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Eduardo Medina, de vocal de tagoror a concejal socialista en la capital

Vecino de El Cabo y vigilante del colegio de Las Delicias, sustituirá a Marta Arocha, directora general de Dependencia

Eduardo Medina, en el exterior del Mercado, entorno que lo ha visto crecer. | | CARSTEN LAURITSEN

El pleno del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife oficializó el pasado viernes la renuncia de la concejala socialista Marta Arocha, que dejó la Casa de los Dragos en Méndez Núñez para asumir la Dirección General de Dependencia del Gobierno Canario, lo que da paso a que desde la Secretaría se solicite a la Junta Electoral la designación del sustituto, responsabilidad que recae en Eduardo Medina. Puede presumir de haber sido vocal de tagoror de distrito antes que miembros de la Corporación; ya en el año de Alcaldía de Patricia Hernández fue coordinador también de su distrito Salud-La Salle, donde el político encargado de los barrios de esta zona era Andrés Martín Casanova, con quien ya se podría sentar al lado desde que tome posesión, en el primer pleno que se convoque, previsiblemente en los primeros diez días del próximo febrero. Ya en el mandato 2011-15 se estrenó al frente de la coordinación de Salud-La Salle, primero con José Manuel Arocha al frente y luego con Alicia Álvarez.

Aunque sus primeros años transcurrieron entre Somosierra y El Cardonal, la familia de Eduardo Medina se instala desde 1981 en la calle San Rafael y San Roque, en el barrio de Cuatro Torres. De ahí que la entrevista arranque en el Mercado para las primeras fotografías como concejal, para luego seguir en una cafetería próxima al colegio de Isabel Católica. ¿Por qué ese lugar? «Ahí comenzó todo», sentencia con todo trascendente y el ingenio de quien sería un gran letrista de murga por su agudeza, agilidad mental y dosis de humor.

Su padre, taxista nacido en Gran Canaria que luego desarrolló su labor en una funeraria, fundando su familia con María del Carmen, una palmera a la que todos llaman Pili natural de Breña Alta, localidad que también siente un poco suya; «es el mejor municipio de la Isla porque está cerca de todo», justifica. Es el menor de tres hermanos, entre los que se encuentra Rafael Medina, militante de izquierdas y activista, además de haber protagonizado una importante etapa como delegado sindical en el ayuntamiento de Santa Cruz.

Eduardo Medina dice que en El Cabo comenzó su vocación política porque siendo niño ya se sintió engañado con el anuncio de la expropiación de Canarias Explosivos para ampliar el patio de su colegio. Ahí descubrió la necesidad de asumir compromisos y luchar para lograr sus objetivos. Aún recuerda aquel terraplén de tierra en el que acaba el acceso al colegio, que a la postre se ha convertido en el corazón de la zona de expansión de Santa Cruz.

Pero antes de su paso por Isabel Católica, estuvo en Párvulos en el colegio de Los Campitos; a modo de anécdota, el primer vigilante que conoció allí, Antonio Ramos Cate, fue destacado dirigente de ATI y a la postre concejal de Deportes de Santa Cruz. Volviendo a su barrio, a Eduardo Medina no le duelen prendas a la hora de reconocer que una de las mejores cosas que se han hecho ha sido el soterramiento de la vía de la Avenida Tres de Mayo y el viario del barranco de Santos, al menos como obras, sin abundar en cómo se hizo posible. Pero no todo son parabienes. En el polo opuesto, el olvido en el que permanecen la ermita de Regla, la Casa de la Pólvora o el Castillo Negro, en el frente marítimo.

Otra muestra más del gusanillo por la política, cuando durante la guerra del golfo Pérsico, cogió un mapa y estampó la frase: «¿qué golfo tiene la culpa?».

Eduardo comenzó en el PSOE ensombrando, partido del que comenzó como simpatizante antes de que José Luis Rodríguez Zapatero ganara las elecciones de 2004, precisa, y entra a militar siendo entonces Florentino Guzmán Plasencia secretario de la agrupación socialista en Santa Cruz con el aval de la entonces concejala Inés Domínguez.

Con el desarrollo de la Ley de Grandes Ciudades, fue de los primeros miembros de tagoror, labor que prestaron otros vocales que han hecho carrera política, como Clara Segura, que estuvo en el distrito Centro antes de haber sido concejala de Cultura; Sergio García, que fue coordinador del distrito Centro, o José Luis Beltri, que de la vocalía del centro ha pasado a estar vinculado a la Dirección General de Deportes del Gobierno canario.

Eduardo Medina también recuerda el impulso que dio la entonces concejala de CC Begoña Ortiz al distrito Salud-La Salle, cuando estaba en Zurbarán.

La circunstancia económica dificultaba cursar Arquitectura en Las Palmas, y quiso hacer realidad su pasión por la imagen y sonido, para culminar su formación como aparejador, llegando a trabajar como responsable de mantenimiento de instalaciones militares hasta acceder a su actual ocupación, como vigilante del colegio de Las Delicias.

De la mano de Julio Pérez, entra por primera vez en las listas del PSOE (2011-15), en el puesto 13, para repetir experiencia con José Ángel Martín (2015-19), en el número 19, y con Patricia Hernández, como diez de su equipo.

Cuando se le pregunta por qué se decanta por la ideología, Eduardo Medina se define como socialdemócrata, que defiende el interés común, desde una militancia de base, a pie de calle, de barrio, la política que le enamora, para apostar por la justicia social frente a «familias con apellidos con muchos guiones» que han prosperado a base de expropiaciones. Como en su caso, es una oportunidad para quien no nace en una familia de bien, y no quiere perder la oportunidad de crear una sociedad justa.

Dado que entró con Florentino Guzmán Plasencia y ahora accede a concejal gracias a la oportunidad dada por Patricia Hernández, cuando se le pregunta con quién se identifica más, máxime con la historia de la agrupación local, Eduardo Medina zanja el debate hablando de la pacificación del partido, desterrando familias en la actualidad para defender un solo partido que lidera la exalcaldesa. Recuerda que cuando Pedro Sánchez era más conocido como Castejón, el candidato que aspiraba a liderar el PSOE nacional, un vecinos del barrio le invitó a tenerlo en consideración. Y no se equivocó.

Llega a la oposición municipal con el objetivo claro: fiscalizar al gobierno municipal sobre cómo administra el dinero público y velar porque las empresas concesionarias cumplan los contratos. No pierde la perspectiva de cara a 2023: «Patricia Hernández será la alcaldesa, falta saber por cuánto».

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