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Joyas del Patrimonio | Los BIC de la capital (I)

Palacio de Carta

El inmueble de la plaza de la Candelaria fue declarado Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento por Decreto del 7 de marzo del año 1947

Palacio de Carta, sede de la Capitanía General, en una imagen de 1890. E. D.

El Palacio de Carta fue mandado a construir en 1721 en la plaza de la Pila (La Candelaria) por Matías Bernardo Rodríguez Carta y Abarca, capitán de las Milicias Canarias y propietario de una flota de barcos destinados al comercio canario-americano, casado con María de la Concepción Domínguez Perdomo y Fernández-Paiba. Fue finalizado en 1752 por su hijo primogénito Matías Bernardo Rodríguez-Carta y Dominguez, alumno del Colegio Imperial de Madrid, capitán de las Milicias Canarias, tesorero general de la Real Hacienda en Canarias, alguacil mayor de la Inquisición, castellano del reducto de Santiago y primer alcalde electo de Santa Cruz de Tenerife (1773), casado con Juana María Domínguez Perdomo y Vélez Carta, con la que tuvo 14 hijos.

Palacio de Carta en la actualidad. | | E.D.

Realizado por el maestro de obras Juan Alonso García de Ledesma, según los planos del ingeniero militar Francisco de la Pièrre, es uno de los edificios civiles más destacados del barroco canario, si bien en su fachada de cantería basáltica podemos apreciar elementos de estilo neoclásico que responden a un lenguaje cercano al clasicismo, motivo por el que recibió la denominación de Palacio de la familia Carta.

Consta de tres plantas, con el frontis dividido en igual número de cuerpos. En el primero se distingue la puerta y una ventana a cada lado de la misma; en el segundo aparecen tres balcones de rejería, cada uno con su puerta; y en el último, dos balaustradas de madera que acogen sendas ventanas situadas a cada lado del reloj, instalado a mediados del s.XIX. En la azotea se alza un Belvedere desde donde divisaban la llegada de los barcos al puerto con la antelación suficiente, factor primordial del negocio de esta familia.

El Palacio de Carta está organizado en torno a un patio principal, con galerías abiertas en tres de los cuatro lados, un traspatio con una barandilla que protege el desnivel entre ambos y una escalera señorial situada al fondo que comunica con las salas de la planta alta a través de una galería.

Espléndido patio principal

Este espléndido patio principal, enriquecido con maderas nobles ricamente tallada, en las que trabajaron los carpinteros laguneros Bartolomé y Pedro Álvarez Ferrer, conforma la mejor muestra de la arquitectura doméstica canaria del s.XVIII, al tener los soportes de la planta baja situados sobre base de cantería, un doble arco de madera a la entrada de la escalera principal, y los corredores de la planta alta con el cerramiento tradicional de ventanas de guillotina y balaustres. Bajo el patio se encuentra el aljibe.

En la primera planta se encontraban las habitaciones principales, en las que las ventanas aún mantienen el mecanismo original de pesos y cuerdas de cáñamo que permiten subirlas y bajarlas. En la segunda planta estaban los dormitorios, y en la tercera planta se ubica una sala que se manifiesta al patio a través de ventanas de corredera. El Palacio de Carta, después de haber sido residencia de esta familia durante 111 años, sería arrendado al Ministerio del Ejército por las últimas herederas de esta saga, las hermanas Delfina y Ana González de Mesa Pérez de Chávez y Carta, para que fuera la sede de la Capitanía General de Canarias, desde 1853 hasta 1880.

Tras un periodo de 9 años sin uso, el edificio se volvió a alquilar al Estado para dependencias del Gobierno Civil de la provincia de Canarias (1890-1927), y del Gobierno Civil de Santa Cruz de Tenerife (1927-1946).

En este ínterin, el 18 de enero de 1901 lo compraría Enrique de Ascanio y Estévez-Aponte, alcalde de La Orotava y agricultor platanero, casado con Eladia Méndez de Lugo y León Huerta. Su hijo primogénito, Tomás, y su esposa Catalina Monteverde y Lugo se lo dejaron en herencia a sus ocho hijos, quienes se lo venderían al Banco Español de Crédito en 1946. La citada entidad bancaria lo intentó demoler para levantar en su solar una nueva edificación, pero Antonio Lecuona Hardisson, presidente del Cabildo Insular de Tenerife y académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, inició el expediente para que fuera declarado Monumento Histórico-Artístico, lográndolo por Decreto de 7 de marzo de 1947, siendo el primer Bien de Interés Cultural (BIC) de la provincia.

Por ello, al haber sido declarado BIC, en las obras de reforma llevadas a cabo por la citada entidad financiera entre 1953 y 1957, según el proyecto del arquitecto Enrique Rumeu de Armas, no se permitió alterar la fachada principal ni la estructura exterior, a excepción de los dos patios en los que establecerían la zona de operaciones al público y las dependencias interiores para oficinas.

La fachada trasera

Sin embargo, sí se autorizó acortar la puerta principal, que abarcaba toda la planta baja del edificio, y derribar la fachada trasera, aunque sería por exigencias del ensanche de la calle de Bethencourt Alfonso (San José), cuyo frente nos muestra una puerta, en la que se aprecia el almohadillado, y un frontón triangular partido, así como el característico balcón canario en la última planta, donde estaba el granero.

El Banco procedería al cierre de las oficinas en 1997, al no permitírsele colocar un cajero automático en la fachada de la Plaza Candelaria.

La Comunidad Autónoma de Canarias compró el edificio el 9 de abril de 2007 por 5,8 millones de euros. Después de permanecer varios años cerrado lo pondría en venta, desistiendo ante la fuerte oposición popular desarrollada en la Prensa.

El Palacio de Carta pasaría a ser de uso municipal el 31 de mayo de 2017, según el convenio de cesión firmado por el presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo, y el alcalde de Santa Cruz de Tenerife, José Manuel Bermúdez.

El citado inmueble se destinará a Oficina de Información Turística y Museo de la Historia de la Ciudad. Para ello, en el año 2019 comenzaron los trabajos de rehabilitación en los que se limpiará la piedra chasnera de la fachada, se recuperará la forma original de la puerta original y la del patio principal, y se llevaran a cabo todas las medidas necesarias para garantizar su seguridad estructural.

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