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La capital iniciará el lunes la demolición del local abandonado Arcos de La Noria

El Ayuntamiento restituirá el puente Serrador a su estado original y convertirá la zona en peatonal | El quiosco-terraza cerró sus puertas desde hace más de seis años

Imagen tomada ayer del quiosco-terraza Arcos de La Noria, en Santa Cruz de Tenerife, en estado de abandono.

Imagen tomada ayer del quiosco-terraza Arcos de La Noria, en Santa Cruz de Tenerife, en estado de abandono. CARSTEN W. LAURITSEN

Tras más de seis años desde que cerrara sus puertas, el Ayuntamiento de Santa Cruz iniciará el próximo lunes, 20 de septiembre, la demolición del quiosco bar Arcos de La Noria, situado debajo del puente Serrador. Así lo ha anunciado el edil de Obras, Dámaso Arteaga (CC), quien explica que se procederá a la restitución del puente a su estado original, derribando y retirando el antiguo local con terraza para convertir la zona en peatonal. La actuación también incluye la recuperación de las bóvedas de los arcos.

El alcalde, José Manuel Bermúdez (CC), indica que esta obra «devolverá dicho espacio a la ciudad para el uso y disfrute de la población, ya que se convertirá en una zona peatonal y de descanso en el centro de la capital y en esta emblemática calle». El Ayuntamiento tiene previsto incorporar al nuevo espacio urbano dos zonas estanciales bajo los árboles existentes, «buscando el descanso y las vistas del entorno y del puente».

Por su parte, Dámaso Arteaga informa de que «se realizarán demoliciones controladas de la totalidad de los pavimentos, soleras, rellenos, cerramientos y acabados». Eso sí, y según aclara el edil, «se respetarán y protegerán las especies vegetales del entorno para evitar los golpes por las máquinas empleadas en el derribo».

  • LA COMANDA VANDALIZADA

    1. Actuaciones en vivo

    La propuesta incluía una tarima de madera plegable para albergar el programa de usos que pretendía el cliente

    2. Un oasis armonioso

    El proyecto contemplaba una terraza al aire libre que, junto a las mesas interiores, las barras, así como la cabina de aseos, llegaron a ser un lugar vanguardista y de referencia

    3. Tan frágil como el cristal

    El cierre frontal y posterior de los arcos del puente se realizó con vidrio anclado con una estructura de grampones metálicos, sobre montantes verticales del mismo material.

En la fase inicial de los trabajos, se colocarán las protecciones de seguridad y apeos necesarios «para garantizar la estabilidad de los elementos que serán demolidos». El concejal anuncia que previo al derribo de cualquier elemento, se tendrán que cortar los suministros de energía de la calle, «evitando actuar sobre canalizaciones enterradas». Comenta que se llevarán a cabo «regados con frecuencia con la finalidad de evitar la formación de polvo», y si fuera necesario, agrega, «se desinfectará la zona», en el caso de que aparezcan cucarachas u otros insectos, para evitar su proliferación.

Asimismo, y según señala Arteaga, se procederá con medios mecánicos a la retirada y limpieza de la superficie resultante, «teniendo especial cuidado con las labores que se realicen próximas a las edificaciones colindantes y zonas de pasos de peatones en la calle de La Noria y alrededores».

120.000 euros

Se prevé que los trabajos, que supondrán una inversión de unos 120.000 euros, se prolonguen durante tres meses. El quiosco bar Arcos de La Noria, que lleva más de seis años abandonado y que en algunas ocasiones ha sido ocupado de manera ilegal, fue uno de los lugares de moda de la capital, acogiendo la actividad de restaurante y también de ocio nocturno.

Para poder concluir el expediente de demolición de este quiosco, se han tenido que sortear diferentes dificultades, por lo que la tramitación administrativa se ha alargado mucho más de lo previsto. El quiosco se construyó en 2005, después de que el Ayuntamiento, con Miguel Zerolo como alcalde, otorgase la correspondiente concesión administrativa para su explotación a la entidad Arcos de la Noria. Según se explicó en su momento desde el Consistorio, esta fue resuelta por los «incumplimientos reiterados» de la sociedad adjudicataria, denunciados, la mayoría de las veces, por los vecinos de la zona. La situación de este local llegó hasta el Juzgado, pero, finalmente, los encargados de la concesión renunciaron a ella.

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