Las instalaciones del Centro Militar de Historia de Almeyda acogieron en la tarde de ayer el homenaje a los caídos de las tropas y milicias francesas, británicas y españolas durante los enfrentamientos ocurrido en la Gesta de 1797, cuando el bando nacional logró derrotar al almirante británico Horacio Nelson y se evitó que el Archipiélago canario pudieran estar desde entonces bajo la corona del Reino Unido.

Coincidiendo con el 224 aniversario de aquel acontecimiento histórico, las autoridades militares y civiles, en colaboración con la Asociación de la Recreación de la Gesta del 25 de Julio, aunaron esfuerzos para conmemorar dicha efeméride a pesar de que la incidencia de la Covid-19 impidió, por segundo año consecutivo, la recreación que desde 2008 ha puesto en valor este episodio de la historia tinerfeña.

El acuartelamiento de Almeyda, bajo el cuidado y la coordinación de la programación de Ventura Yagüe, ha sido el referente de los dos actos principales de esta edición: el primero, el pasado viernes, cuando se inauguró una sala que lleva el nombre de Javier Gorostiza, presidente de la Asociación de la Recreación de la Gesta y el gran ausente de esta edición tras su fallecimiento el 12 de diciembre del pasado año.

La segunda cita con la Historia también tuvo como sede el referido acuartelamiento militar, en esta ocasión para rendir homenaje a los caídos en aquella confrontación, un tributo que se realizó por primera vez en 2017 y que se convirtió en la tabla de salvación para mantener la memoria del acontecimiento a pesar de no poder sacar a la calle la recreación.

Tres momentos emocionaron al centenar de participantes en el acto de ayer: el primero, la interpretación de los himnos de Francia, Inglaterra y España, que recordaron la inauguración el pasado viernes de las Olimpiadas de Tokio, que abre la veda a la reiterada interpretación tantos himnos como medallas hasta que se clausuren, el próximo 8 de agosto. Luego tocó corazón el toque de oración y la ofrenda de una corona de laureles que depositaron a los pies de la bandera española el teniente general y jefe de la Zona Militar de Canarias, Carlos Palacios, y el alcalde de la capital tinerfeña, José Manuel Bermúdez.

Casi una hora antes del inicio de la ceremonia ya hacía guardia los miembros de las asociaciones de veteranos de la Legión y de Paracaidistas que mantienen su colaboración con el Centro Militar; los años pasan, pero el protocolo militar se mantiene. Así, el secretario de las instalaciones y custodio de la organización, Ventura Yagüe, se cuadró ante los responsables de cada colectivo para pedir la colaboración de un representante de su tropa en el izado de bandera; militares de vocación que encontraron con la ilusión del primer día la letra de «La muerte no es el final», en la que muchos trajeron a su memoria a Javier Gorostiza, más presente ayer que nunca.

De las Olimpiadas de Tokio a la Gesta del 25 de Julio

El acto principal de esta edición comenzó con el minuto de silencio para recordar a los caídos, y este año en particular, por Javier Gorostiza, en un ambiente familiar, y no solo porque la maestra de ceremonias fue su hija, Mery Gorostiza –habitual en las recreaciones en su papel de aguadora de las milicias, además de la voz oficial de la Gesta–, sino porque el acto se desarrolló en el acuartelamiento donde la asociación tiene su sede y realizan sus ensayos; jugaban por tanto en casa y con un público a su favor: la banda militar, la propia asociación y una amplia representación militar y del cuerpo consular, y algunos familiares, actuando como anfitrión de los actos conmemorativos el coronel director del Centro de Historial y Cultura Militar de Canarias, Francisco Santacreu.

Tras el minuto de silencio, la banda interpretó los himnos de Francia, Reino Unido y España, mientras un niño pequeño presente pregunta... «Pero se van a pelear?», y su abuelo le explicaba de forma didáctica el episodio de cuando Tenerife ganó al británico «más valiente, temido y fuerte» de Gran Bretaña.

