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Participación ciudadana | Los barrios, como seña de identidad

‘Tenique’: barrio con arte y cultura

Los CEIP Tíncer, Bethencourt y Molina y Secundino Delgado fomentan, como el IES El Sobradillo, la integración de la comunidad educativa desde la expresión artística

‘Tenique’: barrio con arte y cultura. María Pisaca

De la mano de Coordicanaria y el empeño del educador social Ruymán Afonso, diferentes centros de los distritos del Suroeste y Ofra se han acogido desde hace cuatro años al diálogo de la comunidad educativa, donde arte y cultura se dan la mano. El proyecto arranca implicando a todos los agentes de cada zona en la necesidad de poner en valor la identidad del lugar, que acaba con una expresión plástica en forma de mural.

El proyecto Tenique, inmerso en su cuarta edición, ha llevado a sus participantes a adentrarse en el mundo del arte y la cultura como elemento dinamizador de los barrios, tomando como referencia la comunidad educativa, para poner en valor los atractivos de cada enclave y alimentar el sentimiento de propiedad del lugar donde las familias han decidido echar raíces.

De la mano del educador social Ruymán Afonso, Tenique reivindica «el lugar en el que los ancestros canarios grababan mensajes o pintaban espirales, figuras humanas... dejando constancia en las piedras, que han perdurado a lo largo de los siglos, de un modo de entender la vida y la cultura inherente a todo ser humano», explica al autor de la iniciativa. No ha estado solo en su desarrollo, pues ha sumado la colaboración de artistas canarios como Fran fEOfL!P o Matías Mata, de Sabotaje al Montaje, así como Manez o Carlines, que han aportado «la visión que nos da una fortaleza de titán: la de hacernos visibles ante los demás a través de las reglas del arte».

Tenique basa su metodología de trabajo en grafitis, murales dentro y fuera del colegio, charlas, programas de radios, interacción entre el alumnado y la Coordinadora de Personas con Discapacidad Física de Canarias (Coordicanarias), esencial para avanzar en un proyecto artístico en clave de Educación Plástica, Visual y Audiovisual con el alumnado. El objetivo: dar visibilidad a la discapacidad en sus diferentes formas y avanzar, además, en los valores de cada barrio.

Dirección del Bethencourt y Molina, presidente de Coordicanarias y Ruymán Afonso. María Pisaca

El valor del arte

La Educación Artística se ha convertido en un puente con la realidad social, que se lanza al encuentro del ser humano con actitudes positivas, desde la empatía, que permite usar el lenguaje plástico y visual para representar emociones y sentimientos, vivencias e ideas, contribuyendo a la comunicación y a la convivencia, expresarse con creatividad y cooperar con personas en actividades de creación colectiva de manera responsable.

Entran en juego las competencias sociales y cívicas, la aceptación de las diferencias al ser capaces de que el alumnado y la comunidad educativa se pongan en el lugar de las otras personas, desde la tolerancia, el respeto y la cooperación. Son los pilares de Tenique, un proyecto que nace a la medida de los niños y jóvenes que serán los encargados de transmitir valores solidarios y empáticos para hacer de la canaria del presente y del futuro una sociedad más justa y adecentada, donde todos se sientan parte esencial, según explica Ruymán Afonso.

La primera edición de Tenique se desarrolló en Barranco Grande, para ampliar luego a El Sobradillo y más tarde, a Ofra. En este curso el Distrito Suroeste, bajo la coordinación de Javier Rivero, ha apostado por desarrollar la metodología de trabajo de Tenique en cuatro centros de la zona: CEIP Tíncer, Bethencourt y Molina, de Barranco Grande; Secundino Delgado, en Añaza, y el IES El Sobradillo.

Este programa de actuación se basa en la sinergia en la comunidad escolar y en el desarrollo de los principios, explica Ruymán Afonso, quien se muestra satisfecho con los resultados cosechados. «Somos barrio y estamos orgullosos de donde vivimos», sentencia.

Asamblea en Barranco Grande. María Pisaca

El arte urbano

El educador social se remonta a la experiencia que vivió uno de los artistas urbanos participantes en el proyecto, Matías Mata, quien tomó contacto en Euskadi con iniciativas urbanas culturales que se han adaptado a la identidad canaria. «Tienen un toque isleño, una adaptación al territorio», precisa Ruymán Afonso, que recuerda de nuevo el significado de la palabra tenique. «Y la gente quiere expresarse y reivindicar desde los principios y valores democráticos».

Para dar arrope a esta iniciativa fue parte fundamental el respaldo de la Coordinadora de Personas con Discapacidad Física de Canarias. Su presidente, Salvador Morales, recuerda que «este colectivo lleva trabajando por la inclusión desde hace 40 años en las Islas y en los últimos cuatro iniciamos el proyecto Tenique, que tiene como objetivo principal empoderar a las personas con discapacidad a través del arte urbano».

Salvador Morales agradece la acogida, respaldo y apoyo encontrado en el CEO Bethencourt y Molina, de Barranco Hondo, «que desde un principio nos ha abierto las puertas para colaborar y cooperar en uno de los proyectos más hermosos que hemos desarrollado a lo largo de nuestra historia».

El proyecto Tenique cuenta, incluso, con el reconocimiento expreso del viceconsejero de Cultura y Patrimonio del Gobierno canario, Juan Márquez, que considera que «la identidad de esta propuesta se sintetiza en la imagen y la palabra como elementos transformadores de la realidad cotidiana. La visibilización a través del arte, comúnmente concebido como espectáculo lúdico, es una apuesta en valor de lo específico, de lo único, lo que siempre se ha considerado diferente».

Han sido meses de trabajo con la comunidad educativa, «traducir» ese diálogo en una obra de arte que en forma de mural o fresco muestra el sentimiento o el compromiso tanto de los pequeños como de los mayores, con la complicidad de artistas urbanos. Sirva como ejemplo la aportación de una alumna de cinco años del CEIP Tíncer, quien propuso pintar la frase «Un corazón gigante», como así se acaba de ejecutar días atrás en un colaboración de la comunidad educativa y la coordinación de Matías Mata, de Sabotaje al Montaje. También Carlines, otro máximo exponente del arte urbano, acaba de dar forma a un logo en el Secundino Delgado, de Añaza, mientras que Máñez prepara un homenaje en reconocimiento a doña Argelina, quien defendió y luchó porque el colegio Bethencourt y Molina fuera un centro abierto e implicado en el barrio, como así desarrolla el actual equipo directivo. En el IES El Sobradillo, Fran fEOfL!P está inmerso en un proyecto que persigue salvar el patrimonio arqueológico.

Es el resultado del trabajo de meses con los niños, que se plasma ahora en forma de mural, pero que queda como ejemplo de los valores de las nuevas generaciones, orgullosas de donde viven, explica Ruymán Afonso.

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