Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

CRÓNICA

502 aniversario de la escala en Santa Cruz de Tenerife de Magallanes y Elcano en la primera vuelta al mundo

Elcano y Magallanes. E. D.

El 26 de septiembre de 1519 llegaban al puerto de Santa Cruz cinco navíos de la corona española, con 239 tripulantes: Trinidad, capitaneada por Magallanes; San Antonio, al mando del Juan de Cartagena; Concepción, comandada por Gaspar de Quesada y, como maestre, Juan Sebastián Elcano; Victoria, dirigida por Luís de Mendoza; y la carabela Santiago, gobernada por Juan Serrano.

Después de dos años de preparativos, el 10 de agosto de 1519 zarparon del puerto de Sevilla, aunque aún tendrían que permanecer durante 39 días en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) reparando algunas naves que se encontraban en mal estado. El 20 de septiembre tomarían rumbo a Tenerife, navegando en demanda de la punta de Anaga.

La expedición fondeó en la bahía tinerfeña del 26 al 29 de septiembre de 1519, al ser el Puerto Real de la Isla de Tenerife, designado por la Corona en 1506, lo que implicaba la arribada forzosa de las flotas que se dirigían a colonizar América.

Como estos viajes se consideraban secretos, tuvieron que presentar sus respetos al adelantado, aunque en esas fechas estaba en Barcelona. Para adquirir y preparar el avituallamiento necesario para esta expedición, previamente había llegado a la Isla un emisario del financiero burgalés Cristóbal de Haro.

La Villa y Puerto de Santa Cruz había sido fundada por los castellanos 25 años antes (1494) y contaba con una población de 200 habitantes, la mayoría pescadores, artesanos y pequeños comerciantes. Ya poseía un muelle de mampostería y madera, situado al norte de la playa de la Carnicería, por donde se llevaba a cabo el tráfico de personas y mercancías.

El 29 de septiembre, la expedición partió hacia Montaña Roja, en El Médano, donde los maestros pegueros Andrés Blanco, Blas Afonso, Hernán López, y Pedro de Indarchi Pedro de Tenerife se dedicaron a calafatear las naves con la brea pez llevada desde los hornos de resina que el Duque de Medina Sidonia tenía en sus tierras de Abona. Una vez finalizado su trabajo, Pedro de Tenerife embarcó en la nao capitana, mientras los otros tres lo hacían en la carabela Santiago. Para que cupiesen los cuatro, tuvo que desembarcar el sobresaliente Lázaro de Torres.

La medianoche del lunes 2 de octubre de 1519, cuando los alisios comenzaron a soplar, los cinco barcos tomaron rumbo Sudoeste y luego Sur, con el fin de acercarse a la costa africana y aprovechar el viento que les conduciría rumbo a América.

El viaje de circunnavegación de la Tierra

Fernando de Magallanes, experto marino portugués, le propuso a su rey, Manuel I, llegar a las Indias Orientales atravesando el Océano Atlántico, con el fin de encontrar las islas de la Especiería, en Filipinas –Islas Molucas (actual Indonesia)-, pues hasta entonces las especias eran transportadas hasta Europa en grandes caravanas de camellos, a través del continente asiático.

Ante su negativa, le presentó el proyecto al rey Carlos I de España, quien el 22 de marzo de 1518 firmó las capitulaciones en Valladolid, a la vez que aportaba el 75% del presupuesto, mientras que un grupo de comerciantes contribuía con el otro 25%.

Las especias tenían gran demanda en Europa pues, además de ser una importante fuente de ingresos, mejoraban la calidad de vida de la sociedad, pues se utilizaban para condimentar y conservar los alimentos: canela, clavo, pimienta, nuez moscada y jengibre; en la elaboración de perfumes: almizcle y ámbar; en la medicina: alcanfor, quina y opio; en las iglesias: incienso, etc.

La expedición, después de haber explorado durante meses las costas de Sudamérica, donde el 6 de mayo de 1521 la carabela Santiago naufragó en el estuario del río Santa Cruz, en la Patagonia argentina, y la nao San Antonio retornó a Sevilla al haberse sublevado su tripulación, el 21 de noviembre de 1520, lograrían encontrar el paso que comunicaba el Océano Atlántico con el Pacífico, al que bautizaron como de Todos los Santos –Estrecho de Magallanes–.

A las islas Filipinas llegarían el 27 de abril de 1521, después de haber tenido que quemar la nao Concepción, frente a la isla de Bohol, por falta de tripulación para continuar navegando. Aquí moriría Magallanes, en la batalla de Mactán.

Por tanto, a las islas Molucas, que era el objetivo del viaje, solo arribarían, el 7 de noviembre de 1521, la nao Victoria, al mando de Juan Sebastián de Elcano, y la Trinidad, a cargo de Gonzalo Gómez de Espinosa.

