e inmortalizados en un portarretratos; el presente que le hizo la Asociación de Vecinos El Pescador, de manos de su presidente Gabriel Rodríguez, o hasta de la Federación de Asociaciones del Litoral de Anaga... Y para terminar, música de la tierra en el maridaje de tollos, papas bravas, paella de marisco, papas arrugadas, garbanzas... en el tributo a Goya, donde su hijo, David Amador, ha sido pieza fundamental en este tributo a Goya. A Anaga.

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