Como si Ventura Yagüe hubiera preparado la traducción simultánea para las arengas militares de la tropa británica, el jefe de las milicias locales ordenó cargar armas o envainar bayonetas, como luego hizo lo propio el mando del Reino Unido en su lengua de adopción.

Siguió la ofrenda de la corona de laureles, mientras la asociación de recreación de la Gesta del 25 de Julio realizó un paseíllo; primero pasaron los portadores de la corona y luego el jefe de la Zona Militar de Canarias y el alcalde, que la depositaron en un monolito y a los pies de la bandera, ya izada.

De nuevo, armas al hombre y salvas que estremecieron no solo el corazón de los presentes sino todo el barrio de El Toscal y parte de la entrada de Anaga; primero, con las armas de fogueo utilizadas en la recreación, luego, con un cañonazo, también de fogueo, que dieron paso al «Toque de oración», una composición que data de 1503, obra de Gonzalo Fernández de Córdoba, y que se interpretaba en el ocaso para rezar por los caídos en la batalla, como ilustró la propia Mery Gorostiza a los presentes antes de dar por concluido el acto cívico de Almeyda. De nuevo, uno de los niños preguntaron: «¿Y las balas son de verdad?».

Al finalizar el acto, y mientras veteranos y participantes solicitaban una fotografía con el teniente coronel y jefe de la Zona Militar de Canarias, la Asociación de la Recreación puso rumbo a la puerta de la entrada principal de las instalaciones para la foto oficial, la primera sin su presidente, Javier Gorostiza. Allí, Edu, hijo del recordado defensor de la recreación, fue al encuentro de su hermana, Mery, y se fundieron en un abrazo; era la primera vez que Edu había participado en la recreación de la Gesta sin su inseparable compañero de batallas y de la vida. Los hermanos recordaban cuando le decían a su padre, ya enfermo, que no volverían a participar en la recreación cuando él no estuviera, y provocaba su indignación. Y cumplieron la palabra dada.

El propio teniente general y jefe de la Zona Militar de Canarias, Carlos Palacios, admitió que «esta edición, pese a la incidencia de la Covid-19, no hemos querido pasar por alto un acontecimiento tan relevante para la historia no solo de Tenerife y de Canarias, sino de España. De hecho, de no haber sido por este hito, hoy este hito usted y yo estaríamos conversando en inglés, y todo gracias no solo a las tropas españolas sino también a la participación de las milicias locales que se movilizaron de diferentes lugares de la geografía tinerfeña para, bajo el mando del general Gutiérrez, repeler el ataque del reputado almirante británico Horario Nelson».

El alcalde de Santa Cruz de Tenerife, José Manuel Bermúdez, agradeció la colaboración e implicación tanto del Centro Militar de Historia de Almeyda, como la Asociación de la Recreación de la Gesta y los miembros de la Tertulia del 25 de Julio para mantener vivo este episodio de la Historia. «Son muchas las personas que no quieren que se pierda esta recreación y tenemos claro que este año ha sido una edición de transición y ya trabajamos de cara al 225 aniversario que se celebrará el próximo año. De hecho, el próximo mes de septiembre nos reuniremos con cada uno de los colectivos que colaboran con esta efeméride para que aporten su propuesta de programación y, desde el Ayuntamiento de Santa Cruz, elaborar un programa que aúne toda la oferta que se plantee para dar mayor realce; esperemos que la Covid-19 ya lo permita conmemorar en julio del próximo año», explicó el regidor municipal.

El homenaje a los caídos en la Gesta fue también especial para Andrés Méndez, quien fuera el vicepresidente de la Asociación de la Recreación y que, tras el fallecimiento del titular del colectivo, está al frente hasta las elecciones que se celebrarán en septiembre y a las que anuncia que concurrirá. Andrés Méndez, quien milita desde hace seis años en este colectivo, evidenció su admiración por la labor de Javier Gorostiza y su capacidad para hacer posible las recreaciones año tras año. «Fue una gran persona; un amigo y un padre para todos y gracias a su labor aquí seguimos».