Casi siete años después, el deseo de los Enamorados del árbol se convertirá en realidad. Fue el nombre que se le dio a la iniciativa ciudadana surgida en 2014 en Facebook para recaudar dinero y poder comprar la escultura Lo llevo bien de Julio Nieto, con el fin de que se quedara expuesta en la plaza de España, en Santa Cruz, donde estuvo casi un mes. Y aunque fueron centenares las personas que participaron en esta iniciativa, finalmente no se consiguió la cantidad suficiente, unos 70.000 euros. Pero la esperanza es lo último que se pierde y ahora aquel árbol, del que se enamoraron numerosos chicharreros y visitantes, regresará a la capital tinerfeña gracias al regalo que un particular quiere hacer a esta ciudad.

Reunión entre el Ayuntamiento de la capital, el escultor y el responsable de la donación. E. D.

Se trata del hijo del deportista del mundo del motor Juan Fernández, una de las personalidades más importante de la historia del automovilismo español y que falleció el 22 de junio de 2020. El mítico piloto catalán, conocido como el Rey de la Montaña, adoraba Tenerife y, por eso, su hijo, tras conocer, recientemente, la historia de la escultura Lo llevo bien, ha decidido adquirirla y donarla a Santa Cruz. La única condición que ha puesto es que se sepa que este regalo lo hace en honor a su padre y que su nombre se grabe en la escultura.

Después del verano

El alcalde de la capital, José Manuel Bermúdez (CC), el edil de Patrimonio, Dámaso Arteaga (CC), la concejala de Cultura, Gladis de León (CC), el artista Julio Nieto, y el hijo de Fernández se han reunido en estos días para intentar que la obra, que en la actualidad se encuentra en Alemania, llegue a la Isla lo antes posible. «Confiamos en que ya esté aquí después del verano y que vecinos y turistas puedan volver a disfrutar de esta magnífica obra. El Ayuntamiento de Santa Cruz está muy agradecido tanto al autor de la donación como al escultor, quien, además, se encargará de su mantenimiento a raíz de un acuerdo que se establecerá con el área de Cultura», ha explicado Arteaga.

La peculiar historia de esta escultura itinerante en relación a su vinculación con Santa Cruz de Tenerife comenzó el 17 de octubre de 2014. Su creador, Julio Nieto, reconocido artista vasco afincando en Tenerife, decidió exponerla en la capital chicharrera durante dos semanas antes de que la obra emprendiera su viaje por el mundo. Era imposible pasar por la plaza de España sin detenerse a admirar esta escultura construida en acero inoxidable, de cinco metros de altura y 450 kilos de peso, que en un principio se iba a llamar Atlas o El árbol de las emociones. Enseguida atrapó el corazón de numerosos vecinos y visitantes.

La idea de crear la comunidad y el perfil de Facebook Enamorados del árbol surgió de una fotógrafa, Begoña Alonso, que se quedó prendada de la obra, «enamorada» desde el primer momento que la vio. Pero no fue a la única que le ocurrió. La plataforma se creó para recaudar, en el plazo de un mes, el dinero suficiente y poder comprar la pieza, para que se quedara en la capital tinerfeña. Se habilitó un número de cuenta y se colocó una especie de hucha junto a la obra, para que todo aquel que quisiera, pudiera dejar una donación, dentro de un sobre y apuntando su nombre. El escultor estuvo totalmente de acuerdo con la iniciativa, rebajando a la mitad el precio para facilitar la adquisición.

Pero a pesar de que fueron muchas las personas que participaron, el objetivo no se logró. Aún así, aquella iniciativa ciudadana se grabó en el corazón de Julio Nieto, agradecido por la admiración que había despertado su trabajo en Santa Cruz de Tenerife. Casi años más tarde, aquella historia llegó a los oídos de otro ciudadano, a cuyo padre, una leyenda del mundo de motor, diez veces campeón de España de Montaña, le encantaba viajar hasta Tenerife. En homenaje a su padre, y atraído y sorprendido por aquella particular y popular iniciativa, ha decidido adquirir la escultura para regalársela a la capital tinerfeña.

Y esta no solo llevará el nombre de Juan Fernández, sino también de todas aquellas personas que aportaron algo de dinero, lo que fuese, con el deseo de que Lo llevo bien se quedase en la plaza de España del municipio chicharrero. Al final, se ha conseguido y aquel particular árbol regresará a Santa Cruz de Tenerife.