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BARRIO A BARRIO | Distrito Salud-La Salle

La herencia de la Divina Pastora

La comunidad de vecinos de los números 13, 14 y 15 reclaman más limpieza y seguridad vial

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Barrio de la Divina Pastora, en Santa Cruz de Tenerife María Pisaca

José Francisco Setgasy, presidente general de las tres comunidades de vecinos de la Divina Pastora (números 13, 14 y 15), actúa de portavoz de las 144 familias que viven de la parte del paseo de Las Palmeras hacia abajo para reclamar más atención a los servicios municipales. Es categórico: «A nosotros no nos limpia nadie», cuenta en el paseo que guía al visitante por el interior de la urbanización privada. Eso sí, delimita la parte que costea de la comunidad de la que se supone debería mantener el ayuntamiento.

A Paco, como le conocen en el barrio, le delata su apellido: Setgasy, hermano de Carmen Dolores, recordada y admirada dirigente vecinal del barrio de La Alegría que batalló por sus vecinos a raíz de la riada. De casta de viene al galgo. Paco no puede contener la emoción al recordarla.

Su familia procede de La Alegría, hasta que hace más de treinta años instaló su domicilio en la Divina Pastora, a mitad de camino entre la Subida de la Cuesta de Piedra y Las Indias. En una de las puertas de la urbanización le espera Charo, entre otros vecinos, vecina y usuaria del aparcamiento de movilidad reducida que está frente por frente y que tiene que sortear las semillas del laurel de indias que tienen atestada la acera. «Nos hemos reunido con el concejal de Distrito, Carlos Tarife, y también con Evelyn Alonso y su secretario, pero no han hecho nada». «Nos dijeron que no quitaban el árbol sino que lo sometían a un tratamiento que ya se aplica en Las Palmas, donde le inyectan un líquido a este tipo de especies vegetales y no echan semillas, pero mira cómo está todo esto; ‘llenos de chochos!», se lamenta Charo.

La ‘acera de los chochos’ que espera una ‘manita de limpieza’. María Pisaca

Pegado al árbol hay una poceta vacía. Cuenta Paco que desde Parques y Jardines mandaron una grúa y, para que pudiera acercarse a la acera, quitaron el flamboyán, uno similar como los que están en la zona. «Cortaron unas ramas y listo», señala, mientras muestra una farola que ilumina dentro de la copa de un árbol. De chiste.

Una farola parece tener 'injertada' la copa de un laurel de indias en la calle Francisco Aguilar. María Pisaca

No es la única deficiencia que denuncian los vecinos sobre la calle Francisco Aguilar. «Si no quitan los árboles, por lo menos que manden a los operarios de limpieza», reclaman los residentes. Uno de los consejos que le han dado a Charo es que cambie el aparcamientos de movilidad reducida, que tiene la matrícula de su coche, a lo que se niega porque le costaría doscientos euros. «¡Qué limpien!».

El presidente general de la comunidad pide pasos de peatones elevados y señalizar el límite de velocidad

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Paco reitera que muchas de las demandas vienen de antiguo. Como la petición que le han dirigido al ayuntamiento para que instale un badén en la referida calle de Francisco Aguilar, mientras señala: «Ese paso de peatón es mortal, pero no nos hacen caso, y eso que venimos pidiendo un paso elevado desde el año 2017; hasta nos dijeron que iban a poner luces led».

La proximidad de un supermercado a la entrada y salida de la urbanización también complica la seguridad de los transeúntes, y en particular porque «dejan aparcados los camiones como quieren y pasan los coches como tiros», lo que ha probado varios accidentes.

El presidente general de las comunidades de vecinos 13, 14 y 15 de la Divina Pastora insiste en el peligro que supone para los niños que acuden al colegio Villa Ascensión y pasan al menos dos veces al día por esta zona para acudir a sus clases. Dado que desde la acera de los chochos se accede a una escalera que lleva al centro, Paco advierte del número de madres que se han caído en esta zona.

En dirección a la Subida de la Cuesta de Piedra, el dirigente vecinal muestra el badén que se colocó en la zona hace tres meses. «Como el que nosotros pedimos y no nos hacen caso». «Fíjate: ahí han marcado la limitación a 30 kilómetros por hora en el asfalto y en la calle Francisco Aguilar no se han dignado», para referirse a otro peligro añadido: el cambio de rasante de esta vía a la altura de la farmacia, en dirección a Las Indias. «Esta calle por la tarde-noche se convierte en una autopista por la velocidad; igual, mira ese ceda el paso, sin visibilidad. Otro peligro para los vecinos, un riesgo que se ha visto incrementado desde que cambiaron los contenedores. Antes estaban en la zona de los aparcamientos y los colocaron justo en la calle principal porque desde el Distrito Salud-La Salle nos dijeron que la otra ubicación no permitía el paso de los camiones. Y lo solucionan así, incrementando la inseguridad», añade.

«Y fíjate que ahí está el Palacete Coviella, y al lado está una sede de la Policía local, pero ni por esas», añade Paco Setgasy.

Paco Setgasy confía en Dámaso Arteaga para arreglar el talud. María Pisaca

El ‘muro de las lamentaciones’

El presidente general de las tres comunidades de vecinos de la Divina Pastora guía a la visita por los espacios comunes, que contrastan con el exterior por la calidad de la limpieza y orden. Tanto miman los detalles que en el interior de la plazoleta comunitaria, donde existen algunos establecimientos comerciales, los estatutos de la comunidad determinan las medidas y el modelo de los carteles permitidos sobre la fachada, y quien incumple es sancionado.

Los vecinos confían en el compromiso de Dámaso Arteaga para reparar el talud, tras diez años de espera

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Desde el pasillo del sexto piso, en la parte orientada al paseo de Las Palmeras, Paco Setgasy muestra el particular muro de las lamentaciones de la Divina Pastora. En el año 2010, donde estaba un talud, el Ayuntamiento de Santa Cruz plantó unas especies tropicales y provocó algunos desprendimientos sobre el patio interior, justo donde un grupo de Scouts tienen su sede y que desde entonces no han podido hacer uso. La situación se judicializó hasta que el Tribunal Superior de Justicia de Canarias determinó que la Corporación tenía que ejecutar la obra y los vecinos contribuir al coste de una parte de ellas.

Paco Setgasy considera fundamental la intervención del concejal de Obras, Dámaso Arteaga, quien encargó el estudio y las catas en el talud, y asumió el compromiso de ejecutar la mejorar que esperan los vecinos desde hace diez años. «Confiamos en su palabra porque ha sido el único que nos ha ayudado».

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