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Carnaval 2022 | Preparativos

«La Navidad es vital para fijar las bases del próximo Carnaval»

«El modelo organizativo del Carnaval está obsoleto y requiere de otra estructura», afirma el concejal de Fiestas de Santa Cruz

Alfonso Cabello, concejal de Fiestas de Santa Cruz de Tenerife. María Pisaca

A falta de un año y medio para que acabe el mandato en mayo de 2023, admite que no será un concejal que revolucione tanto la organización como le gustaría. Pasa a la historia como el responsable del primer Carnaval que se suspendió y confía en ser también quien lo retome en la calle e introducir novedades.


¿Habrá Carnaval en la calle?

El Organismo Autónomo de Fiestas está trabajando para poder celebrarlo con garantías, pero no ha llegado el momento para tomar esa decisión que trasciende tanto al concejal del área como al propio ayuntamiento. Es una decisión que afecta a la ciudad y a la Isla.

Vale, pero... ¿se está trabajando en el Carnaval de calle?

Mi obsesión es estar preparado para, si se puede, hacerlo tomando la decisión lo más tarde posible. Mi obsesión es no precipitarnos a la hora de tomar la decisión pero tener todo preparado si en enero Pedro Sánchez da por finalizada la crisis sanitaria. Quiero tener todo preparado, al 80 por ciento, por si se produce la confirmación.

¿Qué medidas se están adoptando?

Lo fácil es replicar un modelo que hace 35 años que se viene replicando de la misma manera con pocas evoluciones, entre ellas el Carnaval de Día. Estamos trabajando en un plan a (la calle), un plan b (que se pueda acercar la ciudadanía al Carnaval, sin fiesta en la vía pública) y un plan c (un híbrido que pasa por los barrios).

Pero Fiestas no tiene aún un director de Seguridad.

No, se está tramitando su contratación. Ahora mismo tenemos el que se contrató en la edición anterior. Es vital el director del plan de contingencia para la letra menuda, pero ahora mismo es más necesario conocer las reglas que regirán la actividad en febrero o marzo del próximo año, y eso lo tiene que marcar el Estado y el Gobierno de Canarias, y no están claras a día de hoy. Entendemos que la Navidad es vital para establecer la base sobre la que se pueda construir lo que pretendamos hacer en Carnaval.

¿Algún ejemplo?

¿Qué diferencia una Cabalgata de Reyes a un coso infantil o adulto, o a un Ritmo y Armonía?

Por esa regla de tres, ¿qué diferencia hay entre un partido de fútbol y la acogida de los Reyes Magos en el estadio?

Me está intentando hacer trampa. No existe. La diferencia es un condicionante sanitario. Si lo que se dice es que a un partido de fútbol asiste eminentemente público adulto ya vacunado y por eso se autoriza, y a un espectáculo de Reyes Magos, no, yo digo... ¿y si introducimos un factor para evitar riesgos y aminoramos el aforo?

«No se ha hecho campaña con los Reyes; fue un ejercicio de organización en tiempo real»

¿La propuesta sería celebrar la acogida a los Reyes en el estadio a costa de reducir el aforo?

Los problemas complejos tienen soluciones complejas, y hay que tener voluntad para complicarse y resolverlos. Es más fácil desde el búnker, por la forma de la sede de la Presidencia del Gobierno de Canarias, dictar en un decreto una serie de medidas sin tener que dar la cara ante los colectivos.

¿Existió un problema real con el Gobierno canario?

Si el problema no era real, ¿por qué hay hoy lunes una reunión urgente de los 88 ayuntamientos de Canarias con el Ejecutivo autonómico para hablar de la Navidad? ¿Por qué el alcalde de Las Palmas de Gran Canaria dice que está trabajando en un programa de Reyes y en una Cabalgata como la del año pasado y no en el formato tradicional? Me alegro de esta polémica suscitada días atrás si se ha conseguido poner el foco sobre este asunto y que nos permita hablar de lo importante, que es el fondo y no la forma. No peleo por tener razón, sino porque se puedan hacer cosas.

¿Pero ha habido mala comunicación? ¿Intención de montar una campaña?

No, ha sido un ejercicio de trasparencia y organización en tiempo real. El martes a última hora me siento con el Gobierno de Canarias –con la dirección general de Salud Pública, algunos técnicos y representantes del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria– y esbozo una serie de actos que me preocupan por el volumen –Fin de Año, Cabalgata y recepción de los Reyes en el estadio– y se me ponen una serie de condicionantes. Estoy tremendamente agradecido por la franqueza, sinceridad y ánimo de trabajo constructivo con que abordan los técnicos de Sanidad el tema. Quien está para matizar las prioridades por encima de los condicionantes sanitarios son los políticos, y es el papel complicado que le toca jugar el Ejecutivo.

¿Y qué interlocutor del Gobierno le puso las trabas?

¿Dónde empieza el Gobierno? ¿El director de Salud Pública es Gobierno? Si le dicen los servicios jurídicos del Ayuntamiento en un informe que no puede construir en algún sitio, ¿quién lo dice: un técnico o el ayuntamiento? En este caso concreto, los técnicos que se sientan con nosotros hacen excepcionalmente su papel, que es velar por encima de los matices económicos, políticos y de oportunidad por los fundamentos técnicos y sanitarios. Y ellos nos hacen los planteamientos.

