La solicitud de José Hernández, el popularmente conocido como el cura de Añaza y en representación de la fundación Buen Samaritano, al presidente del Parlamento de Canarias, Gustavo Matos, de que medie para impulsar el desarrollo de la Ley del Tercer Sector de Acción Social, que regula las subvenciones a los colectivos que prestan servicio a la población más desfavorecida de la sociedad, se tornó en la visita que realizó en la mañana de ayer el titular de la Cámara autonómica para conocer a pie de obra la labor que realiza este colectivo, tanto en el Suroeste de la capital como en el barrio de Los Gladiolos.

El presidente del Parlamento, antes del recorrido por los diferentes recursos de Buen Samaritano, anunció que se trataba de un día especial porque se cumplía el objetivo que asumió cuando accedió al cargo: salir de la sede de la calle del Castillo y entrar en contacto directo con la realidad de las Islas. Ayer tocó Añaza.

Antes de la cita con los medios, el presidente de la Cámara recorrió con el sacerdote el huerto urbano y ecológico, entre otros proyectos. Gustavo Matos aseguró que se trataba de una experiencia ejemplar la emprendida por el cura de Añaza. Lo dijo cuando estaba aún por conocer en persona la más de media docena de iniciativas que se desarrollan en este barrio del Suroeste.

Para Gustavo Matos, se trata de una experiencia modelo que ofrece oportunidad y trabajo a centenares de personas y se comprometió a mantener contactos en la esfera política para impulsar el desarrollo que haga efectiva la Ley del Tercer Sector, aprobada ya, a la espera de que se activen los mecanismos para acortar el tiempo que transcurre desde que se solicitan las subvenciones hasta que el usuario recibe el dinero. Ahí fue donde Gustavo Matos se comprometió a activar lo que denominó el «ascensor social», con el propósito de que lleguen las ayudas a las familias aprovechando la implicación de organizaciones como las del padre Pepe, que facilitan el trabajo a la administración. Eso ocurre porque «tienen ganas, motivación, sensibilidad y lo saben hacer, lo que permite multiplicar los recursos que se aportan desde el erario público ya que se logra que lleguen a donde no puede la gestión política».

Al presidente del Parlamento canario no le dolieron prendas a la hora de reconocer que la administración «es poco ágil y los ritmos no acompañan cuando hacen falta respuestas para ayer o para hoy». Fue cuando, al menos en su discurso, se squitó la chaqueta para recordar que «los que somos de barrios sabemos lo que significa aprovechar las oportunidades».

«Cuando comenzó la pandemia nos empeñamos en decir que íbamos a salir todos juntos; vamos a trabajar para que sea una realidad», sentenció Gustavo Matos.

Por su parte, Pepe Hernández recordó la necesidad de cuidar el lado solidario y más amable de la sociedad, para que se invierta donde es más difícil que llegue la política y que la Ley del Tercer Sector sea efectiva, con el compromiso de trabajar desde la responsabilidad en favor de todos. «Lo que hace falta es transmitir energía positiva», dijo de forma cómplice.

La ciudad de la solidaridad

El cura no quiso quitar tiempo con sus palabras a la visita a los recursos asistenciales. Tal vez el presidente del Parlamento desconocía al reto que se enfrentaba cuando le preguntó su interlocutor: «¿Tiene tiempo?», y su respuesta afirmativa dio paso a un recorrido por los principales programas de la ciudad de la solidaridad de Pepe Hernández, siempre reacio a que se personifique en él y haciendo cómplice del resultado a las administraciones, socios colaboradores y donantes.

Desde el huerto urbano y ecológico que se localiza junto a la iglesia, el cura, en vaqueros, tenis y un suéter sobre los hombros que acabó atado a la cintura, llevó al presidente del Parlamento al programa de inserción de carpintería. Por el trayecto tuvo tiempo para explicarle que los productos que se cultivan en el huerto luego se utilizan para el catering y para atender a tres casas de acogida de 32 jóvenes –en Añaza, Los Gladiolos y Cruz del Señor–, y dos centros de día de mayores, y un comedor social para jóvenes. En total, a más de 200 personas que reciben comida a diario, sin obviar su colaboración con el reparto que le confía el Banco de Alimentos.

La cobertura de la Fundación Buen Samaritano abarca tanto a la infancia como a la juventud, la familia, la formación y la búsqueda de empleo, mayores o migrantes, y el cura también explicó cómo esta organización ha podido poner en marcha los programas, con la cesión de locales en viviendas sociales de Añaza.

La primera muestra, el taller de carpintería, donde el padre Pepe presentó a dos migrantes que están aprendiendo, incluso, las técnicas de la restauración de la madera, despertando la admiración del propio Gustavo Matos que confió a su jefe de Gabinete, Manolo Armas, que se interesara por el precio de una mesa de noche rehabilitada. De la carpintería, a un taller de costura, donde el cura de Añaza encontró a Haussa Seck, de Senegal, que se maneja con destreza porque en su país de origen se dedicaba precisamente a este trabajo. Una de las trabajadoras recuerda que su implicación en el proyecto fue mano de santo, porque desde que le mostraron las máquinas este joven se ha encargado de revisarlas y ponerlas en marcha, no en balde se dedicaba en Senegal a hacer topa; llegó a Tenerife el pasado octubre.

En otro local próximo de la rambla de la solidaridad, Gustavo Matos se adentró en el programa de restauración, en donde se imparte formación profesional a un grupo nutrido de migrantes, a los que se les capacita a través de los cursos de Radio Ecca, explicó el cura de Añaza, además de poner en valor el apoyo que se presta desde este recurso de la fundación de forma presencial.

Hasta una lavandería y una tienda de ropa de segunda mano justifican otro de los programas de Buen Samaritano, desde donde el cura de Añaza, que sorprendió cómo conoce a cada uno de los participantes por su nombre y hasta el tiempo que llevan en la Isla y en los programas, acercó al presidente del Parlamento al centro de día de mayores, «una de las patas fundamentales de nuestro proyecto». Solo faltó que Matos acabara cantando el cumpleaños que celebraban Encarnación y Ángeles, a las que felicitó.

También el padre Pepe enseñó las instalaciones de la cocina, donde se sirve el almuerzo y la cena a los mayores, para seguir al centro juvenil, con más migrantes que se forman, caso de Abibú –se encuentra en un centro de menores y acude a estudiar–, o Hara, Mamadú, Sher y Andrés. Antes de seguir, Pepe recuerda a Hara que se prepare para el examen de mañana.

Y como el presidente del Parlamento, Gustavo Matos, tenía tiempo el cura cruza con la comitiva medio barrio para llevarlo a la cocina y también se da formación en restauración e informática. Una exhibición de los recursos solidarios en favor de los más necesitados que esperan que lleguen las subvenciones que gestiona la Ley del Tercer Sector para que no se tambaleen (más).