En la sesión extraordinaria celebrada la noche del 26 de julio de 1900 en el Gabinete Instructivo de Santa Cruz de Tenerife, el doctor Diego Guigou Costa pronunció un brillante y conmovedor discurso en el que presentó a la sociedad tinerfeña el proyecto del Hospital de Niños. En esos momentos, en España sólo existían dos hospitales pediátricos en Madrid y Barcelona.

Carmen Monteverde.

Carmen Monteverde. E.D.

Como la propuesta fue muy bien recibida por todos los asistentes, Patricio Estévanez Murphy, presidente del Gabinete Instructivo y director del Diario de Tenerife, y Ángel Crosa y Costa, secretario del Ayuntamiento, se encargarían de constituir la Asociación Caritativa de la Infancia, siendo nombrada presidenta, Carmen Monteverde Cambreleng; vicepresidenta, Rafaela Costa de Guigou; Tesorera, Manuela Guerra de Guimerá; contadora, Micaela Rodriguez Palazón; y secretaria, Jacinta Guimerá Fragoso.

Diego Guigou y Costa | | E.D.

Diego Guigou y Costa | | E.D. E. D.

A partir de ese momento, la citada asociación comenzaría a buscar apoyos para la construcción del Hospitalito, recibiendo ayudas del Ayuntamiento, Casino, Obispado, Sociedad la X, periódico Gente Nueva y la de muchos particulares.

Con el fin de obtener fondos, en la mayoría de los comercios de la ciudad colocaron huchas con el lema: «El Hospital de Niños cuesta 5 céntimos por minuto, sosténgalo usted un minuto” Establecieron la figura de socio fundador y la de socio protector, a las personas que subvencionaban la estancia de un niño les identificaban su cama con su nombre.

También organizaron funciones teatrales y bailes, montaron tómbolas, y vendían libros donados por sus autores, como Los niños canarios, del doctor Guigou; Cuentos de Hadas, de Gertrudis Segovia; Un verano en Tenerife, de Dulce María Loinaz...

El Ministerio de Educación asumiría la formación escolar de los niños internados, reconociendo al Hospitalito como Escuela Nacional Mixta en 1952, mientras que en 1958 lograrían la concertación con la Seguridad Social, recibiendo 100 pesetas por cama y día.

Dadas las características humanitarias de esta Institución, en 1906 fue visitado por la Infanta Teresa de Borbón Baviera, cuando acompañaba a su hermano Alfonso XIII en la visita que hizo al Archipiélago, y en 1910 por la Infanta Isabel de Borbón y Borbón, hermana de Alfonso XII, durante la escala que hizo el barco que le traía de Argentina, después de haber representado a España en los actos del Centenario de la Independencia de aquella República. Ambas Infantas dejaron un importante donativo para las arcas de la Asociación.

En 1906, al fallecer Carmen Monteverde Cambreleng, la Corporación municipal le otorgó su nombre a la calle donde se encontraba el Hospitalito, colocando un busto en su interior que recuerda la figura de su más entregada promotora. Su hija, Carmen Hamilton Monteverde, le sucedería en la presidencia de la Institución (1).

El edificio

Después de la sesión extraordinaria celebrada la noche del 26 de julio de 1900 en el Gabinete Instructivo de Santa Cruz de Tenerife, la Sociedad Económica de Amigos del País de Santa Cruz de Tenerife, presidida por el arquitecto Manuel de Cámara, donaría un viejo caserón situado en la calle Santa Isabel (Carmen Monteverde). En tan sólo 10 meses, el 26 de Mayo de 1901, el Obispo de Tenerife Nicolás Rey Redondo, bendeciría el nuevo edificio del Hospitalito de Niños, con asistencia de las primeras Autoridades, corporaciones y representantes de todas las sociedades de la ciudad.

El edificio de una sola planta, en forma de U, estaba distribuido en tres salas: San Diego, para medicina general, con un total de 12 camas; San José, para los enfermos quirúrgicos, con 4 camas; y San Roque, destinada a los enfermos contagiosos, también con 4 camas. Además, poseía una habitación que hacía las funciones de despacho para el médico, sala de juntas y quirófano.

Debido al considerable crecimiento de niños hospitalizados, aprovechando un solar donado por el Ayuntamiento en 1908, fruto de la expropiación producida al ensanchar la calle Santa Isabel, se levantó un nuevo pabellón donde se instaló el área quirúrgica y un consultorio, en el que los jueves y domingos los médicos prestaban sus servicios gratuitamente; curiosamente, parte de esta obras fueron sufragadas por la señora María de la Cruz, con las 2.000 pesetas que había obtenido por la venta de dos preciosas sortijas.

