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Un paseo entre velas, marinos y rancheras en Santa Cruz

El buque escuela mexicano ‘Cuauhtémoc’, con una tripulación de 249 personas, invita a Santa Cruz a conocer sus instalaciones

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Llegada al Puerto de Santa Cruz del buque escuela mejicano Cuauhtémoc María Pisaca

Las trompetas y violines de un mariachi irrumpen de repente en la rutina del Puerto. Marinos subidos a los mástiles captan la atención de turistas y curiosos. Así arribó este viernes a Santa Cruz el buque escuela mexicano Cuauhtémoc. Se queda hasta el día 20, ofreciendo un paseo entre velas y rancheras.

«Es muy duro pasar tanto tiempo en el mar sin ver a tu familia. Lo es, incluso, para quienes ya llevan muchos años navegando. Esta es mi primera vez, pero es lo que me gusta. Y afortunadamente, al final, la tripulación acaba convirtiéndose en una familia. Lo que sí es cierto es que para dedicarte a esto hace falta disciplina, convicción y pasión». Son las palabras de Arantxa Serrano, cadete de la Heroica Escuela Naval Militar de México, embarcada en el Buque Escuela Velero Cuauhtémoc de la Armada Mexicana para recibir formación y realizar sus prácticas. Entre sus funciones también está la de acompañar a los ciudadanos que durante estos días visiten el barco en el Puerto chicharrero.

Sobre las diez de la mañana, al ritmo de rancheras y de alegres canciones tradicionales mexicanas, el Cuauhtémoc arribó al Puerto de Santa Cruz. Lo hizo con unos 50 marinos subidos a los mástiles, arropados, desde la cubierta del barco, por las trompetas, violines y guitarras de un mariachi, captando la atención de todo aquel que pasaba por la avenida Marítima. La Dársena de Los Llanos de la instalación portuaria comenzó a llenarse de curiosos, rodeando a las autoridades que se encargaron de recibir al velero mexicano.

El comandante del Buque Escuela Velero Cuauhtémoc de la Armada Mexicana, el capitán de Navío René Cano Ávila, mostró su agradecimiento por los aplausos con los que los asistentes dieron la bienvenida al barco y «por este caluroso recibimiento». Destacó que el velero Cuauhtémoc, además de formar a los cadetes en el aspecto académico, tiene la misión de estrechar los lazos de amistad del pueblo mexicano con otros lugares, llevando un mensaje de paz y buena voluntad.

A las 12:00 horas, y gracias al acuerdo establecido con la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife, el buque escuela mexicano abrió sus puertas al público, permitiendo el acceso a todo aquel que quisiera recorrer sus instalaciones y conocer a su tripulación. La posibilidad que ofrece a los ciudadanos este barco, perteneciente a la Armada Mexicana, de pasear entre velas y rancheras, se mantendrá hasta el próximo 19 de enero. Las visitas, en grupos reducidos y «respetando todas las normas del protocolo sanitario», se llevarán a cabo entre las 10:00 y las 20:00 horas. 

La actual travesía del Cuauhtémoc comenzó el pasado 16 de julio de 2021, según informó el jefe del Departamento de Instrucción, el capitán de Fragata César Adrián Arriaga. Con una tripulación formada por 249 personas (221 hombres y 28 mujeres), de los que 62 son cadetes (10 mujeres y 52 hombres), el buque escuela ya lleva casi seis meses en el mar, recorriendo más de 18.000 millas náuticas y visitando ocho puertos de diferentes países, como Emiratos Árabes Unidos, Grecia y España.

«Este ha sido un viaje también de primeras veces, pues ha sido la primera vez que hemos navegado por el Golfo Pérsico, que hemos ido al Oriente Medio, que hemos cruzado el Canal de Suez de sur a norte, y que hemos llevado a bordo un mariachi», explicó Arriaga. Este resaltó que participaron en la Expo Dubái 2020 y contó que, tras la escala en la isla de Tenerife, el buque zarpará para cruzar el Atlántico rumbo a Río de Janeiro. Allí, desembarcarán los 62 cadetes de la actual travesía y se subirán otros 79 para realizar el próximo crucero de instrucción.

Arriaga señaló que el actual viaje, a pesar de estar siendo muy largo, no ha sido difícil. «En realidad, está resultando muy interesante, porque, como he comentado, se han hecho cosas nuevas. Pero los que realmente disfrutan de la travesía son los cadetes de la Heroica Escuela Naval Militar de México», dijo. Manifestó que «aquí realizan sus prácticas y también reciben formación en distintas materias», como control de averías y contra incendios, navegación electrónica, navegación astronómica, meteorología náutica, comunicaciones navales, o el curioso lenguaje del pito marinero, con el que los marinos entienden qué deben hacer en cada momento.

Asimismo, apuntó que no se han tropezado con muchas complicaciones durante el viaje, aunque, y según resaltó, «este buque está hecho para navegar con mares un poco complejos; es muy marinero y contamos con las tecnologías adecuadas». «Los vientos nos favorecen para navegar a vela. Y ha habido tormentas, pero la gente aquí está muy preparada para estos escenarios».

La tripulación pasa meses navegando compartiendo habitaciones y baños. El jefe de Instrucción señaló que, desde el punto de vista personal, se hacen bonitas amistades durante las travesías. «Somos como una hermandad, somos hermanos veleristas. Pasamos mucho tiempo viviendo y trabajando juntos, con la única compañía del mar», agregó.

El también llamado Embajador y caballero de los mares, que cuenta con 90,5 metros de eslora, tres mástiles y 23 velas, tiene 41 años de antigüedad. Fue construido en 1981 en los Astilleros de Celaya, en Bilbao, y fue botado en julio de 1982 en el muelle de Santurce.

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