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Joyas del patrimonio | Los BIC de la capital (IV)

Antiguo mercado

Declarado Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento por Decreto de 16 de marzo de 1983

Imagen de la Recova y el Teatro en el año 1860.

El primer mercado donde se abastecía la población de Santa Cruz fue inaugurado en 1775 en la Plazuela de las Verduras, situada entre el actual edificio de Correos y el inicio de la calle Imeldo Serís. La carne se vendía en el matadero existente en la Playa de la Carnicería, mientras que el pescado se adquiría en la entrada del muelle.

Centro de Arte la Recova. | | E.D.

El primer Mercado Municipal cubierto se abre al público el 17 de abril de 1815 en un lugar muy próximo al anterior. Estaba bien ventilado por las brisas marinas ya que su espalda daba a la muralla defensiva que existía a lo largo de la costa. Al construirlo no tuvieron en cuenta que por ese lugar transcurría el barranquillo del Aceite (actual calle Imeldo Serís) de manera que cuando llovía fuerte se desbordaba y socavaba las paredes del edificio y cuando subía la marea las olas anegaban las instalaciones. Por ello, a los 35 años de haberse inaugurado, fue vendido a una empresa consignataria del puerto que lo utilizaría como almacén de carbón.

La Recova vieja

El convento de Santo Domingo que en 1836 fue utilizado como cárcel, tras la desamortización de Mendizábal, sería derribado en 1847 para levantar en su solar un nuevo Mercado -La Recova Vieja-, trasladando los presos al ex convento franciscano.

Los planos realizados por el primer arquitecto titulado que hubo en el Archipiélago Canario, Manuel de Oraá y Arcocha (Burgos, 1822-Santa Cruz de Tenerife, 1899), introducía en esta ciudad la tipología de mercado, conocida como Plaza Mayor, con pequeños soportales, cada uno con su puerta al exterior.

El edificio, inaugurado el 25 de julio de 1851, de planta rectangular y 1.860 metros cuadrados, disponía de un patio central y cubierta a dos aguas en un volumen de mayor altura. En las dos fachadas principales, cada una con puertas de acceso al inmueble, la orientada al Sur (actual Plaza Isla de la Madera) está realizada con marco de cantería, remate de cornisa y coronación mediante un plinto macizo en el que resalta la fecha de la inauguración (1851), mientras que la puerta de la fachada Norte, de idénticas características, está retranqueada y tiene un arco de medio punto. El alero que recorre toda la fachada está hecho con piedra de cantería, mientras que el resto es de mampostería ordinaria, encalada con enlucido de yeso. Los paramentos del edificio muestran una ordenación simétrica mediante zócalo pétreo y puertas y ventanas de arcos rebajados alineados verticalmente dos a dos. En las cuatro fachadas, los vanos los componen ocho puertas y ocho ventanas, con jambas y dinteles de piedra.

En el interior, la distribución espacial está ordenada en un patio abierto con arcadas donde se alojaban los veintidós puestos de venta, de 3 x 7,39 metros, delimitados por un pórtico realizado con pilares de piedra. Los puestos de la crujía Sur, dedicados a lonjas de pescado, y los de la crujía Norte al despacho de carne, tenían sus mesas recubiertas con lozas de mármol, las paredes revestidas de azulejos y los mostradores de zinc.

En el patio central, de forma cuadrada, donde se vendían las frutas y las verduras, se colocaron unos toldos corredizos que ofrecían sombra a la mercancía. En 1889, durante las obras llevadas a cabo por el Arquitecto Municipal Antonio Pintor y Ocete, el citado patio se cubriría de hierro y cristal, estableciendo en Santa Cruz la influencia francesa de los recintos que albergaban las Exposiciones Internacionales. En 1926, la citada cubierta sería sustituida por la actual.

Como la mayoría de estos puestos habían sido subastados a particulares, con el fin de obtener recursos para poder terminar las obras, cuando el Ayuntamiento quiso recuperarlos se vio obligado a comprarlos, los que se resistieron a venderlos fueron expropiados ya que la obra que se iba a llevar a cabo fue considerada de interés general.

La Abejera

Como este Mercado se había quedado pequeño, y muchos puestos de venta se vieron obligados a instalarse al aire libre en las calles aledañas, en 1897 el arquitecto municipal Antonio Pintor y Ocete diseñó un tinglado de hierro cuyas piezas prefabricadas en Londres llegaron al puerto de Santa Cruz de Tenerife el 27 de noviembre de 1897, siendo montadas por el técnico alemán Luis Braun en la plaza que estaba frente al edificio (actual Plaza Isla de la Madera),conformando un modelo de mercado de planta rectangular de 407 metros cuadrados, que sería abierto al público el 1 de septiembre de 1898. Su coste ascendería a 16.259 pesetas.

La estructura metálica se asentaba sobre un zócalo de cantería, que a su vez servía de base al lienzo de pared sobre el que se colocaron las lamas y cubiertas de metal. Como el hierro predominaba en los espacios interiores, en los cercados y en los elementos sustentantes, el argot popular lo denominó La Abejera. Al principio fue dedicada a la venta de pescado, pues su apertura coincidió con el derribo de la antigua pescadería que se encontraba en la entrada al Muelle. En 1928 se le dotó de agua a presión y se renovaron los puestos de venta.

Al inaugurarse el mercado Nuestra Señora de África, el 24 de noviembre de 1943, que vendría a sustituir a la Recova Vieja, el edificio se desmantelaría y sus piezas se guardarían en los almacenes municipales hasta que, en el año 2014, fue montada en la barriada García Escámez, recuperando de esta manera su función de mercado de abastos para la que había sido concebida.

Palais-Royal

Al quedar sin uso la Recova Vieja, el patio central sería utilizado como cancha de baloncesto y para la celebración de bailes de carnaval y actos populares, recibiendo el apelativo de Palais-Royal por su parecido con las galerías del conjunto monumental existente en París (palacio, jardines y teatro) al norte del palacio del Louvre.

En 1992, el Ayuntamiento se propuso recuperar este lugar entrañable por el que habían pasado muchas generaciones de santacruceros, y encargó al arquitecto Carlos Schwartz el proyecto de rehabilitación para adaptarlo a un nuevo uso; de manera que el salón central, de 800 metros cuadrados, lo convirtió en un espacio cultural (Sala de Arte La Recova) dedicado a exposiciones temporales de mayor envergadura y una sala anexa para muestras de menor amplitud, y el resto del edificio lo adaptó para que fuera sede del Organismo Autónomo de Cultura y Patrimonio del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, y de los Centros de Grabado Contemporáneo y de Fotografía de la Isla de Tenerife.

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