El tornaviaje hacia España lo comenzaron el 21 de diciembre, con las bodegas repletas de especias. La Trinidad, con 17 supervivientes, regresó por el Pacífico Norte, pero un tifón la desarboló y diezmó su tripulación. Sin embargo, la nao Victoria navegó hacia el Oeste y, aprovechando la corriente ecuatorial del Índico Sur, doblaría el cabo de Buena Esperanza, en el sur de África, y, beneficiándose de los alisios de ambos hemisferios, navegaría por el Atlántico hasta llegar a la isla de Santiago, en Cabo Verde, el 9 de Julio de 1522, donde tuvo que fondear debido a la falta de alimentos y las enfermedades que padecía la tripulación.

Aquí, Elcano tuvo que fingir que formaba parte de una flota española que regresaba de América y una tormenta les había roto el mastelero y la verga del trinquete, argucia utilizada porque, según el Tratado de Tordesillas (1494), firmado por Isabel y Fernando, reyes de Castilla y de Aragón, y el rey Juan II de Portugal, ellos no podían traspasar la línea imaginaria que discurría de Norte a Sur, situada a 370 leguas al oeste de las islas de Cabo Verde.

Una vez obtenido el permiso del gobernador, 12 marineros bajaron a tierra con el fin de transbordar agua y provisiones hasta el barco, operación que repetirían varias veces hasta que fueron descubiertos al intentar utilizar las especias como moneda de cambio, por lo que fueron retenidos en la Isla, y la nao tuvo que zarpar con premura, dejándolos en tierra. El sábado 6 de septiembre de 1522, la nao Victoria entraba en la bahía de Sanlúcar de Barrameda con 18 supervivientes extenuados y sin fuerzas, pero con 750 quintales de especias en la bodega, lo que haría el viaje muy rentable al cubrir con creces los gastos de la expedición.

Cuando Juan Sebastián de Elcano fue llamado por el emperador a Valladolid le llevó muestras de las distintas especias, para que las conociera y disfrutara. Después de pedirle que le diera la cuarta y la veintena parte de los efectos que traían consigo, le suplicó que hablara con el rey de Portugal para lograr la libertad de los 12 hombres que habían quedado presos en Cabo Verde, los cuales llegarían a Sevilla semanas más tarde, lo que hacía un total de 35 supervivientes. Entre ellos estaba Maestre Pedro de Tenerife.

Carlos I, obsequió a Juan Sebastián Elcano con un escudo en forma de globo terráqueo, con la leyenda «Primus Circumdedisti Me» (fuiste el primero en circunnavegarme).

La primera circunnavegación de la Tierra cambiaría para siempre su concepción, pues todos los mapas quedaron obsoletos ante la gran cantidad de nuevos datos y accidentes geográficos que habían descubierto, a la vez que demostraba su esfericidad, así como su redondez. También tendría una repercusión inmediata en el comercio, las comunicaciones marítimas y el comercio mundial.

Santa Cruz de Tenerife forma parte de la Red Mundial de Ciudades Magallánicas, constituida en Sevilla el 1 de febrero de 2013.

Fuentes documentales que certifican su estancia en Santa Cruz

En la Relación del primer viaje alrededor del mundo, del cronista de la expedición, Antonio Pigafetta, uno de los 31 que sobrevivió al viaje, revela que «El martes, 20 de septiembre de 1519, partimos de San Lucar enfilando al sudoeste y el día 26 llegamos a una de isla Canaria llamada Tenerife, situada a los 28º latitud, para surtirnos de carne, agua y madera. Anclamos allí tres días y medio, como lugar donde se aprovisionan las escuadras de dichas cosas. Después nos acercamos a otro puerto de la misma isla que denominan Monte Rosso, donde pasamos dos días pescando y tomamos bastimentos de carne salada, agua, leña, quesos y otros refrescos necesarios para la travesía».

En la Narración corta y restringida, de Vasco Gómez Gallego, compañero de Duarte Barbosa en la nao Trinidad –encontrada por el investigador tinerfeño Carlos Palles–, expresa que «En el nombre de Dios y a buen salvamento, el 10 de agosto del año 1519 partimos de Sevilla con cinco naves para ir a descubrir las Islas Molucas. Desde Sanlúcar navegamos al Sudoeste 960 millas, hasta llegar a las Islas Canarias, donde encontramos la isla de Tenerife, en la cual está el puerto de Santa Cruz, en 28º de latitud Norte. Después de permanecer tres días en Santa Cruz navegamos hasta el tenedero de Montaña Roja, en Granadilla, donde permanecimos fondeados dos días más para completar la carga de pez de los hornos allí existentes».

Compartir el artículo

stats