En 1913, debido a que las consultas realizadas en el Hospitalito sobrepasaron las ochocientas, se le compró el terrero colindante a Sebastián Orihuela, donde se construirían la sala de espera, las consultas externas, y el despacho para el practicante, a la vez que se incorporaron nuevos avances tecnológicos, como la sala de radiología. También se ampliaron las estancias de la comunidad religiosa, la cocina, y los cuartos del personal de servicio. Las obras, llevadas a cabo por la Sociedad de Edificaciones y Reformas Urbanas, cuyo coste ascendió a 16.000 pesetas, fueron amortizadas con un aval personal de las componentes de la Junta, pagaderas en 6 años.

En 1941, al derribar las antiguas dependencias hospitalarias que daban a la calle Miraflores, en su solar se construyó un nuevo edificio de dos plantas, en la que todas las salas y galerías fueron cubiertas hasta media altura con azulejos. Al finalizar las obras, el Hospitalito contaba con 60 camas, distribuidas en seis salas: San Diego, destinada a Medicina, con 14 camas; San José, y San Carlos, destinadas a cirugía de varones, con 14 camas; El Carmen, destinada a cirugía de niñas, con 14 camas; San Rafael para enfermos infecciosos, con 7 camas; y San Roque, para enfermos contagiosos, con 10 camas.

Además, contaba con una moderna zona quirúrgica, un departamento para prematuros –con ocho incubadoras y catorce cunas–, un solárium-piscina para la recuperación física de los niños con poliomielitis, una sala para lactantes y cuatro salas independientes del resto del Hospital, destinadas a los enfermos privados.

Estas obras se pudieron llevar a cabo gracias a los recursos aportados por la Junta Provincial de Paro Obrero, el gobernador civil de la Provincia, el capitán general de Canarias, el presidente del Mando Económico, y el Cabildo Insular (25.000 pesetas).

Personal

El Hospitalito estaba dirigido por el doctor Guigou, al que generosamente ayudaban los médicos Francisco Hernández Rodríguez y José Naveira Zamorano, y el practicante José Bermudo García. A partir de 1912 también comenzarían a prestar sus filantrópicos servicios los médicos Domingo Arozarena y Álvaro de Rio, y el practicante Ricardo Martín.

De la asistencia de los niños se encargaban dos monjas de las Siervas de María, pues era norma que el cuidado lo llevaran sus propias madres. También contaba con una sirvienta que además era la cocinera.

Cuando el 15 de julio de 1936 falleció Diego Guigou, la dirección del centro fue asumida por su hijo, Diego Matías Guigou Costa, ayudado por Miguel Estarriol Hamilton, como jefe de Pediatría; Pablo Maffiote La Roche y José de la Rosa Acosta, médicos auxiliares; Juan Vidal Torres, otorrinolaringólogo; Manuel Santa Cruz Llamas, dentista; José Pérez y Pérez, neurólogo; Miguel Alfonso González, oculista. Además de nueve monjas y personal voluntario.

En ese momento, el establecimiento contaba con un total de 52 camas y quirófano, lo que lo convertía en un centro con una considerable capacidad asistencial. El equipo de cuidados estaba a cargo de las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paúl, a las que ayudaban en labores de enfermería, tanto en el consultorio como en el área quirúrgica, las voluntarias: Matilde Guigou Costa, Mary Golding y Ana Berg.

En este lugar, nº 47 de la calle Carmen Monteverde, se encuentra un Centro de Salud desde el año 2003, denominado doctor Guigou. En su fachada, una placa recuerda su anterior nombre: «Hospitalito de Niños de Santa Cruz de Tenerife, única provincia española que contó con un Hospital dedicado exclusivamente a los niños».

(1) Junta de Damas del Hospitalito en 1906. Presidenta: Carmen Hamilton Monteverde; vicepresidentas: Gertrudis Segovia, viuda de Guigou, Juana Arce, viuda de Domínguez, y Eva Fernández de Guigou; secretaria: María Rosa Guigou; tesorera María Martín de Matos; contadora: Andrea Golding; vocales: Carmen Calzadilla de Maldonado, María Ravina de Leal, Paula Díaz de Gabarda, Sofía Izquierdo Martín y Cecilia Calzadilla.