Santa Cruz recupera la tradicional exposición que fuera de flores y plantas. Para sortear las medidas de seguridad que impone la pandemia, el recinto ferial se ha convertido provisionalmente en el nuevo García Sanabria y los artesanos ocupan 71 de los 73 puestos, donde los grandes ausentes son los viveros.

La emoción y el entusiasmo presidieron la inauguración de la que habría sido la 45 edición de la Exposición de Flores, Plantas y Artesanía –de no haberse suspendido la del año pasado por el Covid–, que tradicionalmente se ha celebrado en el parque García Sanabria y que esta edición, para ajustarse a las medidas de seguridad y poder ser realidad, se ha instalado en el recinto ferial de la capital, que volvió a abrir las puertas a los actos lúdicos casi un año y medio después, cuando fue el Carnaval 2019. Luego, hasta se habilitó de hospital de campaña en previsión de la evolución de la pandemia; de hecho se ha instalado una zona para la vacunación.

Desde ayer y hasta el próximo domingo 9 de mayo, un total de 73 puestos ocupan la nave central, en donde se han habilitados dos amplios pasillos en los que, a su término, se echa de menos a los viveros y floristerías, de las que solo participan dos. De resto es un océano de originalidad, con una exhibición de artículos elaborados con los materiales más variopintos, desde joyería con «cristales como los que usa la NASA» a licores de gofio o lámparas elaboradas con cartón, estas últimas como las que ayer vino a comprar Alicia desde Las Palmas. «Me encanta esta feria; supe que se volvía a celebrar y me trasladé porque me dedico a la organización de de eventos y necesito conocer artesanos que puedan desarrollar mis encargos». «Esto es tendencia; debería ser el futuro y no una moda», precisó.

Tras el acto protocolario de la inauguración, presidido por el alcalde, José Manuel Bermúdez, y el consejero el Cabildo, Javier Parrilla, así como la directora insular Ermita Moreira –la única que portaba algo artesano, su mochila–, la comitiva recorrió la nave principal del recinto ferial. Entre los concejales, Alfonso Cabello –en su primera feria de mayo dentro de las fiestas patronales y al frente de la organización–; su antecesora, Gladis de León; la concejala de Seguridad, Evelyn Alonso; la responsable del IMAS, Charín González, y el concejal del Suroeste, Javier Rivero. Tras el paseo inicial, alguno aprovechó para echar el ojo a algún producto y, al término del recorrido, acudir a comprar algún presente para hoy cumplir con un regalo artesano en el Día de la Madre.

Al inicio, el primero de los dos puestos de flores, el de Suculentas, que explica que las flores –en su mayoría son bonsai– están tan bonitos porque los ha cuidado durante un año y medio sin ir a una feria; al lado un stand dedicado a vidrieras y hasta joyas que construye con cristales como los que utiliza la NASA para proteger los espejos de los satélites espaciales; de ahí su brillo singular, explica la artesana, que precisa que los somete al uso de minerales.

Al lado, una exhibición de rosetas, o las joyas Taga, más otro puesto de cestería, mientras en los calados de Argelia la creadora felicita al alcalde y a la organización, por permitirle el regreso. «Menos mal que se encarrila la cosa», le dice al alcalde, que recuerda que contaron con ella; a lo que le responde: «Y pobre que no me llames».

Pedro, el artesano de la madera, no oculta también su alegría por ver a la comitiva; «ahora con la mascarilla a algunos no los conozco, menos al fotógrafo (se refería a Trino Garriga) porque es inoxidable». «Vamos a romper el fuego; han sido valiente», le confió el alcalde, pero el artesano le insistió: «Pero el próximo año en el Parque García Sanabria». «Allá veíamos a las mismas personas hasta tres veces en el mismo día; lo que tienen que hacer es programar cosas, como cuando llevaron al recordado Gilberto Alemán a dar una charla».

