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PATRIMONIO | El Templo Masónico ya tiene proyecto

Santa Cruz destinará 3,2 millones a la creación del Museo de la Masonería

El Ayuntamiento presenta el proyecto con el que rehabilitará y abrirá al público, en 2023, el Templo Masónico

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Presentación del proyecto de rehabilitación del Templo Masónico de Santa Cruz de Tenerife Delia Padrón

El Templo Masónico de Santa Cruz de Tenerife, la única muestra de arquitectura masónica en España que aún se mantiene en pie, se convertirá, en 2023, en un Museo de la Masonería, "abierto a todo el mundo", transformándose en un atractivo turístico más de la capital chicharrera. Así lo anunció este martes el alcalde, el nacionalista José Manuel Bermúdez, durante la presentación del proyecto de rehabilitación de este histórico edificio situado en la calle San Lucas, con el que se procederá a la recuperación simbólica y material de la logia masónica, y a la adecuación y compatibilización de los nuevos usos del inmueble, "atendiendo siempre a su categoría de Bien de Interés Cultural (BIC)". La previsión es que las obras, que supondrán una inversión de 3,2 millones de euros y que tendrán un plazo de ejecución de entre 12 y 15 meses, se inicien en el primer semestre del próximo año.

En la presentación del proyecto, que tuvo lugar en el Salón de Plenos del Ayuntamiento, también participaron el concejal de Infraestructuras, el nacionalista Dámaso Arteaga; la arquitecta encargada del mismo, María Nieves Febles, y el Muy Poderoso Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo del Grado 33 y Último del Rito Escocés Antiguo y Aceptado para España, Jesús Soriano Carrillo, quienes destacaron la importancia de esta actuación, porque devolverá a la ciudad un inmueble de gran valor histórico y artístico. Asimismo, estuvieron presentes en el acto representantes de diversas logias, miembros de la Tertulia Cultural 25 de Julio, el Colegio de Arquitectos de Santa Cruz de Tenerife, y miembros del equipo redactor del proyecto.

El Templo Masónico, una vez rehabilitado y según se indica en el proyecto, contará con un centro de estudio, documentación e interpretación de la masonería; con una biblioteca digital; con una sala de exposiciones, y con una sala de conferencias, entre otros usos. El inmueble conservará la denominada Sala de Reflexión, situada en el subsuelo, en un tubo volcánico natural, que también podrá ser visitada por los curiosos. El proyecto incluye también la recuperación de la configuración espacial e iconográfica de los lugares del edificio de mayor simbolismo, como la Sala de Tenidas, donde se celebraban los rituales y que conserva aún el pavimento en mosaico original de dos colores, y la Sala de Ágapes. Asimismo, se restaurarán las cuatro efigies egipcias situadas en la entrada del edificio.

"De una manera sencilla, podemos decir que el Templo Masónico se convertirá en un Museo de la Masonería, dedicado a la investigación de la masonería en España, que podrá ser visitado por todo aquel que lo desee, entidades y colectivos, masones y no masones, pues es un edificio público. Estos usos serán compatibles también con la celebración de tenidas o reuniones de las logias", apuntó a EL DÍA el alcalde de Santa Cruz. De todas formas, añadió Bermúdez, "hoy estamos presentando el proyecto y a partir de ahora, trabajaremos en el contenido del edificio".

El regidor aseguró que este inmueble, una vez reformado, será un reclamo de primer orden para los residentes y visitantes, y un polo de atracción "indiscutible" para la comunidad masónica europea e internacional. "Este es un ejemplo más de nuestra apuesta por la rehabilitación del patrimonio histórico de este municipio. Queremos recuperar para esta capital todos los símbolos y edificaciones con los que pretendemos que los vecinos se sientan orgullosos de esta ciudad, de su historia y de su cultura. Y a los que nos visitan debemos transmitirles que Santa Cruz tiene mucho que contar y hay mucho que ver, como el próximo Museo Rodin en el Viera y Clavijo, la colección de las esculturas en la calle, el Palacio de Carta, el edificio Villasegura o el Castillo de San Andrés, entre otros", manifestó el alcalde.

El concejal de Infraestructuras apuntó que "este es un día muy importante porque se presenta el proyecto de remodelación del Templo Masónico y porque a partir de aquí, ya solo tenemos que licitar e iniciar las obras, lo que haremos lo antes posible". Dámaso Arteaga indicó que el Ayuntamiento ha destinado a la redacción de este proyecto 230.000 euros. "Estamos hablando del documento que nos ayudará a recuperar "el más bello ejemplo de la arquitectura masónica en España y también el único que sobrevivió a la dictadura franquista". "Sin duda, y en relación a la recuperación del patrimonio histórico, se trata de un auténtico reto, el más importante de las últimas décadas".

