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Fiestas de Mayo

Laura María Rodríguez, reina de las Fiestas de Mayo en una gala ágil que enamora

La representante de la asociación Salsa Canaria fue elegida entre 35 candidatas

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Elección de la reina de las Fiestas de Mayo 2022

Laura María Rodríguez Puertas, representante de la Asociación Cultural Salsa Canaria con el traje Gangochera del Puerto de la Cruz, fue elegida reina de las Fiestas de Mayo de la capital tinerfeña después de dos años de restricciones sanitarias por la pandemia.

Integran la corte de honor, por este orden, Carla Rodríguez Hernández, de la Sociedad Mamel’s, que fue precisamente la que abrió el desfile, que vistió el traje Mujer de La Palma en traje de domingo; segunda dama, Raisa González Melián, del Centro Cultural Tamaragua (El Tablero), con el traje Mujer de Lanzarote en traje de diario; tercera dama, Claudia Gil Rodríguez, de la asociación de vecinos La Era y El Trigo, con Mujer de Lanzarote en traje de diario; y cuarta dama, Lizett Ramos Pérez, de la Asociación de Diseñadores yArtesanos del Carnaval, con el traje Manto y Saya de Los Llanos de Aridane. El veredicto se dio a conocer al término de una gala que duró dos horas y cuarto caracterizada por la agilidad y la calidad artística con la que el director del espectáculo fue a conquistar al público.

La gala de elección de la reina de las Fiestas de Mayo comenzó por todo lo alto de la mano del cantante Besay Pérez, que casi como pregonero anunció a ritmo de folía que Santa Cruz se viste de Mayo con timples y flores. Comenzaba así la obertura de un espectáculo que dirigido por Javier Caraballero se lanzó a robar el corazón del público, con Aarón Morales, embajador de La Gomera, y solo bastaba escuchar el silbador.

Los primeros compases de la velada, tal vez por los dos años y medio sin actos de gran formato, emocionaron, y encima sazonados con temas de la tierra y el arte del baile de Añate, que hizo su particular Raíces en Santa Cruz, a los pies del monumento a la Patrona.

Y luego momentazo con el Baile del Santo, de la mano de la herreña Claudia Álamo; el viaje hasta Roque Nublo, con Patricia Muñoz, con Ciro Corujo en representación de Lanzarote, y un clásico del folclore de ayer, hoy y la vanguardia: el palmero Luis Morera, que unió en su tema La Caldera lo mejor de las voces de la obertura. Sensacional. Solo un pero, la vestimenta del cuerpo de baile en algunos temas, como cuando pareció que casi el cuerpo coreográfico parecía lucir un atuendo más propio de tango que de típico.

Javier Caraballero puso el turbo con el objetivo de sortear el pase de las 35 candidatas en dos horas y le robó al público la posibilidad de pedir un bis a los ases de cantadores que enamoraron. Lujazo en la plaza de la Candelaria.

Y si faltaba algo, Caraballero entró por los oídos y también la vista con un escenario de luz y pantallas que sirvieron de puente para pasarse al ritmo de temas de la tierra por Canarias. Las 35 candidatas subieron al escenario sin dar tregua con una coreografía que permitió decir algo así como «estamos aquí».

Cabía el más difícil todavía y lo bordó el director, al saltar de los ritmos clásicos de la tierra a ritmos más de vanguardia de la mano de Soul Sanet, con su tema Por mi nombre llámame. «Yo soy un mencey de mi propio pueblo el rey». El cambio de ritmo permitió al público rebajar la tensión emotiva de la obertura para deleitarse en la puesta de alma guanche con la que conquistó Francis Trujillo y todos los componentes de Soul Sanet. Contar con ellos es apuesta segura de éxito y anoche no defraudaron. «No me lo puedo creer, por fin estar de nuevo con las Fiestas de Mayo». Lo dijo Elvis Sanfiel, el maestro de ceremonia y era un sentir general. El arranque del espectáculo era trepidante, en una gala que por primera vez, según dijo el presentador, la amenizaba en directo or una banda que estuvo en el escenario desde el minuto uno.

Y llegó el momento de la presentación de los miembros del jurado. En un mensaje por la renovación, también se cambió el sistema de deliberación, que se hizo en la misma plaza.

A partir de ahí, uno de los momentos que estremecieron las entrañas del público con solo la mención a Ubaldo Hernández, uno de los grandes defensores de la vestimenta fallecido de forma repentina durante el tiempo de pandemia.

Comienza el desfile

A ritmo de Tajaraste, la candidata de la Sociedad Mamel’s comenzó el desfile. Habían pasado cuarenta minutos del inicio del espectáculo y ya el director de la gala se había despachado la obertura con un tributo a todas las Islas, presentación en bloque de las 35 protagonistas para dar paso al anunciar al jurado, así como la presencia de Érica Montañez Díaz, primera dama de honor de la reina de las Fiestas de Mayo 2019 en sustitución de la titular, que disculpó su ausencia por motivos laborales.

