Barrio a Barrio | Añaza

El Buen Samaritano crea hogar

La fundación que dirige el popular padre Pepe, de Añaza, busca recursos económicos para acoger a 36 jóvenes en exclusión social

La Fundación del padre Pepe se encarga tanto de garantizar un techo como de promover la formación de las personas que atiende.

La Fundación del padre Pepe se encarga tanto de garantizar un techo como de promover la formación de las personas que atiende. / ANDRÉS GUTIÉRREZ

Humberto Gonar

Humberto Gonar

Cualquier fórmula es válida si permite ayudar al prójimo. Esta máxima preside la labor desarrollada por el párroco de Añaza que, junto a los recursos que se ofertan a los más necesitados, promueve una campaña crowdfunding para reunir en menos de un mes el dinero preciso para acoger a personas sin hogar.

Cuentan las escrituras que utiliza la Iglesia Católica como ‘hoja de ruta’ para ganarse la vida eterna que diferentes personas pasaron de largo y no prestaron ayuda a quien se debatía entre la vida y la muerte, hasta que reparó alguien, que ni siquiera estaba vinculado con la religión, sino que salió en ayuda del desvalido por una cuestión de humanidad. Veintiún siglo después, José Hernández —más conocido como el padre Pepe, de Añaza– ha actualizado la parábola de El Buen Samaritano, que precisamente da nombre a la fundación que aglutina los diferentes servicios que poco a poco ha promovido en los últimos catorce años.

Natural de Icod de los Vinos hace 52 años, el padre Pepe, nada más ordenarse fue destinado a parroquias de La Palma y luego El Hierro, hasta recalar en la Cruz del Señor en la capital tinerfeña, para ser nombrado luego como párroco de Añaza, donde se ha convertido en un vecino más, siendo el artífice de la avenida de la Solidaridad en la que se ha convertido la arteria donde se localiza la escuela infantil o la biblioteca José Saramago y que aglutina a una docena de recursos asistenciales.

Haciendo suya otra de las máximas de la Iglesia, el padre Pepe apostó por dar una caña en vez de entregar solo el alimento. Así comenzó el huerto urbano que se habilitó en una finca continua a la parroquia de Añaza, con la intención dar una formación a quienes se encontraban en situación de desempleo, o atender a los migrantes que desembarcaron a las costas de Tenerife sin un techo donde reclinar la cabeza.

Del huerto urbano el padre Pepe puso en marcha un taller de cocina, y la propia infraestructura que permite hacer la comida a los centros de día de mayor, y puso en marcha un programa taller para formar en peluquería, o informática, peluquería, carpintería, costura... Siempre bajo la máxima de habilitar a quienes no tenían recursos para que se pudieran labrar un futuro mejor.

Este sacerdote actualiza el cepillo que cuando no había Covid se pasaba en las Iglesias, y promueve una campaña de recogida de fondos, también designada crowdfunding para recaudar el dinero necesario para albergar a 36 jóvenes, que se encuentran en riesgo de exclusión social, en cuatro pisos de alquiler que tutela la Fundación Buen Samaritano.

El padre Pepe explica que se trata de la primera vez que se pone en marcha este tipo de iniciativas que se desarrollan con el apoyo del Cabildo de Tenerife y que tienen un plazo máximo de 30 días –en la actualidad ya ha transcurrido una semana– para recoger los fondos económicos con los que poder costear el piso a jóvenes. Bajo el título de Creando Hogar denominación de la iniciativa emprendida por la Fundación que lidera el cura de Añaza, las personas que lo deseen se pueden convertir en los buenos samaritanos del siglo XXI, realizando su aportación a través del código de bizum: 38030, con el concepto: Campaña Creando Hogar, o en la cuenta bancaria: ES22 2100 6956 3102 0008 3805, que corresponde a la iniciativa Creando Hogar.

El sacerdote recuerda que, con el apoyo inicial de la Corporación insular, se pone la campaña que tiene un plazo máximo de un mes para recoger el dinero necesario con el que afrontar el coste del mantenimiento de los cuatro pisos en los que se atienden treinta y seis jóvenes, todos en situación de exclusión, que pernoctan en la calle, una cobertura que incluso se amplía en algunos casos a migrantes que llegan desde África hasta Tenerife y que, después de los 18 años de edad, no encuentran cobijo para subsistir. Es ahí donde se hace precisa la colaboración de los vecinos de Tenerife que permitan costear este servicio.

Tal es la demanda, admite el padre Pepe, que hasta hay listas de espera para conseguir una de las 36 plazas que tutela la Fundación del Buen Samaritano, que tanto presta su labor social en el barrio de Añaza, como amplía su ámbito de influencia a otras zonas, como Los Gladiolos, donde también el presbítero es párroco de ese barrio de la capital tinerfeña.

En la presentación de la campaña de crowdfunding, el padre Pepe lanza una invitación a participar en este proyecto precisamente estos días, que es cuando se realiza la campaña para cubrir el coste que abarca los 12 meses del año. «Desde Buen Samaritano no nos limitados a dar un techo, sino que nos preocupa el desarrolló y la formación como persona y su preparación para incorporarse al mercado laboral», precisa el párroco de Añaza, a la vez que hace constar la dificultad por la que pasan no solo las personas que reclaman ayuda sino también los servicios que se ofertan, pues las aportaciones no son ajenas a la situación de crisis económica que ha provocada por la pandemia del Covid-19. De ahí, la necesidad de aunar esfuerzos y juntos participación en un mundo más justo y solidario desde una intervención cercana: «Creando hogar».