Por su parte, la arquitecta encargada de la redacción de este proyecto explicó, en relación al trabajo realizado, que "ha sido un recorrido de dos años muy complejo, pero hemos contado con los mejores especialistas de diferentes ramas". "Se ha establecido un diseño coherente, que responde a las necesidades planteadas por el Ayuntamiento de Santa Cruz y que pone en valor este edificio como Templo Masónico. Su rehabilitación pondrá a Santa Cruz en el mapa de la relación con el turismo a nivel mundial", resaltó Nieves Febles.

Esta señalo que el equipo redactor Cabrera Febles contempla "incorporar técnicas de construcción actuales en espacios de nueva creación o de interés simbólico, cuya resolución resulte más ventajosa para la resolución final". "Se resolverán los espacios posibilitando el uso público del edificio, según las normativas en vigor, accesibilidad (ascensor), normativa de incendios y adecuación estructural a los nuevos o futuros usos, y se incorporarán las instalaciones necesarias, sin desvirtuar la imagen original, ni ser agresivas en cuanto a su expresión, quedando lo más mimetizadas posible", comentó la arquitecta.

Jesús Soriano Carrillo indicó que "el Supremo Consejo da las gracias a Santa Cruz de Tenerife" por recuperar este histórico inmueble, único en España, y muestra su "ilusión y emoción" ante la aprobación del proyecto.

La construcción del Templo Masónico, que responde al proyecto del arquitecto Manuel de Cámara, se inició en 1904 y se prolongó hasta 1923, por lo que el próximo año cumplirá 100 años de historia. Fue encargado por la Logia Añaza, que se convirtió en el taller masónico canario más importante del siglo XX, "tanto por su larga trayectoria como porque contribuyó decisivamente a organizar y consolidar la Masonería en Canarias, pero también a divulgar la cultura y las ideas de progreso en la sociedad tinerfeña y canaria de la época".

Fundada en 1895, la Logia Añaza a lo largo de su existencia estuvo bajo los auspicios de distintos "Orientes": con el número 125, bajo los auspicios del Grande Oriente Ibérico (1895- 1903); del renovado Grande Oriente Español con el número 270 (1903-1922), cambiando la ritualística en todos sus grados para practicar el rito Escocés, Antiguo y Aceptado; de la Gran Logia de Canarias (1922-1931) con el número 1, y por último, al Gran Consejo Federal Simbólico del Grande Oriente Español, de nuevo con el número 270 (1931-1936).

Desde el Ayuntamiento se indica que se debe tener en cuenta que las manifestaciones de la arquitectura masónica se circunscriben fundamentalmente al ámbito funerario y a la construcción de templos o sedes para las logias. En este sentido, el de Santa Cruz de Tenerife no sólo es el único edificio proyectado y erigido como templo masónico que ha sobrevivido a la dictadura franquista, sino que es uno de los ejemplos más importantes de la arquitectura civil española erigido en 1904.

El edificio, al que la Logia Añaza también dio un uso educativo, convirtiéndolo en centro gratuito para los ciudadanos con menos recursos, fue uno de los primeros ocupados en Santa Cruz por los protagonistas del alzamiento militar del 18 de julio de 1936, que daría origen a la Guerra Civil española y el posterior periodo de dictadura franquista. Desde ese mismo día, el inmueble dejó de ser un templo masónico para quedar bajo uso militar. Tras la aprobación del primer decreto contra la masonería dictado por Franco el 15 de septiembre de 1936, el edificio fue requisado y cedido a la Falange Española. En las décadas siguientes, albergó un almacén para medicamentos, una óptica para el ejército y un área de acuartelamiento para soldados y otras dependencias.

En la década de los 90 quedó en desuso y en 2001, el Ayuntamiento de Santa Cruz adquirió el edificio por más de 420.000 euros. En 2007, el Gobierno de Canarias lo declaró Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de Monumento Histórico y desde hace décadas los masones llevan luchando por la rehabilitación.

Según su definición técnica, la masonería es una organización discreta internacional, movida por el sentimiento de fraternidad, que busca la mejora del hombre en sociedad a través del desarrollo moral y el cultivo de numerosas disciplinas, como las ciencias y las artes.

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