Caraballero arrancó a fuego y permitió a las candidatas reinar en su noche con una plaza de la Candelaria dividida en dos: la parte más próxima al escenario, para la familia de las candidatas y los representantes de los grupos; tras la valla, el público, que desde media hora antes del inicio ya había agotado las localidades habilitadas. Y desfiló el primer bloque, con diecisiete jóvenes.

El director de la gala tocó todos los palos. Demostró gusto y elegancia en la obertura, robó corazón con solo la mención a Ubaldo Hernández para incorporar la mejor versión de la humorista palmera Petite Lorena, capaz de mezclar guiños de humor inteligente con golpes basados en el día a día. Desde el juego de nombre con La Palma, donde se instaló una cementera, a la doble condición del palmero, que en este tiempo ha sido especializado en vulcanología. Del cambio de niña a mujer, a la admiración de la humorista por sus tías, mujeres a las que admiraba porque fumaban y se afeitaban. O la clásica respuesta cuando le invitan a café: «Si tienes un fisco café, pero por mí ni lo hagas», o las mechas californianas de ayer y hoy.

Y del humor de Petite Lorena a la voz de Besay Pérez. De su registro más folclórico de la obertura a una vertiente más cercana a la canción ligera con Secreto de amor, en una versión más cercana al programa televisivo La Voz, donde el cantor de Los Sabandeños, la rondalla El Cabo y la murga Zeta-Zetas deleita con sus habilidades vocales. Y sin despeinarse, Besay Pérez tendió la mano al público en forma de un clásico, Échame a mí la culpa. Y sólo era el ecuador de su actuación, que continuó con Maspalomas y tú, que dio juego a Patricia Muñoz. Era el broche de oro de una gala que tuvo dos finales. El primero, en el ecuador de los desfiles de candidatas, que tuvo un claro protagonista: Besay Pérez, quien recordó que aprendió a ser artista en las Fiestas de Mayo.

La actuación con Patricia Muñoz, en el tema de Néstor Álamo, permitió de nuevo elevar enteros en un aventura virtual por el océano que se proyectaba entre las pintaderas del escenario.

El espectáculo había llegado tan arriba en calidad y emotividad que cabía una duda, si el director había puesto toda la carne en el asador en la primera parte.

A partir de ahí, segundo pase de candidatas, desde la número dieciocho, con la representante del Club Colombófilo.

Tras el segundo y último bloque, tributo a la admirada María Mérida, fallecida en enero. Junto a la presencia de la hija en la gala, entre el público, actuación de Claudia Álamo, a quien Elvis Sanfiel puso altísimo cuando la presentó como una de las herederas del talento de la artista herreña. Nada que ver aquel registro tan profundo como grande su corazón frente a una voz más ligera.

El maestro de ceremonia pidió la presencia del alcalde y el concejal para que le hicieran un presente a Maite Cruz Mérida, en el recuerdo a quien fue Premio Canarias 2000. Si Besay Pérez fue la voz de la primera parte, Ciro Corujo marcó la segunda. De su faceta más folclórica a su interpretación de Cielito lindo, con la plaza entregada.

Lo que iba sobrado en voz Ciro Corujo, que cantó a medias con el público el Cielito Lindo, le faltó en vestuario, con una interpretación con sombrero charro y pantalón vaquero... Patricia Muñoz echó Mojo picón, de Caco Senante, a la velada, en un carrusel que inventó el director de la gala, Javier Caraballero, para seguir en el cielo al que llevó en la primera parte el espectáculo.

De la lagunera Patricia Muñoz, que agradeció la acogida del público, al ritmo de La Gomera es que interpretó Aarón Gómez. Pudo ser un tributo a las verbenas, pero el presentador quiso asociarlo al Carnaval, que este año se celebrará en junio y acabó por desafiar la canción de Singuangos «baile de magos no es Carnaval».

De Ubaldo Hernández a María Mérida para rendir tributo a La Palma, representada por Luis Morera, que elevó el tema A la Caldera como banda sonora. Y de nuevo esa dualidad entre mayo y Carnaval, con Los Indianos en la voz de Luis Morera, con puesta en escena en un intento por recrear un fisco de la calle Real del Lunes de Carnaval que capitaliza Santa Cruz de La Palma en toda Canarias, para poner el cierre con otro de los clásicos del artista de la isla bonita, Ach Guañac. El director de la gala había confiado el colofón del espectáculo a rendir tributo precisamente a la tierra del volcán antes de la proclamación de la reina de las Fiestas de Mayo, con sabor a Carnaval, tras dos años.

Pero lejos de quedar destartalado el espectáculo por ir de más a menos, pues la gala siempre estuvo arriba en intensidad, Caraballero lo bordó con el más difícil todavía: «Ay, Santa Cruz», interpretado por las voces más representativas de Canarias que se dieron cita en la gala de las Fiestas de Mayo mientras las 35 candidatas inundaron de tipismo y colorido la plaza de la Candelaria.

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