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«Quieren echar al turismo, lo único que nos queda en Anaga»

Vecinos de Afur rechazan el cierre del sendero del Tamadite para ejecutar obras de mejora, que impide el paso a los visitantes

Señales que anuncian el cierre del camino de Tamadiste. E. D.

La Asociación de Vecinos de Afur, entre otros colectivos del interior de Anaga, rechazan el cierre del sendero del Tamadite, uno de los reclamos para los turistas que deciden trasladarse hasta esta zona del Macizo para disfrutar de la naturaleza por un recorrido que une el caserío de Afur con el pueblo de Taganana.

Los residentes precisan que «no hay derecho a que los excursionistas se trasladen desde diferentes puntos de la geografía insular y cuando lleguen al lugar se encuentren con un cartel que anuncia la clausura porque están en obras. La otra posibilidad sería emprender el sendero desde Taganana, pero cuando llegan los amantes de la naturaleza al lugar donde están los operarios se ven en la obligación de regresar por donde vinieron porque no los dejan pasar, tras doce kilómetros».

«Quieren echar al turismo, que es lo único que nos queda en Anaga», explica la presidenta de la asociación de vecinos de Afur, Goya Alonso, que muestra su indignación con el maltrato al que somete la Consejería de Medio Ambiente del Cabildo a este enclave del interior. «Ya muchos de nuestros mayores tuvieron que abandonar sus viviendas ante la falta de condiciones del entorno, ya que no es una zona accesible. Luego se marcharon, también, nuestros hijos; antes, cuando se casaban le podías dejar un pedazo para hacerse un cuarto, pero ahora está prohibido y tienen que abandonar la tierra en la que nacieron», se lamenta la dirigente.

Dicen que los trabajos se hicieron durante seis semanas y no suponen un peligro para los senderistas

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«Echaron a los vecinos, y ¿ahora también quieren acabar con los turistas?», se pregunta la histórica representante de los vecinos de este valle, quien asegura que los trabajos en el sendero del Tamadite comenzaron hace unas seis semanas, momento en el que se procedió a cerrar entre semana el trayecto, sin que eso se tradujera en un mayor ritmo en los trabajos emprendidos para la mejora.

«Los operarios iban a cuatro escalones por días y su tarea no supone un movimiento de tierras que ponga en peligro la vida de las personas; es cuestión de buena voluntad. Si mientras están trabajando se mantiene el paso abierto, basta que cuando se aproximen los senderistas les adviertan de que tienen que esperar hasta que finalicen lo que están haciendo y eso no supone mayor contrariedad. Solo es cuestión de querer hacer las cosas bien y colaborar», explica Goya Alonso.

Estos argumentos se los expuso a la consejera de Medio Ambiente del Cabildo de Tenerife, Isabel García, quien incluso se comprometió a aumentar el número de cuadrillas o el horario del personal para finalizar cuanto antes los trabajos. «Hasta ahora había una para limpiar el camino y otra para colocar las vallas. La realidad es que el sendero está acondicionado y falta que se hagan los escalones». Pero las demandas vecinales quedaron en saco roto. Después de unas diferencias de criterio que se tradujo en el parón de la obradurante unos días, los trabajos se volvieron a retomar el lunes pasado y el sendero de Tamadite está de nuevo cerrado, tanto en la señalética colocada como en la aplicación informática que informa a los excursionistas. «Esto va en contra de los vecinos, a los que nos dicen una cosa y hacen otra».

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