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crónica

Primer colegio público construido en Santa Cruz de Tenerife

Grupo Escolar del Norte.

Grupo Escolar del Norte.

La falta de centros escolares en Santa Cruz de Tenerife, capital de las Islas Canarias, daría lugar a que en el pleno ordinario del Ayuntamiento celebrado el 28 de octubre de 1891 solicitara al arquitecto municipal Antonio Pintor y Ocete que realizara el proyecto de un grupo escolar en el barrio de El Toscal, donde existía numerosa población infantil sin escolarizar, ya que sólo había una escuela de niñas en la calle del Pilar nº 19, y otra de niños en la calle Jesús Nazareno nº 42. Según estipulaba la ley, el Ayuntamiento solicitó al Ministerio de Fomento la subvención de la cuarta parte de los gastos de la obra, la cual sería devuelta en catorce ocasiones por defecto de forma, hasta que en octubre de 1896 fue aprobada definitivamente.

El Grupo Escolar del Norte comenzaría a construirse el 6 de junio de 1898 en el barrio de El Toscal, en un solar situado entre las calles La Rosa y Santiago, terreno que había sido regalado por el empresario dedicado a suministrar carbón y agua a los barcos, Juan Cumella Monner (Barcelona 1818 – Santa Cruz de Tenerife, 1898), junto a otro solar que el Ayuntamiento expropió a Antonio Bonet y Torrente, por 1.203,40 pesetas.

Adjudicación de las obras

Las obras, a realizar en dos años, fueron adjudicadas el 20 de julio de 1898 al empresario catalán Juan Sitja Campmany, por 91.527,25 pesetas; aunque, dos meses más tarde, hubo que añadir 1.492 pesetas porque al prolongar la calle San Antonio hasta la calle La Rosa se hizo necesario confeccionar esta fachada con mayor dignidad.

En noviembre de 1889, cuando las obras estaban a punto de acabarse –curiosamente en la mitad del plazo pactado en el contrato–, unas oportunas lluvias pondrían en evidencia el estado real de la construcción, pues las filtraciones y goteras desprendieron parte del techo raso de la vivienda de los maestros, lo que daría lugar a que el arquitecto municipal Antonio Pintor llevara a cabo la inspección de las mismas, informando al alcalde de la calidad del material empleado, puesto que se había sustituido el mortero de cemento por otro de cal, faltaban hiladas de tejas, y las que estaban colocadas no estaban sujetas a las vigas.

Ante estas irregularidades, el alcalde dio al constructor un plazo de tres meses para que recondujera los trabajos o de lo contrario rescindiría el contrato. Las obras finalizarían el 23 de abril de 1900, a falta de los excusados, pues aún no existía red de alcantarillado.

El edificio pasaría por dos reformas después de su conclusión: la primera, en marzo de 1911, en la que se le dio mayor cabida para que pudiera albergar dos escuelas graduadas, una para niños y otra para niñas; y la segunda se hizo en 1922, con el fin de disponer de un acceso que comunicara el semisótano con el jardín de la calle La Rosa, cerrado con jambas de hierro.

Postulados eclécticos

El edificio, inspirado en modelos franceses, pues Antonio Pintor imitó al Instituto de París, siguiendo postulados eclécticos en sus formas y espacios, aunque con una escala bastante reducida, presenta una nobleza de formas y unos acabados únicos para la época, ya que cuenta con distintos elementos de interés, como son: jambas, dinteles, cubiertas, esquinas, marcos de piedra en la fachada, etc.

Construido en forma de U, con patio central, consta de dos cuerpos adelantados en los extremos del frente que da a la calle La Rosa, cuyos espacios regulares a lo largo de su perímetro están coronados con cornisa y pretil.

En la parte posterior del inmueble, en la calle Santiago, se ubica el edificio denominado a Casa de los Maestros, también obra del arquitecto Antonio Pintor, realizado con el mismo lenguaje ecléctico que el colegio, pero articulado en dos plantas. Actualmente, las viviendas están cedidas por el Ayuntamiento a dos agrupaciones del Carnaval para sus ensayos.

Dadas sus características, el alumnado tiene que recibir las clases de Educación Física en el polideportivo Casa Pisaca. El Consejo Escolar ha solicitado a la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias cambiar su nombre por el de CEIP La Rosa.

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