También Julia Castro, con su ganchillo, muestra el trabajo que ha preparado en el año del confinamiento, aunque fue la voz discordante, porque le reprochó al alcalde que los de Santa Cruz, no de la Isla, llevan un tiempo pidiendo una reunión y no los recibe. «Primera noticia. El lunes es festivo. Nos reunimos el martes. ¿Va al ayuntamiento? Si viene aquí mejor», le pidió la creadora. No le dio tregua al regidor cuando le dijo que «Santa Cruz había sido el primer municipio en organizar la feria». «Se le adelantó Tegueste, creo», le apostilló. «Pero no con este despliegue. «El martes vengo y nos reunimos aquí», se despidió Bermúdez.

Con ese «debe» continuó un recorrido que parecía triunfal para la organización de las Fiestas de Mayo. Como la joyería Craflon que trabaja con bronce también, o el equilibrio del papel y cartón que realiza Pirarte o la muñequería Barbimederos, que también felicitó al regidor por la iniciativa mientras la artesana elaboraba una muñeca con forma de maga para, en su interior, guardar infusiones.

Al lado, la exhibición de los enseres de labranza elaborados por Bernabé o Pecopa, que ultimaba la colocación del puesto. Lana infiltrada, otra de las joyas de la muestra de artesanía que incluso se exporta fuera gracias al trabajo que desarrollan estas licenciadas en Bellas Artes, que incluso elaboran jabones artesanales.

Otro puesto acercó la alfarería de Isora, y a su lado, la cestería de Cande Alonso, mientras Nathalie Leturco mostró otra de las exquisiteces de la feria. la decoración de telas con hojas de parra o la fabricación artesanal de un tinte con pepitas de uvas que hasta se usan para telas y cuadros, o hasta estampaciones de camisetas por encargo con «negro viña».

Doña Candelaria acerca también sus calados, mientras Intimagec expone y admite encargos de decoración de telas: «¿Nos damos la mano?», lo siento le respondió el alcalde, de momento este saludo desde el corazón, para hacer cómplice al Cabildo de la ayuda para sacar adelante la feria en el recinto ferial. El Señoro expone sus productos de marroquería e Iván Galván Guanche su arte con la carpintería.

El momento más intenso, el encuentro en el puesto Siete Islas Siete Quesos. Cuando Edelmira Alonso vio aparecer al alcalde... rompió a llorar, a penas pudo articular palabra, aunque hizo de tripas corazón para hacerse escuchar: «Un año sin verte, patrón, pero ya estamos aquí. Estuvimos vendiendo pan y pastillas de gomas porque era lo único que nos dejaron», dijo para argumentar el desierto que ha pasado en sus ventas hasta llegar a aquí.

Remedios Alegría hizo un despliegue de variedad de licores, desde el de gofio al de higos chumbos; al lado los turrones artesanales de Oliva, otra jabonería, los calado de María Gorrín, que aún con el brazo en cabestrillo participa, o los dulce de Juana, donde tienen sitio exquisiteces de Oreo o Kinder; o Mieles Zum Zum, o los chocolates de Lava, o las tallas de madera Trujillo Cruz, que labra morera, roble, eucalipto blanco, tea canaria... Y encima con forma de pintadera, como le gusta a Javier Rivero. Bordado palmero, puestos de quesadillas –Adrián y Guarazoca– y... el segundo puesto de flores: Floristería Tau, la carpintería tradicional de David Guijarro o las joyas de Carmen Díaz, el zurronero y bordador Jaime Rodríguez y los artesanos de la única mermelada de maracuyá ecológica de Europa... Dos altares de la tradición por el camino: los carros de Angelito –asociación que se fundó hace dos años, cuando comenzó la pandemia– y la exhibición de trajes infantiles de Angelita González; o el Centro Alfarero Las Miquelas, de Candelaria, «con artista invitado», como dijo la comitiva para referirse a uno de sus trabajadores que atendía al público, el consejero insular Efraín Medina, que delegó rápidamente el protagonismo en sus compañeros. Mejor visitar que leer los atractivos de la feria.