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Barrio a barrio | Anaga

Un muro que cambia Cueva Bermeja

El área de Infraestructuras ultima la licitación de la construcción del anhelado muro en la calle Río Orinoco por 330.000 euros, que ampliará el centro de este núcleo de Anaga

El presidente de la asociación de Cueva Bermeja y técnicos de Infraestructuras en la calle Río Orinoco donde se construirá el muro de contención.

Cueva Bermeja confía que en los próximos meses se ejecute el proyectado muro que presentó la Concejalía de Infraestructuras, que dirige Dámaso Arteaga, y que viene a dar respuesta a una demanda histórica de este núcleo de Anaga, y que supondrá un cambio en la calidad de vida de sus vecinos, según explicó el presidente de la asociación, Gabriel Franquis.

El propio responsable del área de Infraestructura confirmó que el proyecto está elaborado y se encuentra en fase de licitación, a la vez que precisó que confía que sea una realidad en el primer semestre de 2022. Se trata de una inversión de 330.000 y tiene un plazo de ejecución de cinco meses.

Gabriel Franquis considera que esta inversión será la más importante que realizará el Ayuntamiento chicharrero en los últimos diez años, «hasta ahora la más relevante había sido la mejora que se hizo en el pavimento del polideportivo que, con 20.000 euros, permitió eliminar las grietas».

Gabriel Franquis, de la asociación, insiste en la construcción del puente peatonal pedido al Cabildo

El muro que se levantará en la calle Río Orinoco garantizará la estabilidad de la vía en la parte alta, aunque sea a costa de intervenir donde ahora se encuentran unos ejemplares de vegetación, detalle que meses atrás explicó a los vecinos el concejal de Infraestructura, junto con los técnicos de su departamento. Además de estabilizar la calle, se ampliarán las aceras en la parte alta de Río Orinoco, con un ancho de 1,80 metros y también se beneficiará de esta mejora la zona de la plaza. La mejora afectará a la reposición de bancos y también de luminarias, mientras desde la asociación de vecinos se insiste en que se garantice un lugar de sombra para que los vecinos puedan disfrutar de la tertulia en la plaza.

A juicio de la asociación de vecinos, esta actuación supondrá un cambio en uno de los dos núcleos de Cueva Bermeja, donde residente unas doscientas personas, pues se sustituirá también las escaleras y se procederá a la construcción de rampas que facilitarán el tránsito de los vecinos, en favor de la comodidad y la accesibilidad que favorecerá a la población. En paralelo, también desde la asociación se recuerda que, desde los presupuestos participativos de la Corporación, se instalaron unas luminarias, si bien se proyectaron y comprometieron unas barandillas que están por llegar, así como el demandado rocódromo, que se comprometió, pero que no se ha avanzado en la instalación en este núcleo de Anaga.

Los residentes esperan la instalación del prometido rocódromo, así como reponer las barandas

El puente peatonal del olvido

Gabriel Franquis recuerda que Cueva Bermeja es un enclave que tiene repartida su población en dos zonas, en una residen unos doscientos vecinos y otra, por la parte alta de la Casa del Caminero, donde viven un centenar.

Una antigua demanda de este enlace ha sido la construcción de un puente peatonal que permita unir los dos márgenes y que incluso fue una propuesta que en el mandato anterior, siendo presidente del Cabildo de Tenerife, se incorporó en los presupuestos insulares, con una asignación de 150.000 euros, dentro del Consejo Insular de Aguas.

El presidente vecinal recuerda incluso que este compromiso se adquirió a propuesta del PP, que presentó una enmienda a las cuentas generales de la Corporación, si bien este proyecto no se contempla como una de las prioridades, a la vez que asegura que desconoce dónde fue a parar la partida que en su momento se comprometió.

«Unir los dos núcleos de Cueva Bermeja vendría a consolidar esta zona y atender una vieja demanda, máxime porque hasta que se no avance en el Plan General de Ordenación aquí no se puede construir», precisa Gabriel Franquis, que admite el esfuerzo que se tiene que hacer desde el colectivo vecinal desde que se plantea una demanda hasta que se consigue. «Llevamos tres años detrás del muro», afirma confiado en que será realidad en unos meses.

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