«La gala de elección de la reina es el mayor espectáculo que se hace en Europa»

¿Y qué hace usted desde el Ayuntamiento?

Este concejal, al igual que desde la Corporación de Las Palmas de Gran Canaria, activa la organización de una Cabalgata diferente y la supresión de lo que lleva la organización en el estadio. Si un técnico de la Consejería de Sanidad, por delegación del consejero del área, me dice que nos recomienda y es mejor hacerlo de otra forma, recojo el guante. Yo quiero un entorno de diálogo porque así sabemos lo que tenemos y podemos hacer. No tendría sentido plantear un espectáculo de los Reyes en el estadio habiendo invertido más de 80.000 euros de dinero público tras vender 14.000 y 16.000 entradas y que a 48 horas del mismo nos llegue la suspensión. ¿Quién sería el responsable? ¿Quién deniega la suspensión o quién lo prepara?

¿Por qué toda esta polémica?

No pongamos el foco en los técnicos. Es más fácil para el Gobierno de Canarias jugar al río revuelto. Hemos asistido en los últimos meses a que los martes se decía una cosa en rueda de prensa, los jueves en Consejo de Gobierno se anunciaba otra y los sábados salía en el boletín otra diferente y se iba perdiendo información. No podemos estar jugando al despiste con algo tan importante como ha hecho el Gobierno.

Carnaval. Encomienda a Camacho la dirección y producción artística por 390.000 euros. ¿Lo convierte en un concejal de Fiestas a la sombra?

Para nada. Nuestro reto es organizar de una manera eficiente una fiesta que es importante y trascendente para la capital y la Isla. El modelo organizativo del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife está totalmente obsoleto y requiere de una nueva estructura para darle otro formato, no en forma de organismo autónomo, pero sí con otras formas de trabajo. Deberíamos tener durante todo el año un equipo dedicado monográficamente al Carnaval. No le quepa la menor duda de que quien va a tomar las decisiones sobre cómo se organiza el Carnaval de Santa Cruz es el concejal de Fiestas.

¿Pero va a fiscalizar los 390.000 euros del contrato de Enrique Camacho?

Va a ser fiscalizado desde la perspectiva económica y además realizando un análisis sobre los procedimientos seguidos en cada contratación. El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife tiene un diez sobre diez por el Comisionado de Transparencia.

¿Para qué sirvió la preinscripción de grupos si luego se han dado de baja algunos?

La preinscripción sirvió para un tema vital. Si queríamos estar a 1 de noviembre ya en los locales de ensayo, teníamos que tener a los grupos preinscritos para identificar a los responsables del plan covid. ¿Por qué preinscribir y no inscribir? Era vital tener semanas de anticipación para organizar los espacios alternativos.

¿Pero fue una exigencia del Gobierno?

Lo hicimos porque quisimos. El Gobierno de Canarias no me obligó a abrir una preinscripción, sino que me pidió que le dijera de qué manera íbamos a volver a los locales de ensayos. Y eso hicimos. El Gobierno canario no tiene una mayor preocupación sanitaria de la que tiene el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife.

Les han dado a los diseñadores todo lo que han pedido.

¿Quiénes son los protagonistas de las galas?

Los mismos que en ediciones anteriores.

¿Será porque hay un concejal más generoso? No (se ríe). Son malos tiempos para la lírica. Hay muchas transformaciones por hacer.

¿Hubiera dado más peso al voto del público a la hora de elegir a la reina en 2022?

Hubiera puesto el 60% del voto del público, en vez del 15% consensuado con los diseñadores. También pondría que el jurado se levantara micro en mano en la gala y emitiera un juicio tipo formato Eurovisión; pienso en una gala que sea un gran espectáculo televisivo, que tenga su público –cuanto más mejor– a nivel nacional e internacional. La gala está a nivel de cualquier superproducción a nivel europeo; es el mayor espectáculo que se hace en Europa por número de personas que participan en un tiempo determinado y por despliegue técnico.

¿Se va a recortar la subvención a quien no salga este año?

Para nada. No quiero forzar a nadie. Quien no se ha sumado para el Carnaval 2022 no es porque no le apetezca. Sé que lo van a pasar mal quien no salga y cuando se acerque la próxima edición se van a arrepentir. Esto es muy duro. Una persona pasa más tiempo en la murga que con su familia en noviembre o diciembre. Ahora cuando ves a un grupo ensayando lo valoras el triple; echaré de menos las visitas a los grupos, y las garbanzas de Esteban Reyes.

¿Qué pasará el próximo Carnaval si no se autoriza en la calle pero no hay toque de queda?

Nos preocupa mucho. No tenemos las herramientas para, si se diera esa situación, fijar medidas correctoras. ¿Qué le impide hacer una fiesta en su casa para quince personas disfrazadas? ¿Se pueden hacer fiestas privadas? Vamos a ir mirándolo todos porque el calendario es inexorable.

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